TUMBLR Fic de Space_witch_111

Entrada #7

Georg Listing se recostó en el sofá, sobando su sien con fastidio.

«¿Dónde estuviste? Bill…» El pelinegro sonrió, atravesando la sala hasta sentarse en el regazo de su pareja.

«Oye, no te enojes» hizo un puchero, rodeando el cuello del castaño. Georg soltó una especie de gruñido, tratando de alejar sin quererlo a Kaulitz.

Después del café, Bill se había hecho del rogar en el auto, toqueteando a Tom por la entrepierna, y como Leni estaba en la parte de atrás, el de trenzas había tenido que conducir a su casa, para luego tener otra sesión de sexo en el cuarto del artista, mientras la niña veía Yo gabba gabba en la televisión del living.

Después de eso, Tom había recibido una llamada de su esposa y fue ahí cuando volvieron al auto para llevar a Bill a su departamento.

«Dime dónde estabas, Bill, si de nuevo estás con…» Un besó trato de interrumpirlo, pero el mayor aventó a su pareja contra el suelo, fastidiado «Si estás empezando con tus «experimentos» solo te recuerdo que hay un anillo de por medio ¿Me escuchas?» Hizo las comillas con los dedos, Bill frunció el ceño desde el suelo.

«Ya no te estoy engañando» masculló viendo cómo el castaño se levantaba del sofá, caminando a la cocina.

«De ti es difícil creerlo» el pelinegro se levantó del suelo, siguiendo a su prometido.

«Oye, desde que le partiste la cara a Alex no he vuelto a acostarme con nadie que no seas tú» el de cabellos largos le pasó de largo, sacando un cartón de leche del refrigerador junto con una rebanada de pay de queso.

«¿Y cambiaste de perfume otra vez?» Murmuró desinteresado Georg, mientras le daba una mordida al pay.

Bill se quedó callado un segundo, con la boca ligeramente abierta, buscando una excusa.

«Georg…

«Solo dime quién es para partirle el culo de una buena vez» le interrumpió girando los ojos, mientras daba un sorbo directo del cartón a la leche.

«Pero es que no te estoy engañando» trató de mentir el tatuado.

Georg dejó la leche en el refri y se comió el último trozo en su mano antes de cerrar el refrigerador y encarar a su novio, cruzando los brazos.

«Es que estoy harto de que intentes convencerme, no solo a mí, sino a ti, de que has dejado de ser una perra cuando no es cierto» la voz del chico comenzaba a subir de tono, trayendo consigo una discusión

«¡No es fácil! ¿Bien?» Exclamó de repente el pelinegro , alzando los brazos.

Georg soltó una sarcástica carcajada, echando la cabeza hacía atrás con los brazos cruzados.

«¡Me estás engañando!» masculló, totalmente indiferente.

El tatuado soltó un bufido, cruzándose de brazos.

«¿Podrías dejar de actuar así? Sabes que odio que hagas esas cosas» suspiró, girando los ojos antes de voltear a verlo.

El castaño imitó su gesto, acercándose a él, dejando sus brazos a ambos lados.

«Bill, ¿Cómo quieres que no actúe así si tú no haces nada por cambiar?» El de ojos miel bajó la mirada, evitando que el mayor pudiera tomarlo del mentón.

«Es que… Yo sí quiero cambiar, es muy… Es que… Es difícil para mí ¿Sabes?» Georg giró los ojos, recargándose en la mesa.

«¡No es tan difícil! Yo te doy todo lo que puedo para que me quieras ¿Y me haces esto?

Aunque parezca que soy de piedra, no lo soy ¿Sabes Bill?» Lo arremedó al último.

Logró ver que los ojos miel del menor se llenaban de lágrimas antes de que el mismo bajara la mirada.

Era inútil, Bill llevaba actuando así los últimos dos años de la relación, a pesar de que ésta llevaba solo medio año más, siempre lo mismo; Georg lo siento, Georg no debí hacer eso, Georg no puedo controlarme…

El castaño se estaba hartando, aguantar la actitud cínica de Bill era algo de privilegio.

