
(Fic de Carla Moonlight)
Una Navidad diferente: Capítulo 5
NARRA BILL
-Me quedare, ¿vale? Pero dame un espacio…- Le acaricié la mejilla y deje un casto beso sobre sus labios.
-Nunca creí que fueras tu quien me diría eso.- Se me quedo mirando decepcionado.
-Tom te quiero vale, porque si, te quiero, pero no estoy seguro que tu también lo hagas de la misma forma que yo.- Aun estábamos bastante juntos y Tom me estaba transmitiendo que se sentía mal, que se arrepentía y eso me hacia sentirme culpable a mi ahora.
-Bill yo también te quiero, pero ayer me asuste, lo siento… No me hagas esto. No tu…- Se me rompió el alma en ese mismo instante.
-Te odio Tom.- Le dije, el me miro asustado.- Me puedes joder… es que me puedes de una manera sobre natural.- Abrace su cuello con mis brazos y me acerque a el viéndole sonreír.
-Te amo Bill, mas que a nada en este mundo.- Y tras eso nos besamos.
Tom paso sus manos por mi espalda hasta abajo donde rodeo mi cintura con sus brazos y me acerco mas a el mientras nos seguíamos besando. Bajo mas las manos, hasta mis nalgas, donde las dejo allí posadas. Me dio la vuelta y me hizo caminar a ciegas alejándome de la puerta. Volvió a darme la vuelta y se sentó en el sofá conmigo a horcajadas encima, aun sin quitar las manos de mi trasero. El beso cada vez era mas voraz y ni el ni yo nos deteníamos, y yo no estaba en condiciones de tener sexo ahora, estoy demasiado adolorido de anoche.
-Tom…- Jadeé entre beso y beso.- Para… Estoy muy adolorido…- Justo sentado encima de el, como lo estoy ahora, ya me dolía, me sentía arder por dentro otra vez.
-Esta bien, pero al menos déjame besarte…- Me volvió a besar pero yo le eche para atrás empujándolo del pecho.
-No, que luego no paras, nos conocemos pillin.- Sonreí.
-Aix…- Suspiro.- Vale, que quieres hacer hoy entonces.
-Quedamos en que quien planeaba las salidas eras tu. Aparte no hace buen tiempo para salir y me duelen hasta las pestañas de anoche.- Frote nuestras narices cariñosamente.
-Te duele mucho?- Me pregunto acariciando mi trasero lenta y provocativamente.
-Así, si.- Me levante un poco y pase una pierna hacia en otro lado y quedando sentado encima de el pero de lado, no a horcajadas.- Ya esta.
Estuvimos durante varios minutos en silencio, para después yo apoyar mi cabeza encima del pecho de mi hermano, me sentía también con él. Me hacía recordar cuando éramos pequeños y los chicos del instituto se metían conmigo igual que en mis sueños y mi hermano venía a mi rescate, salvándome de los insultos de aquellos chicos. Si… mi hermano Tom siempre ha sido mi protector que siempre estaba cuando le necesitaba, entonces ese pensamiento me hizo pensar si mi hermano ya en aquella época ya sentía algo por mí.
Me acurruque mas en el pecho de mi hermano, aspirando su aroma. Olía a sexo, aun no se había duchado. No olía mal, era un olor que no me desagradaba en el.
-Vas a dormirte?- Dijo Tom mirándome desde arriba.
-No he dormido nada…- Susurre y a la vez bostece.
-Por que?- Tom resbalo en culo por el sofá quedando mas abajo y recostado.
-Por muchas cosas Tom…-
-Quiero saberlas.- Exigió en tono dulce.
-Por estar llorando, por el dolor de mi cuerpo y por las pesadillas.- al decirle todas esas cosas mi hermano se tenso de golpe. Acaricie el lado de su pecho en el cual yo no estaba recostado para así destensarlo.
-No quería hacerte daño Bill… me siento una mierda. Dime que no sangraste.-
-No sangre.-Mentí.
