Wenn ich gehe aus. FIN

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 5

By Tom

Después mi hermano y yo sacamos a los perros para que fueran a dar un paseo y de paso a hacer sus necesidades. Luego regresamos a casa, no serían más de las diez de las noches. Allí en Los Ángeles no era como en Alemania, todo se hacía temprano. Cuando regresamos a casa, Bill le envió un mensaje a mamá diciéndole que habíamos llegado bien, y después nos fuimos cada uno a nuestras habitaciones para descansar. Había sido un día bastante agotador, y las horas en el avión había sido bastantes agotadoras porque lo poco que habíamos dormido, había sido mal.

Con el paso de las semanas me sentía más libre. Descubrimos que podíamos salir a la casa, sin que nadie nos reconociera. Entrar en grandes superficies para comprar comida, o ir a Starbucks para que Bill cogiera su café matutito, mientras que después disfrutábamos dando un paseo por Vernice Avenue. Poco a poco fuimos descubriendo la libertad, que habíamos dejado de tener cuando empezamos a ser famosos. Me sentía como un adolescente, ante el cual, se le estaba mostrando un mundo nuevo que descubrí.

Había pasado un año desde que habíamos llegado a Los Ángeles. Los días no se hacían aburridos porque siempre estábamos con Shiro y Shay, aparte de irnos a discotecas y disfrutar de la noche californiana. Por sugerencia de David habíamos lanzado una aplicación para smartphones e iphones, en donde nos manteníamos en contacto con nuestras fans, mediante actualizaciones que hacíamos. No podíamos desaparecer simplemente del mapa y sin dar señales de vida para nuestros fans, que por lo que había visto en la prensa internacional se habían impresionado bastante por nuestra marcha repentina de Alemania, aunque muchas de ellas sabían lo que había ocurrido realmente. Es lo negativo de ser famoso, todo el mundo sabe lo que haces y lo que pasa a tu alrededor.

Ahora habíamos empezado a meternos en el estudio de grabación. Después de un año de descanso, las nuevas ideas para nuevas canciones habían salido. Bill quería hacer un disco que rompiera completamente con el sonido de los anteriores discos. En nuestras noches de juerga californiana, pudimos disfrutar de la música electrónica, de la cual Bill se había enamorado. Ahora quería hacer un disco bastante electrónico y a mí la idea no me disgustaba en absoluto. Estaba harto de tocar canciones deprimentes. Era hora de reinventarnos y descubrir el nuevo sonido de Tokio Hotel.

—Bill apúrate —le dije a mi hermano que se estaba acabando de vestir y de preparar.

Esa noche íbamos a salir de fiesta con unos amigos nuevos que habíamos hecho durante esos meses. Necesitaba divertirme, fumar, emborracharme hasta que no supiera caminar bien… Bajé las escaleras y me senté en el sofá a la espera de que mi gemelo bajase de una vez.

—Ya estoy… —me dijo bajando por las escaleras.

Me levanté del sofá y salimos del salón apagando la luz de la estancia. Luego nos dirigimos hacia la puerta de nuestra casa, y salimos de esta. Cerramos con llave, pusimos la alarma de seguridad, y comenzamos a caminar por el gran jardín. Shay y Shiro nos estaban esperando con su coche, iríamos todos juntos a la fiesta. Y esperaba que esa noche fuera genial. Hacía tiempo que no estaba con ninguna chica y esa noche me apetecía poder disfrutar un poco de compañía femenina. Llegamos al pub donde se hacía la fiesta. La música resonaba por todas partes, y las voces de gente hablando alto y cantando inundaban todo el lugar. Caminamos hacia la barra para pedir algo de beber, luego nos fuimos a una zona donde había unos sofás y nos sentamos mientras conversábamos con nuestros amigos y bebíamos nuestras copas. Minutos después se nos acercó una chica, y se puso hablar con Shay. Estuvieron durante un buen rato, no podía dejar de mirarla. Era bastante más joven que Shay. Pelo moreno, ojos marrones, piernas largas… Sin quererlo me perdí mirando sus piernas, la chica esa estaba muy bien… Me mordí el labio inferior y moví mi piercing cuando noté que la chica me miraba descaradamente.

—Chicos —Shay captó la atención de mi gemelo y de mí— Esta es Kelly. Una amiga de la familia.

—Hola Kelly —saludé a la chica— Yo soy Tom.

—Mucho gusto, Tom —sonrió.

