Notas: Dedicado a Alejito bb, gracias, gay. Esto nació de una conversación que tuve con él. Básicamente me mostró un dibujo que hizo, contándome el contexto del dibujo xD y bueno, decidí escribir algo al respecto jajaja. Si les gustó no olviden dejar un comentario 😉

«Gato por liebre»

(One-Shot de Kasomicu)

Bill había aceptado ir a la fiesta de Halloween no porque realmente estar entusiasmado en celebrar Halloween, si bien aquella celebración era la favorita cuando Bill era un niño, la verdad es que a sus diecinueve años, sólo quería tener la excusa para beber y follar, principalmente lo segundo, porque con la universidad no tenía tiempo para follar y las pajas no eran lo mismo que agarrar un buen par de tetas, en lo que se la metía a alguna chica dispuesta.

Por ello es que decidió ir a la fiesta de confraternidad organizada por Halloween, donde se compró prótesis dentales de colmillos, y bueno, se las pegó, por lo demás se vistió como siempre, con su look emo, maquillándose los ojos y parándose los cabellos con laca. El punto era coger.

Con ello en mente es que Bill fue a la fiesta, fijándose cómo es que la mayoría tenía disfraces más… Elaborados, lo cual le parecía un chiste, ¿en serio tenían tiempo para comprar un disfraz para una fiesta de disfraces de adultos? Habían desde brujas sexis con vestidos cortos y sombrero, hasta vampiros con todo un capa, maquillaje rojo como sangre, y demás, sin contar los payasos que había de toda clase desde Pennywise hasta el payaso Art de Terrifier. ¿Cómo era que en serio se habían producido tanto? ¿Acaso tenían diez años?

Pero a Bill le llamó la atención una chica rubia que estaba con un traje de conejita, que era básicamente un body negro con un escote que dejaba ver un buen par de tetas, cintura estrecha y caderas pronunciadas que dejaron a Bill babeando, por lo que pensó que la conejita debía saltar sobre su verga, haciendo esa vincha de orejas de conejo removerse por el sexo. Así que cuando la vio inclinada sobre la mesa, sirviéndose cerveza en un vaso, mostrando que tenía una colita pomposa en el culo, haciendo que Bill pensara en los dilatadores anales que había con cola de animales, es que el muchacho se acercó a ella, con la excusa de también ir por cerveza.

—Hola, hermosa conejita, ¿te saliste acaso de una revista playboy? —preguntó Bill, sonriéndole coqueto, en lo que se servía un vaso de cerveza.

La rubia lo miró de arriba abajo y arrugó la nariz. —¿En serio usas esa frase para coquetear? —inquirió la rubia, dejando su vaso en la mesa, en lo que cruzaba los brazos.

—Eh… ¿Sí? —cuestionó Bill, arqueando una ceja, para sorber un poco de su cerveza.

—Aludiendo que soy modelo de una revista porno, genial. Muy misógino de tu parte. Pero no se puede esperar mucho de alguien que vino sin disfraz a una fiesta de Halloween —se quejó la muchacha.

Bill puso los ojos en blanco, y abrió la boca, enseñando sus colmillos. —Soy un vampiro —dio por toda respuesta.

—Ay… Y ni siquiera te esforzaste, tal cual tus coqueteos, simplemente con unos colmillos pegados y ya, ni siquiera pudiste ponerte algo de maquillaje rojo para fingir sangre, por lo demás sólo luces como un twink emo —barbotó la rubia con el ceño fruncido.

Bill suspiró.

—¿Sabes? Estudio y tengo un trabajo a medio tiempo, lo que menos me importa es invertir dinero y tiempo en un estúpido disfraz, conejita —soltó Bill, sintiéndose cansado de estar lidiando con la muchacha, ni sus tetas valían el soportar su sermón.

La rubia puso los ojos en blanco ahora.