-Eres un mentiroso!- Me acuso serio.
-No.
-Nunca has sabido mentir enano.
-Como sabes que lo hago?- Le pregunte.
-Siempre pones alguna escusa nunca me sigues la corriente, ahora has repetido lo que yo te he dicho.
-Bueno pero fue poca sangre, ya estoy medianamente bien.- Volví a bostezar.
-Ves a la habitación y duerme un poco.
-No. Si no estas a mi lado no me podré dormir.
-Pareces un niño pequeño, sin su oso de peluche no puede dormir.- Se rió.
-Tu ahora eres mi osito, eres mi Teddy 2.- Le abrace.
-Esta bien pues duérmete abrazado a mi, no me importa, estoy cómodo.
El tiempo fue transcurriendo con normalidad, sin nada que destacar, algún que otro pique y una bonita reconciliación, no es que fuéramos una pareja oficial, pero se me hacia raro vernos así, lo que no quiere decir que me disgustara.
Mañana ya nos tendríamos que ir de vuelta a los Ángeles así que Tom ha decidido llamar a alguien para que trajeran a aquí su Cadillac y así según el tener mas intimidad que en el avión.
Sentado en el sofá estoy, viendo como habla por teléfono con alguien y se ponen de acuerdo en la hora y tal en la que tiene que estar su coche frente a esa casa.. Tras colgar, me guiña un ojo, conforme esta todo bien y se dirige a la cocina, oigo como abre la nevera y sus pasos vuelven hacia mi
-¿Te apetece hacer algo el ultimo día?-Pregunto mientras se sentaba a mi lado dándole un trago a la cerveza que acababa de coger.
-No se…
-¿Como que no se?- Tom rió.
-Es que a ti se te ocurren mejores ideas que a mi.- Le dije a mi hermano.
-Bueno… ¿Que tal si vamos a dar a una vuelta?- Me propuso Tom.
-Bueno que no sea muy lejos…- Dije con pesadez.
-Está bien… – Nos levantamos.
Nos fuimos a dar una vuelta por el paraje que rodeaba la casita, donde habíamos ido a pasar las navidades. Contemplamos atónitos la pequeña cascada que había detrás de la casa metiéndose por un camino.
Las horas fueron pasando y la noche iba cayendo, así que decidimos volver a la casa, para pasar la ultima noche en tranquilidad, y para dar comienzo una nueva vida juntos, no como hermanos, sino como amantes y sobre todo en secreto.
-Tom esta nevando!- Dije emocionado mirando al cielo, del cual empezaban a caer pequeños copos de nieve. Tom se acercó a mi pegando hombro con hombro y también miro al cielo.- No sabia que aquí nevara.
-Seguro que no nieva tanto como cuando estábamos en casa, eso si que era nevar, ni siquiera podíamos ir a la escuela, por las tormentas de nieve que había.
-Y dormíamos juntos, porque ponía la escusa de que tenia miedo de quedar atrapados y congelados.
-Escusa? Creía que era verdad!- Dijo mi hermano mirándome indignado.
-Lo hacia para poder dormir contigo.- Imite la frase que un día me dijo el cuando vinimos a esta casa. Volvimos a mirar al cielo como dos niños pequeños. Tom rodeo mi cintura y me acerco mas a su cuerpo.
-Te quiero Bill…- susurro.
-Yo también Tom…
Entramos en la casa donde se estaba calentito. Lo que quedaba de día lo pasamos en el sofá acurrucados y de vez en cuando haciéndonos bromas como los hermanos que éramos. Era cierto que Tom y yo no teníamos una relación de novios, porque ninguno de los dos lo había pedido. Éramos hermanos con derecho a roce, amantes, pero no novios, ni un simple hermano.
