Nota: Desde el año pasado (o anteaño no recuerdo bien) quería escribir este oneshot XD, todo porque vi un vídeo probablemente de tiktok JAJAJA, dios, estaba en ruso, no entendí nada PERO ESO NUNCA ME DETUVO XD. Gracias a Killy porque si bien había querido escribir esto, no sabía cómo justificar esta excusa para porno, y ella me lo hizo más fácil al cambiar mi enfoque JAJAJ.

«Loundry day»
(One-Shot de Kasomicu)
El hecho de que vivieran solos siendo ya adultos, y no bajo el cuidado de su madre hacía que ellos tuvieran sus responsabilidades, sólo que Bill precisamente no era el más adepto a hacer las tareas del hogar, así que Tom era quien si bien le decía que debían turnarse para hacerlas, terminaba por hacerlas.
Le hacía enojar, y mayormente Tom terminaba cediendo, porque si bien podía discutir con su gemelo sobre que ya no tenían catorce años sino dieciocho, que no podían pasarse comprando ropa nueva para no lavar la que tenían sucia o sólo dejarla en la lavandería teniendo una lavadora y secadora funcionales, que no podían esperar que la montaña de ropa desapareciera como por arte de magia pero… Para no seguir enojándose es que Tom aprovechó el día libre, ya que la gira había terminado, y se dispuso a lavar.
Tuvo que dividir la ropa en varias secciones, por colores y también separando las que tendrían que lavarse a mano, a veces Bill era tan imbécil que era muy bueno para comprarse la ropa que quisiera pero no para leer las jodidas etiquetas que decían bien en claro no lavarse en lavadora. Tom podría simplemente fingir demencia y arruinarle las prendas, sólo que era mejor que eso, así que las puso a un lado y luego se lo diría, porque tampoco iba a lavarle las prendas a mano, no, su esfuerzo máximo sería lavar la ropa de ambos a máquina, para doblarlas y dejar las suyas en el cuarto de su gemelo, sólo eso.
Sin embargo, era tanta ropa acumulada, que realmente Tom sabía que no sería con una sola lavada en la que terminaría, le tomaría todo el día… Y ni siquiera Bill se dignaba a salir de su habitación, seguro estaba conversando con su jodida novia…
Tom odiaba a la novia de Bill, aunque nunca la hubiera visto en persona, le daba mucha rabia que su gemelo le hubiera dado una copia de la llave de su departamento, porque sabía que Tamy, el nombre de la chica en cuestión, entraba cuando se le daba la regalada gana, mayormente de noche por los sonidos que salían del cuarto de su hermano, gimiendo el nombre de la muchacha hasta correrse, pero era una “muda” porque nunca la oía o era demasiado silenciosa ya que sólo se escuchaba a su gemelo jadear el “Tam”, “Tami…” ligado al sonido de humedad de que evidentemente Bill estaba metiéndosela a alguien.
Le causaba mucho rechazo el que Bill la trajera a su casa, sin avisarle ni siquiera, sin presentársela por más que era su “chica especial”, pero si le decía algo Bill sólo le recriminaba que Tom no tenía moral para decirle algo sobre ella porque él también era un imbécil metiéndose con groupies en las giras.
Sólo que Tom lo consideraba diferente, el acostarse con una groupie en un hotel de paso era distinto a tener una novia, llevarla a casa y demás… Tom también sabía que más que nada se metía con groupies porque quería seguir alimentando su ego, esa imagen que tenían de él de ser un Dios del sexo, muy seguro de sí mismo, completamente heterosexual y… Sabía lo muy insatisfecho que quedaba con ello, por más chicas con las que se acostaba, ellas llegaban al orgasmo con mayor facilidad.