—Todos estudiamos y trabajamos, por algo es una fiesta de fraternidad de la universidad, genio, ¿y sabes qué? Mira a tu alrededor, todos pusieron más esfuerzo que tú para su disfraz por el espíritu de Halloween, y mi nombre es Jessica, no “conejita” —reclamó Jessica.

—Jessica Rabbit —musitó Bill para luego reír porque la chica se llamaba Jessica y estaba disfrazada como coneja, y pues la asociación con Jessica Rabbit, la esposa de Roger Rabbit no podía dejarla pasar.

—¿Qué? —interrogó Jessica sin comprender.

Bill puso los ojos en blanco, ni siquiera la rubia tonta sabía quién era Jessica Rabbit.

—¿Jessica Rabbit, la esposa de Roger Rabbit? —cuestionó Bill lo obvio.

—Todavía eres un… Rarito, no se podía esperar más de alguien que viste como emo en la actualidad —farfulló Jessica para dejarlo allí e irse.

Bill chasqueó la lengua, y decidió que bueno… Ahí se iba la oportunidad de coger. Sí, tal vez podría intentar con otra chica, de hecho habían buenos prospectos, pero se había enojado un poco por el trato que recibió, así que pensó que mejor iba a beber para ahorrarse la crítica hacia su disfraz de poco presupuesto y producción, empinándose el vaso de cerveza de sopetón, apurándolo por la garganta, y vio la botella de vodka sabor fresa, por lo que la sujetó por el cuello, y se la llevó para irse a beber a la cocina.

Bill se sentó en el suelo en lo que seguía bebiendo el licor dulce pero amargo, pensando que al menos no lo pagó él, incluso sin interesarse el ardor en su garganta, él mismo era consciente de que tenía una relación tensa con el vodka, porque la última vez que se lo tomó como agua con jugo de naranja, terminó vomitándose toda la noche, pero… Al menos aquí no estaba comiendo papas en hojuelas.

Se sentía totalmente mareado y aturdido, pero no tenía ganas de socializar, que se fueran al diablo, ya era complicado tener que trabajar a medio tiempo en McDonalds, y estudiar la carrera, para aparte estar gastando más de lo necesario en un disfraz de mierda cuando todos esos imbéciles ya tenían vellos en los huevos o vagina, para que se estén con estupideces así. La música estaba a todo volumen, en lo que suponía el resto estaría pasándola genial cogiendo en las esquinas, closet o hasta baño de aquel lugar.

—Espíritu de Halloween mi verga —soltó Bill en voz alta, enojado.

—¿Estás bien? —preguntó una chica que entró a la cocina, apoyando sus manos sobre sus rodillas, inclinándose a verlo, observó a Bill allí en el piso con su botella de smirnoff de fresa luciendo con una expresión de quien está a punto de caerse desmayado.

La muchacha rubia tenía rastas, aunque era plana, pero con bonita cintura que se acentuaba con su falda corta escocesa, usaba unas medias a rayas horizontales en blanco y negro, y al igual que él, no tenía un disfraz elaborado, sólo una vincha con orejas de gatita. Era linda de cara, aparte de sus buenas piernas, unos labios que seguro la chupaban bien y todavía con un piercing coqueto en ellos, igualmente tenía unos ojos hermosos color chocolate que seguro el alcohol en sus sistema no le hacía justicia.

—Mierda… Eres como un ángel con orejas de gato —soltó Bill arrastrando las palabras por ebrio, haciendo que la muchacha riera.

—¿Estás cómodo en el suelo? Porque no lo pareces —mencionó la rubia, y le extendió la mano—. Ven, vamos a que te eches en algún lado hasta que se te pase —ofreció la de rastas.

Bill tomó la mano de la muchacha, considerando que ella era una linda gatita, quizá no una coneja, pero mucho más amable… Que quería que se echara con ella, sin contar que tenía un disfraz sencillo como él, así que no estaría jodiéndole con ese hecho, por lo que tomó la mano de la chica, y ella, con una fuerza inexplicable, lo puso de pie, para luego acomodar su brazo sobre sus hombros. Era una chica ciertamente fuerte.