Cuando volvió a alzar la mirada se percató de los sollozos del tatuado.

«Bill… Lamento decirte que eso ya no funciona conmigo» murmuró serio.

«¡No estaba esperando a que funcionará!» masculló de repente el pelinegro, Georg puso los ojos en blanco, decidiendo caminar a la salida de la cocina.

«¡Pues felicidades! Porque ya me tienes tan acostumbrado a esto que enserio ¡Ya no me importa!» Explotó y antes de poder salir, el sollozo de su pareja logró compadecerlo un poco, y se maldijo ¿Enserio estaba tan enamorado de esa mierda tatuada como para disculparlo cada mes por su infidelidad? Al parecer sí.

Volvió a caminar hacía su prometido, tratando de no crear una nueva discusión.

«Billy, ya no llores ¿Sí?» Murmuró, tratando de levantar la mirada de su novio.

El castaño aventó las manos del chico, para luego abrazarlo con fuerza por el torso, hundiendo su rostro entre el hombro y el pecho del rubio.

«Ya no volveré a hacerlo, esta vez hablo en serio, Georg» el castaño contuvo la respiración para no suspirar.

Se limitó a responder al abrazo, acariciando el cabello de su pequeño.

Bien Bill parecía un drogadicto, porque Georg lo sabía, decía que no volvería engañarlo, lo cumplía durante dos semanas, y después ¡Pum! Volvía con olor a otro hombre.

Y la peor parte era que aún sabiendo eso.

Georg quería casarse con él…

«Eres increíble.

«Ay, no te burles» murmuró Tom, con la vista fija en el vaso con cerveza que se había servido hace unos minutos.

Después de llevar a Bill a su hogar, había ido a la casa de Andreas, su pequeña hija se había ido con Kristy al piso de arriba mientras él se encerraba con su amigo en el sótano, donde el rubio tenía una mesa de billar.

«No me burlo, te lamento» el moreno frunció el ceño, viendo a su amigo.

«Era demasiado.

«Es un chico.

«Pero él me provocó.

«Tú también eres un chico.

«Terminamos en el cuarto teniendo sexo y…

«Estás casado.

«Si solo hubieras estado en mi lugar…

«¡Y casado con una mujer!» El mayor de los amigos frunció los labios, pasando una mano por su cabellera, levantándose del sillón rojo.

«No debí decir nada.

«¡Ah no!» Andy le tomó del brazo, evitando que avanzara «No vas a dejarme hablando solo, Tom» murmuró con el mentón apretado, pocas veces se le había visto así.

El mayor se zafó del agarre, viendo fijamente a su amigo.

«No sé qué estoy haciendo.

«Cometiendo un error, evidentemente» Tom apretó los labios, más sin embargo no dijo nada, claro que era verdad.

«Dime qué hago» y se sintió estúpido, preguntándole qué hacer con su vida a su rubio compañero.

A la persona a la que se suponía siempre tuvo que cuidar en el colegio, al chico que siempre fue confundido con su hermano , al que se había casado ya dos veces y que ahora era un hombre de 35 años, casi realizado en la vida; ese mismo que le miraba fijamente desde el sótano de su casa.

«¿Quieres mi consejo?» Alzó las cejas, cruzado de brazos.

Tom asintió sin ningún gesto en la cara, simplemente con el rostro indicando el asco hacia sí mismo. Andreas desdobló los brazos, balanceándolos unos segundos antes de levantar su mano derecha y empujar levemente por el pecho a su amigo, embozando una leve sonrisa.

«Sigue a esa cosita roja que late por ti todos los días, y quédate con quien lo haga latir más rápido.

Tom sonrió de lado, bajando la mirada, aun sabía quién tenía su corazón.

Pero un ende tatuado parecía estar arrebatándoselo.

Continúa…

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por Space_witch_111

Escritora del Fandom

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