Las fanáticas no sabían cómo era Tom en realidad, sólo veían al guitarrista sexy de Tokio Hotel, no veían al chico con inseguridades, el cual vivía con su gemelo alejado de su madre, por más que la amara, porque sabía que Bill estaba mejor lejos de ella, no veían al chico que sabía que era mejor mentir que decir lo que uno realmente sentía, ya que el mundo no estaba preparado para algunas cosas, a Tom… En realidad, contrario a lo que pudieran pensar, le gustaban los hombres, lo tenía en claro, sólo que habiendo crecido en Leipzig, y viendo cómo se comportaban con Bill o Andy, que eran más afeminados, aunque Bill estuviera con novia daba otra impresión por su estilo, pues Tom no soportaría ese trato, de por sí había buscado la forma de masculinizarse más, desde pequeño, porque amaba tener el cabello largo pero sus facciones no ayudaban.
No sólo confundían como niña a Bill en la escuela, esas cartas que recibía también las recibía Tom, por eso es que intentó cortarse el cabello, Bill igual sólo que… Luego se sentía tan alejado de sí mismo, que terminó por pensar en hacerse algo en la cabeza para no lucir como una chica, de esa forma fue que comenzó a hacerse las rastas.
Con rastas sólo se veía como un look rudo, que ayudaba más también para ser el hermano mayor que protegía a su gemelo, aunque Bill también veía la forma de defenderse, no sólo se dejaba, siempre era mordaz con sus respuestas, siendo incluso hiriente, pero manteniéndose fiel a sí mismo.
Tom no sabía si su hermano era bisexual, aunque una parte suya quería pensar que sí, aunque sintiera que era estúpido desear que a su hermano le gustaran también los hombres… Porque no sólo era el que Bill pudiera cargar con el peso de ser gay por los dos, sino más bien por deseos egoístas suyos, sólo que tampoco era algo que pudiera decirle a su gemelo, así que se lo guardaba para sí mismo, tanto el que le gustaran los hombres, como que esperaba que a Bill también.
Sólo que era frustrante el que Tom no se atreviera a acostarse con uno, porque sentía que no podría lidiar con ello, con la carga de ser gay, con el qué dirán… No podía, así que se mantenía con sexo insatisfactorio con mujeres, y un comportamiento cínico al respecto. Era mejor jactarse y mentir, fanfarronear… Por lo mismo es que le dolía a Tom que Bill tuviera a Tamy, porque no era por apariencias, siempre hablaba de ella, de lo linda que era, cuánto la amaba, que era el amor de su vida, su chica ideal y que por eso le había dado la llave del departamento.
Era increíble cómo en todo este tiempo la muchacha venía justo cuando Tom no podía verla, no se la había cruzado ni por casualidad, pero sabía que era importante, mucho más que las groupies, y por eso es que se frustraba… No era igual a lo que él hacía y Bill no lo comprendía.
Tom regresó a su presente, enfocándose en la ropa dividida, y fijándose que él mismo estaba con ropa sucia, así que se la quitó, y buscó de las pocas prendas limpias que tenía, encontrando algo cómodo e ideal para lavar, una camiseta sin mangas que era para uso interno, así que era un poco traslúcida, y unos shorts cortos de los que se le alzaban sobre los muslos, cosas que eran demasiado pegadas a su cuerpo, a lo que él estaba bien porque estaban solos en casa, nadie lo vería, esperando seguir teniendo la suerte de que si por a o b llegaba la insufrible novia de Bill no se cruzaran otra vez, no se puso ropa interior porque ya no le quedaban limpias.
Tom se soltó las rastas y estaba andando descalzo, yendo al cuarto de lavado, en lo que comenzaba a poner la primera tanda de ropa.
Después se fue a la cocina, comiendo un poco de fruta, no tenía ganas de cocinar y también lavar ropa, sólo una cosa a la vez, así que Tom se mantuvo allí sentado comiendo un plátano.
Bill entró a la cocina bostezando, estirándose después y Tom casi se atora al ver cómo se le alzaba la camiseta mostrando parte del tatuaje de estrella.
—Si te lo metes hasta el fondo obvio te vas a atorar —se burló Bill para reírse de su gemelo, quien le mostró el dedo medio para proceder a morder trozos pequeños de la fruta evitando así que se atore.