—¿Cómo te llamas, gatita? —preguntó Bill, en lo que caminaba tambaleándose apoyado sobre la rubia, y ella tomándolo por la cintura para que no se cayera, dejando la botella vacía de vodka sobre la mesa.

Ella le sonrió, respondiéndole algo parecido a “Tam”, pero es que justo sonó cómo se caía una botella, que no era la suya por suerte, al piso, así que no comprendió bien qué decía, pero no interesaba, Tam o Tamy, o cual fuera su nombre, siguió casi cargándolo en dirección a un cuarto, que al llegar, ella lo bajó con cuidado en la cama, sintiéndose suave aunque todo le daba vueltas aún.

—Oye, Tam, ¿tampoco tuviste tiempo para comprar un disfraz? —cuestionó Bill, en lo que la rubia se sentaba al pie de la cama.

—No iba a venir, pero mi amigo Georg me insistió, y por eso me puse una vincha y ya. Tuve mucho estrés entre mi trabajo y tareas como para preocuparme por esto —respondió Tam, haciendo que Bill se sintiera un tanto confundido porque ahora que no se oía mucho la bulla, sentía que la voz de Tam era algo más grave, sin embargo, si sintiendo que compartía mucho con ella en pensamiento.

Bill se sentó en la cama, comenzando a gatear en la dirección de la rubia, poniéndole una mano sobre el muslo que tenía un portaligas blanco que sólo acentuaba los muslos de Tam, y, fijándose cómo es que la de rastas no apartaba su mano, se sintió más envalentonado, acercándose hacia el rostro de Tam.

—Pues… Hubiera sido una pena que no vinieras, Tam, porque sino no habrías acudido a mi rescate y no estaría a punto de besarte —musitó Bill, relamiéndose los labios, viendo cómo la rubia lo imitaba.

—Estás borracho y no sé tu nombre —rebatió Tam, sin realmente alejarse, sintiendo cómo Bill seguía acariciando su muslo.

—Mi nombre es Bill, apréndetelo para que lo gimas cuando te la meta —susurró Bill contra el oído de Tam, la cual se estremeció por ello, y, antes de tener tiempo para procesarlo, Bill la besó, apretando todavía su muslo con una mano, mientras que con la otra, la tomaba por el rostro, saboreando el labial sabor cereza en sus labios llenos, y colando su lengua dentro, en que Tam soltó un jadeo contra sus labios.

Tam no se estaba negando o empujándolo, por más que tenía fuerza para hacerlo, así que Bill se sintió muy bien, en lo que seguía jugando con la lengua de la de rastas, quien lo tomó por la nuca, disfrutando de la lengua perforada de Bill contra la suya, siendo tan demandante en aquel beso, que la hacía sentir la excitación recorriéndole por ello.

Bill, en lo que seguía disfrutando de explorar esa boca tan deliciosa por primera vez, no se mantuvo quieto con su cuerpo, por lo que la mano que apretaba el muslo de la rubia, fue subiendo… Hasta estar debajo de la falda de Tam, en búsqueda de sentir la suavidad y humedad por fuera de su ropa interior, para después colar los dedos dentro de la prenda íntima, que esperaba fuera una tanga, y meterle los dedos para terminar de excitarla antes de metérsela, pero…

No encontró suavidad, encontró dureza bajo la prenda de algodón… Bill se separó de inmediato de Tam, ¡¿había tocado un pene?!

—¡¿Eres hombre?! —gritó Bill, al percatarse de ello, fijándose de inmediato en su cuello, sí tenía manzana de Adán y viendo cómo la falda se le había levantado por la erección, que bueno, él también tenía una.

