TUMBLR Fic de Space_witch_111

Entrada #27

Era una suerte que le hubieran permitido retirarse antes del trabajo, a veces se sentía demasiado agobiada en aquella oficina.

Desde pequeña había soñado con eso, crear diseños para una gran e importante agencia de moda, y aunque el trabajo no le había resultado exactamente lo pensado, le gustaba la mayoría del tiempo, y el pensar que cada tarde, después de trabajar, vería a su amada Carry, solo le hacía amar más su trabajo.

Bajó de su auto con paso lento y cansado, bien sabía que a esas horas su esposa estaba fuera de la casa; el auto de Tom estaba estacionado, por lo cual tal vez su hermano estaría en la sala, viendo una película con la hija de su pareja.

A veces se ponía a pensar en todo lo que Bill estaba aceptando para quedarse con Tom, una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios carmín al pensar en que conocería a la dichosa Leni.

Para que le cayera de maravilla a Bill tenía que ser un dulce.

Abrió la puerta animada, esperando ver a las tres personas en el sofá, más cuando el silencio y la soledad de la sala le invadió, solo pudo fruncir el ceño.

Sin decir nada, Veri dejó su bolso en el sofá, llegando a la única conclusión de que estaban en el parque del otro lado de la avenida, porque si no… ¿Por qué estaba el auto afuera?, soltó un suspiro, girando los ojos con una sonrisa al imaginar a su hermano menor jugando en los juegos de madera de ese viejo pero bonito parque.

Su vista bajó a el par de tacones rojos que había decidido usar esa tarde, mordió su labio, quitándose aquellos zapatos del demonio para luego comenzar a subir las escaleras.

Se daría un baño, oh sí, un largo y relajante baño, hasta que Carry o Bill llegaran de afuera y tuviera que salir de su modo de descanso para cenar.

Apenas si sus pies descalzos tocaron el pasillo del segundo piso, se detuvo de golpe, frunciendo las cejas al creer haber oído un sollozo. Se quedó totalmente estática, hasta que el ruido volvió a repetirse.

Sí. Alguien estaba llorando.

A paso cauteloso, caminó a través del piso, justo a donde se oía el llanto, se sorprendió a sí misma topándose con aquel cuarto de visitas donde Bill estaba quedándose con Tom, la puerta estaba entreabierta, por lo cual empujó suavemente, abriendo lo suficiente la pieza de madera como para luego soltar los tacones a toda velocidad.

«¡No!

¡BANG!

Sus manos empujaron al muchacho que, con el rostro lleno de lágrimas, jalaba el gatillo, haciendo que la bala que principalmente iba a terminar en su cabeza, diera con el techo, ambos cayeron al piso, la pistola salió volando a unos metros de ellos y la bala cayó en piso del sótano, pues había atravesado el techo.

Veri envolvió con sus brazos a su hermano menor, sosteniéndolo fuerte cuando éste comenzó a forcejear. ¿Qué…?

«¡Suéltame! ¡Por favor! ¡Déjame Verina! ¡Ya, por favor!

«¿¡Qué mierdas estabas pensando?!» Sus brazos dejaron en libertad a Bill.

El muchacho se abrazó a sí mismo, sentándose en el suelo y haciéndose pequeño ante la mirada inquisidora de su hermana mayor.

«¡Se suponía que no debías entrar!» Exclamó, con la garganta totalmente rota «¡Yo debía jalar ese gatillo!

Era un inútil. Ni quitarse la vida podía hacer bien ¿Por qué había demorado tanto en disparar? Es más, si veri no hubiere entrado, tal vez se hubiera tardado más en jalar el maldito gatillo. Porque… ¿Cómo había tenido el valor de disparar si no hubiere sido por oír la voz de Verina? Tremendo cobarde…

«¿Qué estás diciendo? ¡Te ibas a suicidar!» La hermana se arrodilló en el suelo, totalmente agitada todavía.