—Yo soy Bill —dijo mi gemelo— Soy el hermano pequeño de Tom.

—Hola Bill —saludó Kelly con una sonrisa a mi hermano.

Kelly se sentó con nosotros y comenzamos a hablar. Según iban pasando las horas, ya notaba como el alcohol ingerido iba haciendo efecto en mi cuerpo.

Ven a bailar —me dijo Kelly tirando de mi hacia la pista del pequeño pub. Comenzamos a dar vueltas en la pista, hasta que ambos perdimos el equilibrio. Nos empezamos a reír, hasta que nos apoyamos en una de las paredes del pub. Estábamos bastante alejados de los demás, así no nos podían ver. Miré a los ojos de Kelly intensamente. Ella se quedó mirándome hasta que finalmente dio el paso juntando nuestros labios. Primeramente, fue un beso tímido, pero poco a poco empezamos a aumentar el ritmo nuestros besos. Nuestras lenguas comenzaron a luchar entre ellas, dando paso a un beso desesperado y cargado de deseo. Nos separamos y nos quedamos mirando.

Ven conmigo —la agarré de la mano y tiré de ella hacia un lugar donde pudiéramos estar solos.

Comenzamos a caminar entre la multitud para luego llegar a la puerta del local. Salimos al exterior, el aire frío de la noche nos golpeó la cara. Seguimos caminando, hasta que vimos un pequeño callejón, que parecía poco transitable. Nos metimos en él, y caminamos hasta el fondo. Empotré a Kelly contra la pared a la vez que nos reíamos y comenzamos a besarnos de nuevo de manera más sucia que antes. Ella comenzó a meter sus manos por debajo de mi camiseta, y yo metí mis manos por debajo de la falda de ella. Sentía demasiado calor, sobre todo esa presión debajo de mis pantalones, que se estaba concentrando en mi miembro. Minutos después, arrastré sus bragas hasta quitárselas mientras que ella desabrochaba la cremallera de mi pantalón, y comenzaba a masajear mi pene para luego poner el preservativo. Segundos después, sus piernas rodeaban mi cintura.

Ooohhh… —un gemido de su boca salió cuando la penetré de una sola vez. Comencé a moverme con desesperación enterrando mis caderas entre sus piernas. Mis brazos estaban en tensión a la vez que la sujetaba por los muslos y así evitar que se escurriera. Seguimos besándonos como si fuera la última vez que no besáramos— Hummm… —otro gemido por su parte cuando aumenté mis movimientos pélvicos. La verdad es que estar casi un año sin tener relaciones sexuales con ninguna chica, había sido una tortura. No he de negar que muchas veces me masturbaba viendo películas porno, pero no es lo mismo. Prefería cien veces metérsela a una chica real, que hacerme una paja imaginaria. Finalmente llegó el momento en que me corrí.

—Oohhh… —emití un gemido grave. Sentía mi respiración agitada, iba a mil por hora. Besé de nuevo los labios de ella. Nos quedamos unos minutos besándonos intensamente, a la vez que manteníamos aún el contacto. Poco después salí de su interior. Me quité el condón y lo envolví en un pañuelo de papel. Me coloqué bien mis bóxers para luego subirme los pantalones, después me dirigí a tirar el condón a un contenedor que había cercano. Había que cuidar el medio ambiente. Mientras tanto Kelly acababa de subirse sus bragas, para luego colocarse bien su falda. Me acerqué nuevamente a ella, aún me sentía agitado. Le di un pequeño beso en los labios— Ha sido un polvo increíble, nena. Me has hecho mucho disfrutar, hacía tiempo que no lo pasaba tan bien…

Sí ha sido increíble… —sonrió tímidamente, aunque desde el principio de la noche se les veía a leguas que quería tener un polvo conmigo. Es que soy irresistible para las mujeres, porque soy el dios del sexo.

Nos pusimos la ropa bien, y nos dispusimos a salir del baño. Primeramente, salió ella para asegurarse de que no hubiera nadie en el interior del servicio, ya que estábamos en el aseo de mujeres. Después salí yo aunque ella ya no estaba. Caminé entre la gente que estaba bailando y gritando al son de la música, para luego regresar a junto de mi hermano y mis amigos. Me senté al lado de él.

—¿Dónde has estado metido? —me preguntó mi hermano en un susurro.

—Tú que crees —le respondí poniendo una sonrisa malévola a la vez que movía mi piercing de mi labio inferior. Él me miró y se echó a reír, ya sabía a lo que me refería. Esa noche me lo había pasado en grande.