Antes de irnos a la cama nos encargamos de volver a poner todas nuestras pertenencias en nuestras respectivas maletas para mañana volver a casa. Tom esta detrás de mi dándome la espalda asiento también su maleta. Sigo metiendo mas ropa cuando noto algo duro entre ellas, retiro las prendas y me encuentro con el regalo de mi hermano, se me había olvidado de dárselo. Lo cojo y me levanto con el en las manos, camino hasta donde esta mi hermano y me acuclillo a su lado y le pongo el regalo delante de las narices.
-Feliz navidad Tom.- Le digo. El me mira y luego mira la caja que seguía sosteniendo en las manos.- Cójelo, es tu regalo.- Sonrió al ver su reacción. Tom lo coge y lo mira una vez mas.- Ábrelo.- Me rió nervioso.
-Bill, yo no te he comprado nada.- Dice con el ademán de devolvérmelo.
-Ya me has dado lo que quería estas navidades, estar contigo como algo mas que mi hermano. Ábrelo.- Le insisto. Tom suspira arrebatado y lo abre rompiendo el envoltorio azul eléctrico. Abre la caja cuadrada y se encuentra con la pulsera que le había comprado.- Se que no te gustan estas cosas pero creí que esta era perfecta para ti y tu estilo.- Tom la saco cuidadosamente de la caja. Era una pulsera con un cordel de cuero redondo y duro atado a una placa gruesa de plata, en la parte de arriba ponía “TOM” y en la cara de atrás “in your shadow i can shine”.
-Has acertado, me gusta.- Eso me tranquilizo.- Pónmela.- Me pidió y yo encantado se la puse. Tras habérsela puesto me beso en los labios. Un beso corto pero dulce que luego se trasformo en uno largo y apasionado. Perdí el equilibrio y caí de culo al suelo, aun y así Tom no dejo de besarme.
-Tom… no quiero sexo… a cambio de mi regalo…- Jadeé entre besos.
-Si lo hago es por que quiero, no por compromiso.- volvió a besarme.
Finalmente acabamos en la cama como era de esperar, como todas y cada una de las noches durante estas dos semanas, mi hermano ya me tenia exhausto, era un no parar con el y yo estaba muerto, no podré seguir mucho mas su ritmo.
A la mañana siguiente me desperté yo primero. Me gire y vi a Tom aun durmiendo plácidamente, como un bebé. Nunca me había fijado en lo niño que le hacían esas rastas rubias y mas sueltas, sin atar. Sonreí y me vestí con mi ropa que estaba por el suelo.
Por las noches ya no tenia esas pesadillas insoportables, ahora ya dormía en paz, el miedo de mis pesadillas era que mi hermano se fuera lejos de mi por lo que yo comenzaba a sentir por el, pero ahora se que no le perderé que le tengo a mi lado. El a traído por fin la tranquilidad a mi vida.
Baje al salón y de allí me fui a la cocina a preparar unos cafés. Anoche Tom me dijo que nos iríamos después de desayunar para así por la noche ya estar tranquilos en casa.
-Buenos días…- me gire al escuchar a mi hermano, el cual entraba estirando sus brazos todo lo que le daban hacia arriba estirándose y bostezando.- Que tal has dormido?- Se acerca a mi y rodea mi cintura apoyando su cabeza en mi hombro.
-Perfectamente.- Puse azúcar en nuestros cafés.
-Después de desayunar nos arreglamos y nos vamos.- Tom beso mi mejilla y cogió su café.
-Esta bien.- Mi hermano se sentó a tomar su café, yo al contrario me quede de pie apoyado en el mármol.
Tras desayunar y charlar un poco nos duchamos, por separado, y nos arreglamos. El coche de Tom ya estaba en la puerta de la casa, mientras yo terminaba el guardo las maletas. Baje, me puse mi abrigo y salí de la casa cerrando la puerta.
-Ya estoy listo.- Di un salto y me plante delante de Tom.
-Preparado para volver a la rutina?- Me pregunta mi hermano.
-No, pero bueno es lo que tiene ser una súper estrella sexy del rock.- Dije sonriendo.