Bill no contestó, se limitó a abrazar sus piernas, solo para seguir llorando. Veri tomó el arma que yacía a unos metros de ellos, solo para lanzarla fuera del cuarto. Estaba por gritar una sarta de regaños más cuando su mirada fue a parar a en su hermano menor.

En serio quería morir.

Se abrazaba a sí mismo, tratando de ahogar sollozos que bien sabía Veri le estaban partiendo el alma; lucía peor que con alcohol, drogas o incluso el mismo sentimiento, ¿Quién era el hijo de puta que le había metido tanta mierda para que quisiera quitarse la vida? ¿Qué le había dicho Tom? ¿Por qué estaba haciendo eso?

Era… Era ilógico, hacía solo la noche anterior lo había visto sonreír, abrazando a un hombre de trenzas mientras le comentaba que su ex esposa era más macho que su madre, los había visto besándose esa mañana antes de ir a trabajar. Lo había visto amando, siendo más feliz de lo que había sido alguna vez.

«¿Qué fue lo que paso?» Pensó en voz alta, gateando hasta quedar al lado de su hermano.

El pelinegro seguía abrazándose a sí mismo, maldiciéndose entre balbuceos y sollozos ahogados.

Para él solo existía un culpable, para él todo estaba dando vueltas, palabras frías repitiéndose en su cabeza, diciéndole lo inútil, estúpido que era, haciéndole recordar que solo era un monstruo, un hombre enfermo, que con una maldita entrada a un estúpido blog porno se había llevado la vida de un hombre, había arruinado la vida de Tom Trumper.

Lily le rodeó el cuerpo, abrazándolo con fuerza.

«Es mi culpa, todo… Todo es mi culpa» susurró el muchacho, aferrando sus manos con fuerza al saco negro de su hermana.

«¿De qué estás hablando? Cachorro, nada es lo demasiado malo como para quitarse la vida» murmuró, tratando de sonar razonable, su corazón, aun latía al cien.

Jamás había visto a Bill tan roto…

El tatuado trató de regular su respiración, fallando en el intento.

«Leni… Ella… Es mi culpa, Veri, la atropellaron por mi culpa, Tom se desmayó, creo…

Creo que le dio un infarto, es… Todo es mi culpa» la mujer sintió un nudo en la garganta, volviendo su mirada a su hermano menor.

«¿De qué me estás hablando?» El pelinegro negó, separándose del abrazo.

«Solo déjame desaparecer, por favor, solo…» Antes de que pudiera terminar la frase, una bofetada al rostro le interrumpió.

Subió la mirada llena de lágrimas, viendo a su hermana con los ojos de similar manera y el ceño totalmente fruncido.

«¿En serio crees…?» Verina tuvo que tomar aire para proseguir «¿Enserio crees que quitarte la vida es lo mejor? ¡Eres un imbécil!» Bill se limitó a apretar los ojos, abrazándose de nuevo.

Veri volvió a tomar aire, envolviendo a su hermano entre sus brazos de nuevo.

«Bill, ahora es cuando Tom más te necesita, yo te necesito ¿Qué estabas pensando?» Suavizó la voz, sintiendo sus propias lágrimas bajar por sus mejillas.

«Me odio Veri, todo es mi culpa, soy… Soy un maldito estorbo» el menor se acurrucó en los brazos de la mujer, como solía hacer de pequeño cuando tenía pesadillas «Yo solo destruyo lo que toco» la castaña soltó un suspiro, sin poder imaginar todo lo que pudo haber pasado en tan solo unas horas para poder acabar así con su hermanito.

No dijo nada, ella se dejó caer en la incógnita, abrazando con fuerza a su hermano y diciéndole lo mucho que le amaba y que lo necesitaba, con sus risas tontas y chistes malos, pero lo necesitaba; el susodicho siguió hundiéndose en llanto, escuchando la suave voz de su hermana, escuchando todo lo contrario a lo que había mencionado Heidi, escuchando las palabras…

De una hermana mayor.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar y a seguir con la lectura.

por Space_witch_111

Escritora del Fandom

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