—Sí, ¿qué chica se llama Tom? —inquirió Tom, frunciendo el ceño.—Ah, espera… Pensaste que era chica, no, no soy chica trans, Bill. Sólo soy un femboy —arguyó el de rastas, alzándose de hombros—. Pero normal que no quieras, igualmente mi plan no era coger contigo, sólo que te despejaras porque te vi casi desmayado en la cocina, aunque no me negaba a que me la metas, digo, creí que eras gay por cómo luces, no te ofendas, sólo que pensé que eras un gay guapo —terminó por decir.

Bill estaba tratando de que le llegara oxígeno a su cerebro lo cual era una tarea difícil entre la botella de vodka que se bebió entera, y… Que tenía la sangre agolpada en su pene. Tam no se llamaba Tam, sino Tom, y era un chico… Que vestía como chica, y… Que le decía que pensó que era gay por su maquillaje y supongo sus pintas, pero… ¿También le decía que no le importaba que se la metiera? ¿Es decir que tenía oportunidad de coger esa noche? No quizá con una conejita rubia tetona insufrible pero sí con una gatita rubia travesti. Es decir… Bill nunca había tenido sexo con un hombre, pero… ¿Igual sería un hoyo, no? Y aparte Tom seguía siendo sexy, hasta se veía que tenía un buen culo que profanar, y a Bill le gustaban las rubias, así que seguía siendo “su tipo”, al menos en parte.

—¿Entonces me dejas metértela? —interrogó Bill.

Tom rió y asintió. Bill de inmediato sacó condones de su bolsillo, pero Tom lo detuvo.

—Espera, normalmente traigo condones pero ahora no traje porque no planeaba coger. No puedes usar esos cuando me la metas —musitó Tom.

—¿Por qué no? —preguntó Bill, luciendo confundido.

—Porque soy alérgico al látex, usan unos especiales libre de látex cuando me lo hacen… En todo caso, ¿estás sano, no? Porque si traes condones, me imagino que los usas siempre —acotó Tom.

—Sí, sí, siempre he usado condón. Podré ser estúpido pero no tanto para embarazar alguien en mi segundo año de carrera —arguyó Bill, y Tom rió.

—Bueno, está bien, joven sano y responsable. Mis parejas sexuales también siempre han usado condones conmigo, pero… Bueno, haré una excepción contigo para que me lo hagas sin condón, porque no es que puedas embarazarme —bromeó Tom, guiñándole un ojo.

Bill boqueó sorprendido, se lo iba a hacer sin nada… Sintió cómo su erección iba a hacer explotar sus pantalones o sacarle el ojo a alguien de lo dura que se le puso con aquella declaración, jamás lo había hecho a pelo, y bueno… Ciertamente tampoco lo hizo por detrás, así que suponía que era premio doble, sólo que su muñeca venía con palanca de cambios, pero bueno, ¿qué importaba, no? Sería más fácil jalársela que apretar el clítoris al tenerlo más grande.

Por lo que se desvistieron con rapidez, pero Bill le pidió que se dejara las medias porque se le veían hermosas en sus largas y torneadas piernas, para luego lanzarse sobre Tom… Comenzando a besarlo nuevamente, esta vez con más fuerza, sintiendo cómo se frotaban sus erecciones, y sí, era algo nuevo, porque cuando Bill se frotaba con chicas no tenía un pene contra el suyo, pero le importaba un carajo en este punto, porque igualmente era placentero sentir su carne sensible chocando contra otra.

Bill le mordió el labio inferior a Tom, olvidándose que traía los colmillos, por lo que dejó un hilillo de sangre recorrer su labio hinchado, pero el de rastas no se quejó, sino que gimió cuando Bill prestó la misma atención entusiasta, realmente le gustaba el sexo duro, y Bill estaba excitándolo con sus mordidas y forma intensa de tratarlo, incluso Bill estaba cegado por el alcohol en su sistema, por lo que empezó a chuparle el cuello, mordiéndoselo después, disfrutando de su sabor dulzón… Por el perfume de Tom o lo que fuera que olía y sabía bien su piel bronceada.