—Estoy lavando nuestra ropa, así que deberías ayudarme —pidió Tom mientras que Bill se servía cereal con leche y se sentaba frente a él, alzándose de hombros.
—Si lo estás haciendo tú y básicamente lo hace la lavadora, no veo lo necesario a que te ayude —mencionó Bill antes de meterse una cuchara de cereal a la boca.
Tom entrecerró los ojos. —La ropa es de ambos, no sólo mía, después de que esté lista se pone en la secadora y se dobla, podrías ayudarme con eso, no aparece doblada por arte de magia, ¿sabes eso, no? —preguntó irónico el de rastas arqueando una ceja.
Bill después de tragar chasqueó la lengua y puso los ojos en blanco.
—Me sirve que seas el ama de casa, Tomi —respondió Bill para seguir comiendo.
Tom gruñó. —Eres un idiota egoísta —escupió las palabras el de rastas.
—Deja de ser tan quejica si sólo es doblar ropa y usar una máquina —repuso Bill con expresión fastidiada para seguir comiendo.
Tom se impacientó más, detestando a su gemelo en aquel instante por más que tuviera ganas de darle un golpe en su cabeza dura, se mantuvo en silencio viendo cómo Bill se ponía de pie, lavando su cuenco y cuchara.
—Te dejo con tus labores, Esperancita —se burló Bill antes de dejar la cocina y el de rastas refunfuñó varios insultos hacia su gemelo.
Tom siguió haciendo sus cosas, caminando de un lado a otro, aún descalzo porque al menos el piso estaba limpio ya que le pasó la aspiradora, teniendo que acomodar las prendas, doblándolas y dejándolas en el sillón porque al final es que ya las separaría tanto la de Bill como la suya para llevarla hacia sus respectivos cuartos.
Sólo que al momento de sacar la cuarta lavada, había una prenda que se quedó trabada, una de sus bandanas y Tom tuvo que ponerse a cuatro patas en el suelo para meterse dentro de la secadora, buscando sacar su ropa, sólo que estaba bien metida, por lo que el rubio se introdujo más, dejando sólo sus piernas y trasero al descubierto mientras se removía incómodo hasta por fin conseguir sacar su bandana.
Sin embargo, al momento de querer salir del interior de la secadora, es que notó que estaba atorado.
—Mierda —habló Tom, sintiéndose por demás claustrofóbico en aquel momento, golpeando contra el interior de la secadora para poder salir, pero no lo lograba—. ¡Carajo!
Tom se frustraba más porque por más que se removía, era como si se hubiera quedado trabado, no podía salir, estaba atrapado dentro. ¿Tendrían que venir los bomberos a rescatarlo? ¿Tendrían que romper la secadora? Tom estaba haciéndose millones de escenarios con la ansiedad aturdiéndole…
Hasta que escuchó pasos, Bill, claro, él podría sacarlo, jalándolo para que no fuera necesario llamar a los bomberos o romper la secadora.
—Uy… Mi Tami preciosa, no sólo viniste a casa sino que también estás lavando mi ropa como buena ama de casa para que mi gemelo no se esté quejando de que hace todo, ¿y qué pasó, belleza? ¿Te atoraste? —preguntó Bill sujetando el trasero de Tom.
El de rastas se quedó en silencio al sentir las manos masajeando sus nalgas, Bill pensaba que era su novia, y Tom… En vez de corregirlo, sólo se quedó en silencio, mordiéndose el labio inferior al momento de sentir los roces de su gemelo sobre sus glúteos. Haciendo que el pánico por estar atorado menguara un poco, enfocándose en la forma en que Bill lo acariciaba a manos llenas haciendo que su miembro comenzara a latir en interés.
—Uhmn… Estás calladita, pero así me gustas, preciosa, y mírate… Dios, amo tu culo, tan delicioso que sólo quisiera vivir metido allí… Este short está tan cortito que no deja nada a la imaginación, mi Tami, se te alza hasta mostrar media nalga, tus muslos… Cómo me encantas, carajo, siente cómo me tienes —habló Bill, empujando su pelvis con un bulto contra el culo de Tom, quien tuvo que morderse la lengua para no soltar el gemido al percibir el miembro erecto de su gemelo contra sus nalgas.