-Creído.
-Algo se me a pegado de ti.- Le saque la lengua.
-Anda sube y vámonos, antes de que la carretera se congele.- El paisaje era todo blanco, seguía nevando lentamente, pero sin parar. Tal y como me dijo mi hermano me subí al coche, el se introdujo por mi lado y me beso, luego rodeo el coche y se fue hacia el asiento del conductor.
Tom prendió el motor y puso rumbo hacia LA, nuestra casa desde hace 1 año, desde que decidimos independizarnos de nuestra madre, y así estar mas cerca de nuestro productor. Nuestros compañeros de banda, Georg y Gustav también se han mudado a LA, ambos comparten una casa situada al lado de la nuestra.
Ya llevábamos horas de camino, la verdad no hablamos mucho, no me gusta hacerlo mientras vamos en coche, porque no me gusta distraerle. Pero Tom siempre acababa sacando algún tema de conversación.
-Vas bien Bill?- Mire a mi hermano que me había preguntado y vi su mano en mi muslo.
-Si, solo pensaba en mis cosas.- Le sonreí. El iba hablar pero su teléfono móvil sonó con su insoportable rap, el cual habíamos escuchado todo el viaje, hasta que la apague alegando que me dolía la cabeza, mentira. Mi hermano retiro la mano de mi pierna y cogió el móvil.
-Mamá!- Grito alegre y sorprendido.- Estamos bien, de camino a casa. Si vamos en coche. No, no te preocupes soy un conductor genial.- sonrió mirándome, seguro mama le dijo que no hablara por teléfono mientras conducía.- Aquí también esta nevando, pero nada comparado como en casa. ¿Qué como han ido las vacaciones? Bueno… ha sido una navidad diferente…- Me miro fijamente a los ojos y yo me sonroje. Sentí el coche desviarse un poco, Tom fijo su mirada en la carretera de nuevo.
-TOM!- Grité cuando no conseguía estabilizarlo ya que en la carretera había hielo. Cerré fuertemente los ojos, apreté los puños alrededor del cinturón de seguridad y me tense de golpe.
Me dolía la cabeza… Parpadeé un poco. Me dolía la pierna, y la cabeza. Cuando mi visión se afino un gemido ahogado salió de mi garganta. Habíamos tenido un accidente, el coche estaba de lado. Elevé mi mano y sangraba, tenia un corte diagonal en la mano, debió de pasar cuando me agarre al cinturón. Toque mi frente, sentía un liquido recorrerla, sangraba. Mire hacia mi izquierda y vi a mi hermano.
-Tom!- grite sin fuerzas y quejándome del dolor. Estaba con los ojos cerrados, sangrando por la cabeza y con los brazos rasguñados por los cristales rotos.- Tom! Tom!- Le zarandeé un poco.- Tom despiértate! No te mueras!- Grite con desesperación, comenzando a llorar.- Tom… por favor… No me hagas esto… Tom…- mis esfuerzos por despertarle eran sin éxitos.
-Vamos hay que sacarles!- Escuche unas voces fuera del coche y varias piernas. Empezaba a marearme. La puerta de mi hermano se abrió y vi a un hombre agacharse.
-Ayuda…- Susurre sin voz. Ese hombre le quito el cinturón a mi hermano y lo saco. Cerré los ojos de nuevo.
-Hay que llevarlos al hospital ya! Acaba de perder la conciencia.- Escuche y seguidamente no escuche nada mas.
Los gemelos Kaulitz fueron trasladados al hospital a tiempo. Los dos estaban fuera de peligro, pero aun y así inconscientes tras el accidente automovilístico. De ahora en adelante las cosas cambiaran para bien, o, para mal.
THE END
Y este final nos ha dejado con ganas de saber qué pasará con ellos. No se preocupen que tenemos la trilogía terminada y a sido rescatada y publicada «Aquí». No se lo pierdan.