Administración: Heiligtkt nuevamente nos regala su talento en esta hermosa historia. Ella me ha autorizado a subir el Mini-Fic completo, como preparación para el fuerte de la serie Totgeliebt, así que disfruten la lectura.

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 1

By Tom

Miraba atónito el interior de nuestra casa. Mi hermano Bill y yo nos habíamos mudado a una casa solos los dos, cuando empezamos a ser famosos con el grupo musical que habíamos formado con nuestros amigos Georg y Gustav. Éramos internacionalmente conocidos y famosos, teníamos una buena base de fans que enloquecían por cualquier movimiento que hiciéramos. No podíamos tener queja de nuestras fans, eran muy entregadas al grupo y gracias a ellas ganamos importantes premios, pero todo tiene un lado oscuro… Cuando esas fans se vuelven obsesivas, y comienzan a seguirte a cualquier lado que vayas, violando tu intimidad y privacidad, ya no es bonito tener fans.

En los últimos meses había sido el blanco de unas fans francesas que me perseguían a cualquier sitio donde iba. El último episodio desagradable había sido en una gasolinera, donde había ido a repostar gasolina en mi coche. Entonces llegaron ellas con el coche que utilizaban para seguirme. Me quedé quieto dentro de este. Sentía demasiado fastidio, ni siquiera podría hacerme una paja tranquilamente porque ellas me vigilaban las veinticuatro horas de día. Entonces fue cuando la cabecilla del grupo se acercó a mi coche para molestarme e increparme. Apagó un cigarrillo en el capo de mi coche. La ira se encendió en mi interior. Mi coche era como mi bebé y nadie se atrevía a tocarlo sin mi consentimiento. El resto es historia, golpeé a la chica, y un juez dictó sentencia a que le pagará una indemnización económica por los daños psicológicos causados en ella. ¿Y quién paga los daños psicológicos causados en mi durante estos meses? porque ellas estuvieron siguiéndonos en cada concierto de la gira de nuestro disco anterior, Humanoid. Incluso mi hermano y yo tuvimos que sacarnos fotos con ellas, aun sabiendo que ellas eran las causantes de nuestros desvelos, de nuestra intranquilidad cada vez que salíamos de nuestra cárcel, la cual se había convertido nuestra casa. Gracias a que nuestro amigo y manager, David Jost que sabía todo lo que nos estaba ocurriendo, y mi abogado presentó pruebas claras de que ellas me estaban acosando. El juez dictó una orden de alejamiento que ellas debían cumplir.

Pero lo ocurrido ahora en nuestra casa superaba todos los límites. Después de tener un día fenomenal y agradable con nuestros familiares y amigos celebrando nuestro cumpleaños número diecinueve, nos encontramos con nuestra casa completamente revuelta. Subimos rápidamente las escaleras hacia nuestras habitaciones posiblemente se hubieran llevado algo de dinero, alguna joya de mi hermano Bill incluso algún portátil o televisión que teníamos cada uno en nuestra habitación. La habitación de mi hermano estaba completamente revuelta. Su ropa interior por el suelo… no había quedado ningún rincón sin revolver. Me dirigí hacia mi habitación y estaba exactamente igual a la de mi hermano. Mi ropa interior esparcida toda por el suelo. Me sentí como si me hubieran violado. Sentí que ya no quería pertenecer a ese mundo de famosos, y me importaba un pimiento echar por la borda mi sueño de dedicarme a la música. Salí de mi habitación hecho una furia y con gran impotencia, a la vez que apretaba fuertemente mis puños haciendo que los nudillos de ambas manos quedaran blancos. Entre de nuevo en la habitación de mi hermano se encontraba recogiendo su ropa interior. Sus ojos estaban rojos y brillantes, en cualquier momento se derrumbaría.

—No podemos quedarnos ni un minuto más aquí, Bill —le dije con temor— No me siento tranquilo sabiendo que han estado hurgando en mis cosas e incluso han podido colocar micrófonos y cámaras ocultas para saber más de nosotros y después publicarlo como exclusiva en cualquier revista amarillista.

—Primero hay que llamar a la policía —me dijo mi hermano— Dejar que hagan su trabajo para que encuentren al culpable.

—Bien —asentí— Coge tus cosas y nos vamos a pasar la noche a un hotel. Yo no me quedo ni un minuto más aquí —le advertí.