Tom sabía que estaba siendo confundido con la novia de Bill, pero no le importaba, porque él mismo al escuchar coger a Bill con Tami, frustrándose por no poder ser ella… Es que se masturbaba a dos manos, tanto en su miembro como metiéndose un dildo, imaginando que ese Tam y Tami sonaba a Tom, Tomi, y alcanzando el orgasmo de aquella manera, porque por eso quería que Bill fuera bisexual, ya que así pensaba tener la oportunidad para estar con él.
Aunque era algo irreal al ser gemelos, no podía decirle a Bill que estaba enamorado de él y que quería que se lo follara. Ahora sólo podría fingir demencia y aprovechar este accidente para tener un poco de Bill, por más que no se excitara por él sino por alguien más.
Tom empujó su culo contra la entrepierna de Bill, visto en perspectiva, si Bill se daba cuenta que al final era Tom, quien cargaría la culpa sería Bill, no él, ya que el de rastas podría argumentar que sólo se empujaba para salir, no para frotarse descaradamente contra la verga de su gemelo, escuchándolo sisear y moverse más sobre sus nalgas.
—Dios… Sí que estás con ganas, está bien, princesa, te daré lo que que me pides —masculló Bill, bajándole el short a Tom, pero no por completo, sólo dejando al descubierto su trasero—. Todavía estás sin ropa interior… Sí que estabas tentándome —agregó el menor, donde el rubio sintió cómo le abrían las nalgas y su gemelo escupía para dejar caer su saliva encima de su agujero.
A Tom no le interesaba que la saliva no fuera el mejor lubricante para perder del todo su virginidad anal, porque bueno, técnicamente no era virgen al meterse los dedos y su dildo, pero nunca había recibido un pene real, así que seguía siendo “medio virgen”, sin embargo, tuvo que morderse el labio inferior, acallando sus gemidos al momento de sentir el pulgar de Bill abriéndolo, la forma en que no era delicado, tal vez precisamente porque no era la primera vez que se follaba analmente a su novia, pero estaba siendo tosco y lejos de bajarle la excitación, sólo hacía que fuera en aumento.
—Dios… Te quieres comer mi dedo, estás apretando tanto, mi Tami, voy de cogerte tan duro hasta dejarte bien abierta, mi amor, voy a correrme en tu culito estrecho hasta que no puedas sentarte —farfulló Bill, y Tom se estremeció ante ese lenguaje tan vulgar y grosero, porque si bien ambos decían groserías, era distinto a cómo Bill hablaba en referencia a follárselo, ese lenguaje sucio sólo estaba poniéndolo más duro, haciendo que goteara preseminal y mordiéndose nuevamente el interior de su mejilla al sentir cómo su gemelo torcía los dedos dentro suyo, habiendo sacado su pulgar para meterle el dedo índice y medio.
Tom sentía sus piernas temblando cuando su gemelo sacó los dígitos de su interior, escuchándolo escupir otra vez, sintiendo el impacto resbaloso contra su raja, y escuchando también cómo es que se tocaba a sí mismo, probablemente también habiéndose puesto su saliva en su dureza, la cual sintió que Bill alineó contra su agujero, comenzando a meterse en su interior.
Tom tuvo que volver a morderse el labio inferior, porque el pene de Bill era más grueso y largo que su juguete, al ser gemelos tenían el tamaño del miembro muy similar, sólo que así como Bill le ganaba por unos centímetros de altura… También le ganaba allí, entonces estaba sintiendo cómo era atravesado por la hombría de su hermano, que sólo se detuvo hasta chocarle los testículos contra sus nalgas y ese arrastre en su canal sólo hizo que Tom soltara un gemido que no pudo contener, pero demasiado agudo como para reconocerse su propia voz, lo que Bill tomó como aliciente, porque empezó a salirse y volver a arremeter dentro suyo, aferrándose a las nalgas y meciéndose de adelante hacia atrás, disfrutando la estrechez que envolvía su polla, sintiéndolo palpitar alrededor… Poniendo los ojos en blanco.