Bill siguió probándolo, sintiéndose un poco inseguro por el pecho plano, pero, decidió que haría lo mismo que con las chicas, ya que también Tom tenía el pezón erecto, así que lo succionó, haciendo que el de rastas se arqueara bajo suyo, abriéndose más de piernas, gimiendo mientras Bill lo mordía, pero no sólo en aquel cúmulo de carne, sino en embocando gran parte del pectoral como un sádico, y Tom sólo se excitaba más por ello, realmente el emo guapo flaco desnalgado sí que era un vampiro sexy y bien dotado por el miembro erecto que le vio al desnudarse.

Bill siguió chupándolo por toda extensión de la piel de Tom, disfrutando cómo se erizaba la piel del de rastas, y la forma en que enrojecía pronto, realmente mordisqueándole con saña el cuerpo suave que tenía el rubio, observando cómo pese a ser hombre, sí tenía una cintura estrecha, como él mismo, pero con caderas un poco más anchas, y esos muslos… Que apretó con gozo viéndolos enfundados en esas medias largas…

Las piernas y culo del de rastas lo estaban poniendo como un burro de lo excitado.

Cuando dejó de mordisquearlo, es que se quedó en medio de las piernas de Tom, mirándolo ahí con sus piernas abiertas, con la vincha de orejas de gato a un lado, y su celular en el otro, teniendo un agujero hermoso color rosado.

—Tu culo no lubrica —mencionó Bill, pensando con la cabeza correcta antes de seguir.

—Colón descubriste América —chanceó Tom—. Pero usa saliva, no es el mejor lubricante, se seca rápido, pero me gusta que duela un poco —acotó el rubio.

Bill asintió, y en vez de escupir en su mano, es que dirigió sus dedos hacia la boca de Tom, el cual de inmediato los albergó entre sus labios, comenzando a chupárselos, empapándolos con saliva, ante la atenta mirada de Bill que gruñó por la visión de Tom así, sin contar la forma en que jugaba con su lengua con sus dedos… Era evidente que sí tenía razón cuando pensó que esos labios la chuparían bien, más por la forma sutil en que Tom arrastró la parte de su piercing contra sus dedos, simplemente haciendo que Bill se estremeciera, maldito trapito sí estaba bien bueno.

Cuando Tom lo soltó, es que Bill lo vio relamerse los labios, mientras dirigió esos dedos ensalivados a su trasero, teniendo que aferrarse al muslo interno de Tom en aquel momento porque sentía que iba a perder los dígitos dentro de su culo por la forma en que apretaba, sin contar que también se le iba a caer el pene del placer al pensar en metérsela a aquella cavidad imposiblemente estrecha y cálida.

Bill imitó los movimientos que hacía al dedear a las chicas, fijándose cómo Tom se removía bajo suyo, comenzando a gemir y apretar más su interior… Haciendo que Bill pusiera los ojos en blanco, sin saber bien cuándo estaría listo, pero… Sí se percató que si bien Tom iba apretándolo más por momentos, luego era cómo se dilatara más, tal vez era eso, por lo que siguió, ahora haciendo movimientos de tijera con sus dedos sintiendo cómo seguía haciéndose más abierto en cada giro de sus dedos, hasta que Tom se arqueó con su pene dando un tirón.

—¡Bill…! —soltó con voz ahogada Tom cuando Bill le tocó la próstata con sus movimientos torpes e inexpertos.

Bill sacó los dedos escupiéndose ahora en la palma para masajearse el pene, tenía que metérsela ahora, no podía esperar más, por lo que ubicó su miembro contra el agujero de Tom, y se aferró a los muslos carnosos que tenía el de rastas, viéndolo con sus ojos brillantes, labios invitantes y abiertos y rastas desordenadas encima de la cama. No había rechazo ni nada, por lo que empezó a empujarse dentro de Tom, teniendo que parar cuando se la metió por completo, porque apretaba tanto que sentía que en serio iba a perder el pene dentro de ese culo delicioso, y que de algún modo iba a dejarle marcas de sus manos en los muslos de Tom por aquella fuerza empleada en su bruma alcohólica.