Dejé a mi hermano solo en su habitación mientras que iba a coger unas cosas en mi habitación. Las indispensables. Media hora más tarde, después de que mi hermano informara a la policía, salíamos de nuestra casa. Montamos de nuevo en mi coche, mi preciado Cadillac Escalade para dirigirnos hacia un hotel. Al ser bastante tarde no íbamos a ir a casa de nuestra madre y preocuparla más de la cuenta, quizás en los próximos días viviríamos en la casa de ella, mientras encontrábamos alguna casa o sitio nuevo donde vivir, porque claramente yo no iba a regresar a nuestra casa ni muerto. Habían profanado el único sitio donde teníamos algo de privacidad, si se podría decir eso, porque las veinticuatro horas del día teníamos a fans, fotógrafos… delante de la puerta de nuestra casa. Vivir en Alemania se estaba convirtiendo en un suplicio, tanto era así que estaba llegando a aborrecer mi propio país.

Llegamos al hotel donde nos alojaríamos esa noche. Era un hotel de cuatro estrellas. Bajamos de coche, y enseguida un chico joven, más o menos unos años mayor que mi hermano y yo, se nos acercó para que le diera las llaves de mi bebé y así poderlo aparcar mejor. Entramos en el interior del hotel, dirigiéndonos hacia donde estaba recepción. Una señorita rubia y de ojos claros, muy sonriente estaba detrás del mostrador.

—Buenas noches —saludó la chica con amabilidad— ¿Qué desean? —nos preguntó.

—Deseamos dos habitaciones —respondí.

—Un momentito, déjenme ver si quedan habitaciones libres —dijo la chica a la vez que comenzaba a teclear en el ordenador— Estáis de suerte, chicos —sonrió— En la cuarta planta hay dos habitaciones libres, la 483 y la 485 —nos dijo— ¿Con que nombre registró las habitaciones?

—Una de ellas al nombre de Tom Kaulitz y la otra al nombre de Bill Kaulitz —respondo— Solo pasaremos esta noche.

—Muy bien —asintió la chica— La habitación 483 la registro al nombre de Tom Kaulitz —volvió a decir la chica— ¿Podría dejarme por favor su número de identificación personal?

—Por supuesto —asentí mientras buscaba en el bolsillo de mi pantalón mi billetera, que era donde tenía guardado mi número de identificación personal junto con varias tarjetas de crédito. Cogí mi documento de identidad y se lo entregué a chica. Después de realizar la operación me devolvió número de identificación personal, para luego pedirle a mi hermano el suyo. Comenzó con su registro para después devolvérselo. Le pagamos ambas habitaciones.

—Mañana cuando devolváis las tarjetas de las habitaciones pedirnos las facturas —nos dijo la chica— Espero que descaséis bien, y que la estancia sea de vuestro agrado.

—Gracias —respondí— Buenas noches —dije con educación a pesar de que había sido una mala noche para mi hermano y para mí.

—Buenas noches —nos respondió la chica. Después nos alejamos de mostrador.

Caminamos hacia la zona donde se encontraban los ascensores. Bill y yo estábamos realmente agotados. Había sido un día realmente complicado. Llamamos al ascensor, y nos quedamos en silencio.

—Hay que informar a David de lo ocurrido —rompió el silencio mi hermano. Como manager nuestro teníamos que informarle de todos los movimientos que hacíamos.

—Lo haremos mañana —respondí— Ahora es muy tarde —bostecé.

Las puertas del ascensor se abrieron. Entramos en el interior de este. Bill marcó el número cuatro, y las puertas se cerraron. El ascensor comenzó a elevarse, minutos después ya nos encontrábamos en el piso seleccionado. Salimos de este y comenzamos a caminar por pasillo hasta encontrar nuestras habitaciones.

—Hasta mañana, Bill —me despedí de mi gemelo para luego entrar en el interior de la habitación.

—Hasta mañana —escuché decirle antes de cerrar la puerta por completo.

Me adentré en el interior de la habitación, para luego sentarme en la cama. Era una estancia bastante amplia, tenía un armario bastante grande. Al fondo, a lado de la puerta del balcón, había una mesa redonda con cuatro sillas. El baño también era amplio. Me comencé a desnudar, quedándome solo en bóxers. Apoyé mi móvil encima de la mesilla de noche, luego me tumbé en la cama. Necesitaba descansar.

Eran las cuatro de la mañana. No había conseguido pegar ojo en toda la noche. Me sentía muy preocupado por el asunto de la intromisión en la de mi hermano y mía. Sentía que ya no estaríamos seguros en cualquier lugar de Alemania donde estuviéramos. En los últimos meses me sentía demasiado estresado y sinceramente esa forma de vida no la quería seguir viviendo. Quería desaparecer del ojo de las cámaras, tener una vida más privada. Si esa meta implicaba alejarme de los escenarios para siempre, lo haría sin dudar. Quizás centraría mi carrera a la producción musical arreglando y componiendo canciones en vez de estar en el escenario tocando mi guitarra delante de miles de fans. Quizás había llegado el momento de decir adiós a todo eso y proponerle a mi hermano que buscase otro guitarrista para el grupo y así quedar en un segundo plano.