CUATRO AÑOS MÁS TARDE

Han pasado cuatro años desde que mi hermano y yo decidimos irnos de Alemania para proteger a nuestra familia. Nos sentíamos tan agobiados, que habíamos perdido la ilusión de subir a los escenarios, sobre todo por mi parte. Vivir en Los Ángeles había sido el bálsamo que había esperado durante tanto tiempo. Poder disfrutar de la vida, ser libre, y poder divertirme como un chico normal de mi edad era lo más valioso que tenía en esos momentos. También había podido darme una oportunidad en el amor… Ya sé que años atrás era una cabra loca, que iba en cama en cama con distintas mujeres. Era joven y quería disfrutar de los placeres carnales de la vida, pero pasado el tiempo sentí el vacío en mi corazón. Necesitaba tener una relación estable, poder disfrutar con ella de mí día a día, y eso lo había encontrado en Kelly. Ella era la mejor amiga de unos amigos de David, con los cuales hicimos buena amistad durante estos cuatro años que llevamos viviendo en Los Ángeles. Gracias a ellos, nuestros días no fueron tan monótonos. Ahora mi novia vivía con nosotros en nuestra casa. Hacía dos años que habíamos decidido dar el paso de vivir juntos, aunque nadie de mi familia, excepto mi hermano Bill sabía que estaba de novio con una chica. Queríamos esperar a que nuestra relación se afianzará más y después decir la feliz noticia a toda la familia, sobre todo a mi madre que se pondría demasiado contenta al ver que estaba en una relación estable.

—¿Estás aquí? —me preguntó mi novia entrando en la cocina— Te llevó buscando por todos lados.

—Necesitaba tomarme un café —le respondí a la vez que la abrazaba por la cintura, para luego depositarle un beso en el cuello.

—Tom… —me susurró— Tienes que ir al estudio de grabación —me dijo de nuevo.

—Pero puedo ir más tarde —le susurró a la vez que mi mano se metía por debajo de su camiseta.

—No tienes remedio —sonrió Kelly divertida a la vez que comenzaba a besarme los labios.

Estábamos solos en casa. Bill había salido temprano porque tenía que ir a hacer unas gestiones. Más tarde ambos quedaríamos en el estudio de grabación, para continuar haciendo demos de próximas canciones del nuevo disco. Al principio, cuando llegamos a Los Ángeles no estuvimos trabajando en nada en el disco, solo nos dedicamos a divertirnos. A partir del segundo año, empezamos a frecuentar el estudio de grabación y a escribir las primeras letras de las canciones, y a juntarnos con nuestros productores y con otros artistas para trabajar en el disco, pero veíamos que todo estaba tomando un rumbo que no queríamos que el disco llevará. Así que mi gemelo y yo decidimos empezar de nuevo desde el principio desde la producción, y así es como mi hermano Bill y yo nos convertimos en nuestros productores del nuestro nuevo disco.

Besé desesperado a Kelly en los labios. Acaricié sus piernas, las cuales tenían una suave piel. Ella llevaba su pijama corto de verano. La agarré por las piernas a la vez que la sentaba sobre la mesa de la cocina. Sus manos comenzaron a acariciarme mi torso desnudo. Solo llevaba mis bóxers puestos, ya que me había despertado hacía un rato. Sin ningún preámbulo más, me deshice de sus pantalones cortos al igual que su ropa interior mientras que ella metía sus manos por dentro de mis bóxers y comenzaba a restregar su mano contra mi pene. Comencé a notar como cada vez se iba poniendo más duro. Sin esperar más la penetré. Un gemido agudo salió de su boca cuando me sintió en su interior. Me comencé a moverme dentro de ella, mientras que nos comíamos la boca a besos. Nuestra relación era muy intensa. Nuestros encuentros sexuales eran muy fogosos y muy apasionados… Disfrutábamos teniendo sexo.

—Oh… —otro gemido salió de su garganta a la vez que la embestía con más fuerza— Sigue… —me exigió cuando notó que había disminuido un poco el ritmo de mis embestidas— ¡Oh dios…! —gritó cuando finalmente llegó al orgasmo. Minutos después tuve mi orgasmo.