Tom empujó su trasero contra la pelvis de Bill, alentándolo a que se moviera dentro suyo, disfrutando de la sensación desnuda de la verga gruesa latiendo en su interior con todo y venas, y Bill se relamió los labios para comenzar el vaivén dentro de Tom, aferrado a sus muslos, en lo que seguía embistiéndolo, con un ritmo errático por el alcohol en su sangre, sin embargo, no por ello a Tom le gustaba menos, ya que así fuera torpe, estaba dándole en la próstata, quizá suerte de principiante o tal vez porque tenía el pene largo, pero no le interesaba, sólo quería que Bill no parase, por lo que aferró a los barrotes de la cabecera de la cama, en lo que Bill seguía remeciendo su interior.

Bill realmente nunca había estado dentro de un culo, pero… Sentía que no había vuelta atrás, que ahora que había probado esa estrechez ya no sería suficiente hacérselo por delante a una mujer… Y más por las expresiones que ponía Tom, totalmente sonrojado, frunciendo el ceño, pero no por enojo, ni dolor… No sabía por qué, pero incluso con sus ojos cerrados que estaban lagrimeando, y la manera en que Tom apretaba sus labios, con la sangre aún que le había sacado Bill con el beso sangriento.

Tom después abrió la boca… Pero para gemir su nombre, tal cual le había dicho Bill cuando pensó que era mujer. Pero eso sólo lo excitaba más, el oírlo gemir con voz apretada lo mucho que quería que se la metiera más dentro…

Bill no iba aguantar mucho más, porque nunca lo habían apretado tanto dentro de una cavidad, siguió empujándose con fuerza en el interior de Tom, quién gemía rico carajo, haciendo que Bill se preguntara por qué no se fijó antes en un femboy, jodían menos que las chicas, y… Estaban hasta más deliciosos, o tal vez sólo era porque era Tom, había algo en él, que incluso borracho lo hizo notar lo diferente que era al resto, que hasta creyendo que era una mujer plana no se desanimó, y eso que él amaba las tetas, principalmente cuando le hacían una rusa.

La cama sonaba, la fiesta seguía afuera de aquella habitación, de hecho el celular de Tom estaba sonando por la llamada de Georg, el cual estaba preocupado por la desaparición de su amigo… Pero Bill y Tom, seguían inmersos el uno del otro.

Bill viniéndose con fuerza dentro del culo de Tom, observando cómo, incluso sin sacarle el pene, su semen se desbordaba alrededor, y Tom, totalmente excitado al estar así de lleno, se corrió contra su vientre sin necesidad de tocárselo, sólo por las estocadas de Bill dentro suyo.

Bill se salió del interior de Tom… Echándose a un costado del rubio, mirándole.

—¿Pero me das tu número para repetir o fui un asco con mi performance de sexo borracho? Prometo hacerlo mejor si la cagué ahora, sobrio tengo más talento —habló Bill, mirando al de rastas, el cual rió.

—Sí, te daré mi número, y sí quiero repetir. Si se supone que lo que hiciste ahora es tu versión sin talento, me muero por saber cómo es la versión sobria —acotó Tom, guiñándole un ojo y mordiéndose el labio inferior.

—Mierda… Cómo me excitas gatita con sorpresa —farfulló Bill.

Tom rió.

El refrán decía “me dieron gato por liebre” en referencia a obtener algo de menos valor a lo que se esperaba o había prometido, sin embargo, para Bill, era mucho mejor tener a su gato en vez de esa liebre o coneja insufrible, que sí, muy buenas tetas y todo, pero hasta Tom tenía mejor culo… Y si bien Bill era más de tetas que de culos, prefería ser más de culos y muslos por Tom.

F I N

Administración: Otro fic HOT de nuestra querida Kasomicu. Recuerden dejar un comentario. Gracias por venir

por Kasomicu

Escritora del Fandom

2 comentario en “Gato por liebre”

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