Me moví de nuevo en la cama, esperando encontrar una nueva postura para poder por lo menos intentar dormir un par de horas. El sonido de mi móvil hizo despertarme. Miré la hora y eran apenas las nueve de la mañana, solo había conseguido dormir unas cinco horas. Sentía que mi cuerpo había sido molido a palos. Cogí mi teléfono móvil, solo era un mensaje de publicidad. Maldita publicidad no me dejado seguir durmiendo.

Me levanté de la cama, para luego estirar bruscamente mis brazos intentando despejarme, pero me sentía demasiado cansado, y por encima me sentía muy hambriento. La noche anterior apenas habíamos probado bocado. Entré en el cuarto de baño, para luego quitarme los calzoncillos. Necesitaba darme una ducha fresca para a ver si podía despejarme. Abrí el grifo de la ducha esperando a que el agua se templara un poco. Cuando alcanzó la temperatura óptima, me metí en el interior de la ducha dejando que el agua mojara mi piel y mis trenzas que caían sobre mi espalda. Tardé unos diez minutos en ducharme. Cuando salí de la ducha, me sequé con la toalla mi cuerpo para después anudármela a la cintura. Después volví a la habitación para volver a ponerme mi ropa. Eran las diez menos cuarto y tenía un hambre que me moría. Necesitaba desayunar algo. Cogí mi móvil para mandarle un mensaje a mi hermano.

«¿Estás despierto?»

Le escribí en el mensaje. Al poco rato mi hermano me contestó.

«¿Tú que crees? Tu mensaje me acaba de despertar»

Leí el mensaje y me eché a reír. Yo también me desperté por un mensaje publicitario.

«Tengo hambre. ¿Bajamos a desayunar?»

Le pregunté. Mis tripas estaban sonando considerablemente, no sé si podría esperar más tiempo.

«Ahora me voy a duchar. Nos vemos en veinte minutos»

Me contestó de nuevo. ¿Cómo que en veinte minutos? Eso es demasiado tiempo. No sé si mi pobre estómago podrá esperar tanto.

«Apúrate que tengo mucha hambre. No querrás que cometa un acto de canibalismo»

Le escribí de nuevo, a ver si así conseguía que no estuviera tanto en la ducha.

Eres vegetariano, Tom”

Me contestó mi hermano de nuevo.

Bueno igual asesino a una zanahoria o a un tomate… Apúrate leñes, y vete a ducharte”

Le respondí a mi hermano con desesperación.

Está bien… Procuraré no tardar mucho. Después te voy a buscar a la puerta de tu habitación”

Eso fue lo último que me dijo mi hermano antes de irse a la ducha.

Me senté de nuevo en la cama a la espera de que mi hermano viniera a recogerme a la habitación, así que para entremeterme un poco encendí la televisión. La espera se hacía interminable, ya habían pasado unos diez minutos y mi hermano seguía sin aparecer. Finalmente llamaron a mi puerta, apagué la televisión y me dirigí hacia la puerta cogiendo mi cazadora, mi móvil, mi cartera y las llaves de mi coche. No quería que mi hermano se entretuviera en mi habitación. Abrí la puerta para luego cerrarla. Miré a mi hermano con el ceño fruncido.

—Te has tardado demasiado, capullo —le dije molesto— Vamos… —lo agarré de la mano para hacerlo caminar más apuradamente hasta llegar en donde estaba el ascensor.

—Relájate Tom —me dijo mi hermano al ver mi desesperación.

—De verdad, Bill… No tienes ninguna consideración conmigo —le dije con un poco de dramatismo.

—No exageres Tom —volvió a decirme.

Minutos después las puertas del ascensor se abrieron. Accedimos al interior. Presioné el botón del número cero, que era donde se encontraba el restaurante y la recepción del hotel. Nos quedamos en silencio mientras el ascensor bajaba. Finalmente se abrieron las puertas y salimos del ascensor. Comenzamos a caminar hacia donde se encontraba el restaurante. El olor a café y las ganas de tomarme unas buenas tostadas con mantequilla y mermelada, hizo que mi boca tuviera una gran concentración de saliva. Nos sentamos en una mesa que había hacia el fondo. Dejamos nuestras cazadoras en el respaldo de la silla para luego irnos hacia donde se encontraba el bufete. Cogimos una bandeja cada uno. Primero cogimos un vaso en el cual echamos zumo natural de naranja recién exprimido. Después cogí algo de bollería y unas tostadas. También cogí mantequilla y mermelada de ciruela, que es mi favorita. Por último, añadí a mi bandeja una taza grande de café caliente, con una gotita de leche para que no estuviera tan cargado. Luego nos dirigimos a nuestra mesa y comenzamos a desayunar sin pausa. Poco a poco sentí como los ruidos de mi estómago se iban apaciguando.