Nos volvimos a besar. Nuestro cuerpo estaba completamente sudado, quizás nos vendrían bien dar una pequeña ducha juntos y así poder disfrutar de otra pequeña sesión de sexo bajo la ducha, pero eso tenía que esperar para otro momento porque me había acabado de acordar de que debería ir al estudio de grabación. Me subí mis bóxers, mientras que ella se ponía su ropa interior y el pantalón de su pijama.

—¿Quieres un poco de café? —le pregunté mientras que dejaba que mi respiración fuese acompasada y me servía una taza de café bastante cargado.

—Sí, gracias —me dijo ella a la vez que se acomodaba mejor en la silla— Sabes… —me dijo a la vez que me acercaba y posaba la taza sobre la mesa— Me siento muy afortunada de tenerte contigo… —me sonrió— El otro día Sally me dijo que se iba a poner botox en los labios —me comenzó a explicar— ¿No crees que mis labios son demasiados finos? —me preguntó mirándome con preocupación.

Kelly… tus labios son perfectos, no necesitas ninguna cirugía más —le dije a la vez que fruncía mi ceño. En los últimos meses ya se había hecho un aumento de pecho, retocado la nariz… poco a poco su cara iba siendo diferente a como cuando la había conocido.

—¿De verdad piensas eso? —me preguntó mostrándose apenada y compungida.

—De verdad, Kelly… —le dije mirándole con sinceridad— Me gustas tal como eres, sin más retoques —le respondí. Últimamente me hacía pensar que solo estaba conmigo, para poder hacerse esos retoques estéticos, pero estaba tan bien con ella que mi corazón no quería ver esa parte tan superficial de ella.

El sonido de mi móvil hizo que termináramos nuestra conversación. Me levanté de la silla donde estaba sentado, para luego dirigirme hacia la encimera y coger mi móvil que en ese instante estaba cargando. Lo desenchufé y miré quien había llamado. Era Gordon, mi padrastro. Cogí el móvil con nerviosismo. En ese momento se me estaban pasando por la cabeza millones de cosas, como que le hubiera pasado algo a mi madre o a mi hermana… Mi dulce Naia.

Salí al jardín para hablar más tranquilamente con mi padre. Minutos después regresé a la cocina donde Kelly estaba tomándose aún su taza de café. Me miró confundida, para luego apoyar la taza de nuevo en la mesa después de darle un gran trago.

—¿Quién era? —me preguntó curiosa.

—Era mi padrastro —le respondí.

—¿Qué quería? —me preguntó nuevamente.

Me quería avisar que, dentro de dos semanas, mi madre, él y mi hermana pequeña viajarán aquí a Los Ángeles para pasar un mes de vacaciones con nosotros —le expliqué.

—Oh genial… —dijo no muy convencida.

—¿Qué pasa, Kelly? —le pregunté con preocupación.

—Me acabo de acordar de que conoceré a tu madre, y eso me pone realmente nerviosa —me confesó— No sé si le caeré bien…

—No te preocupes por eso, Kelly —intenté tranquilizarla— A mamá le caerás genial, además que se pondrá contenta al saber que su hijo mayor ya tiene una relación seria.

—Espero que sea como tú dices —me sonrió— Bueno me voy a dar una ducha y a vestirme.

—Luego te alcanzo —le dije. Poco después salió de la cocina.

Tenía que informarle a mi hermano de que nuestros padres y nuestra hermana nos visitarían después de estar cuatro años sin verlos. Eso significaba que tendríamos que acondicionar mejor dos de las múltiples habitaciones que tenía nuestra casa. Pero lo que me preocupaba, era volver a ver a mi hermana pequeña. Todavía podía ver las imágenes grabadas en mi retina, del día de nuestra despedida como Gordon la separó de mí, y como ella se iba gritando y llorando a la vez que me llamaba. Nunca me iba a perdonar eso, nunca me iba a perdonar que la abandonara y después de cuatro años no hubiera tenido la decencia de llamarla por teléfono, para preguntarle cómo estaba. ¿Me odiaría por haberla dejado en el momento más difícil de su vida? De solo pensarlo se me encogía el corazón. No podría soportar que mi pequeña me odiara por eso, que por intentarla proteger se distanciará de mí. En unas semanas sabría las respuestas a todas mis dudas, podría verla y poder abrazarla, y sobre todo pedirle perdón por todo el sufrimiento que le causé años atrás.

Continuará en

TOTGELIEBT

Y como dice la autora, nos leemos la próxima semana con el fuerte de la serie Totgeliebt. Gracias por la visita y te invitamos a dejar un comentario.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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