—¿Llamaste a David para informarle de lo ocurrido? —pregunté a mi hermano.

—Todavía no… —susurró mi gemelo.

—Pues hazlo cuanto antes, no vaya a ser que se entere de que nos hemos fugado de nuestra casa por las noticias de la prensa —le dije a mi hermano.

—No creo que la prensa se haya enterado por el momento —me volvió a decir mi hermano Bill.

—He tomado una decisión —le dije a mi hermano.

—¿De qué se trata? —me preguntó mi gemelo arqueando una ceja.

—Quiero dejar el grupo —le dije a la vez que sentía una opresión en mi pecho.

—¿Qué estás diciendo? —me preguntó Bill de forma atónita— Es una broma, ¿no?

—No es ninguna broma —le dije de manera seria— Voy a dejar el grupo, seguiré trabajando en el estudio ayudándote con la composición y producción de las canciones, pero tendréis que buscar a un nuevo guitarrista para el grupo.

—¿Pero por qué esa decisión? —me preguntó de nuevo mi gemelo.

—No te parece mejor motivo que lo ocurrido ayer en nuestra casa —le respondí con preocupación— Llevamos meses sufriendo acoso… Sabía que cualquier día sufriríamos un disgusto, por eso es mejor que me aleje de todo.

—No Tom… No puedes dejarlo —me volvió a insistir— Los dos empezamos juntos en esto, los dos seguiremos juntos en el grupo.

—Pues ahora ya no quiero seguir —le dije de nuevo.

—Por favor Tom recapacita —me volvió a insistir mi hermano.

—No hay vuelta atrás —le hable de forma convincente, haciéndole ver que no me iba a hacer cambiar de opinión por más que me insistiera.

—Más tarde seguiremos con esta conversación —me dijo mi hermano— A David no le hará gracia para nada eso.

—Me da igual lo que piense David, tú o Georg y Gustav —le dije de nuevo— No pienso exponerme más ante los medios. Estoy hasta las narices de no poder ni a cagar a gusto porque saldría la noticia en las revistas. Por eso quiero dejar el grupo…

—Ahora estás alterado, lo sucedido ayer ha sido muy grave pero seguro que cuando estés más calmado pensarás las cosas de mejor forma —añadió mi gemelo con voz calmada.

Acabamos de desayunar en silencio. Minutos después abandonamos el restaurante para dirigirnos hacia la recepción del hotel, para entregar las tarjetas de nuestras habitaciones y que nos dieran la factura del pago de las habitaciones. Salimos del hotel y le entregué al mozo que estaba de pie en la puerta las llaves de mi automóvil para que después fuera a buscarlo al parking privado que poseía el hotel. Segundos después mi Cadillac Escalade aparcaba delante de nosotros. El chico salió del coche, para luego darle una propina. Nos metimos en el interior del coche, y comencé a conducir, alejándonos del hotel.

—Ayer nos asaltaron en nuestra casa, ya llamamos a la policía —escuché decir a mi hermano, que había aprovechado para informarle a David de lo ocurrido a noche— Ayer era demasiado tarde para avisarte. Nos iremos a casa de nuestra madre, mientras no se solucioné todo. Tenemos que reunirnos para hablarlo con más tranquilidad —Bill colgó el móvil para luego guardarlo en su bolso de mano— Se ha enfadado porque ayer no le avisamos de lo sucedido, dijo que mandaría a alguien para que recogieran nuestras cosas.

—Perfecto —respondió mientras seguía conduciendo sin apartar la mirada de la carretera.

—¿Todavía sigues con esa idea tonta de dejar el grupo? —me volvió a preguntar mi gemelo.

—No es una idea tonta —le respondí molesto— Solo quiero alejarme de todo este mundo, me siento agobiado. Siento que no tengo vida propia… Solo grabar discos, conciertos, entrevistas…. Llevamos cuatro años trabajando sin parar.

—Entiendo tu agobio Tom, pero es nuestro sueño —dijo mi hermano mirándome con tristeza— No podemos dejarlo ir. Hemos soñado con esto durante tanto tiempo.

Continúa…

Gracias por la visita y te invitamos a dejar un comentario.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!