—Qué rico me aprietas, Tami… —dijo Bill, y Tom se intentó tapar la boca, metiéndose la bandana al sentir cómo latía su hermano en su interior, y la manera en que se estaba ubicando para darle directamente a su próstata.
Tom estaba contrayéndose alrededor de la hombría de Bill por el mismo placer que estaba azotándole, incluso sin poder tocarse el pene, estaba siendo muy bien atendido por Bill, quien lo agarraba con saña del trasero, sin dejar de hundirse en su interior, cómo es que la maldita perra de Tami era una muchacha afortunada, ya que este placer que lo llenaba, tanto literal como metafóricamente, no lo sentía con ningún encuentro sexual que había tenido con las groupies, Bill se hacía cargo de usarlo… De sólo ser un agujero profanado a profundidad por quién era su deseo prohibido, su hermano menor… Pero ese flacucho desnalgado con las uñas pintadas de negro… Era el hombre que Tom amaba, y no sólo como hermano, sino que precisamente su amor iba más allá, era su gemelo pero también ese afecto se transmutaba en quererlo para él como hombre, como todo… Y ese twink era quien estaba follándoselo tan bien que lo iba a hacer llegar al orgasmo sin siquiera tocarle la polla.
Tom estaba con su cabeza chocando hasta el fondo de la secadora en lo que Bill seguía embistiéndolo… Tan fuerte que el rubio volvió a gemir sonoramente para apretar su interior, haciendo que Bill se corriera en su culo, con el miembro pulsando hasta dejar toda su esencia caliente dentro de Tom, haciendo que el pelinegro jadeara, soltando las nalgas del rastudo para darles un azote que hizo que Tom se viniera dentro de su short, con el sonido fuerte que llenó la estancia de las manos de su gemelo.
—Uhmn… Tan ricas tus nalgas, mi Tomi —halagó Bill, y el de rastas apretó su interior, el rezago del orgasmo aturdiéndole los sentidos incluyendo el del oído porque le pareció oír su nombre en vez del de la novia de Bill.
Bill que se salió de su interior, subiéndole el short y dándole una nalgada cariñosa, antes de salir de la lavandería.
Tom cuando pasaron unos minutos, con Bill habiéndose ido, y él sintiéndose más en control de su cuerpo, principalmente de sus piernas que habían quedado temblorosas, es que intentó salir otra vez, ya que a cada estocada que le había dado su hermano, también había sentido más soltura que la tuvo al inicio, y, en efecto, al moverse es que pudo salir, Bill lo había desatorado en más de un sentido. Se puso de pie, aún descalzo, y terminó de sacar la ropa limpia para ponerla en canasta.
Tom tendría que darse una ducha y cambiarse, porque tenía el semen seco, sin mencionar que no quería que Bill viera su short encontrando el parecido con el de su novia, que suponía que era de esperarse por lo corto que era y que el color también era blanco, habiendo un sinfín de prendas unisex de ese color, muy aparte de que lo comprendía, que si sólo lo veían en cuatro con el culo al aire, podría uno confundirse sin verle el pene. Porque por hacer ejercicio al momento de crecer su musculatura, se acentuaba más su cintura, entonces a cuatro patas, con la gravedad, sólo daba más ilusión de una cintura estrecha, las caderas más pronunciadas y sus nalgas que si bien ocultaba con sus ropas anchas, en realidad eran más notorias y respingonas que la tabla que tenía Bill al no hacer ejercicio alguno, así que tenía sentido la confusión de su gemelo.
Tristemente era algo que no se repetiría pero le serviría de material para futuras pajas.
Tom se bañó y cambió de ropa, precisamente teniendo ropa limpia para hacerlo, y sujetó las prendas dobladas de su hermano para ir a la habitación del menor, como sabía que estaba Tami en el cuarto de su hermano, es que tocó la puerta para no encontrarlos cogiendo o algo así.
—Pasa —escuchó la voz de Bill y Tom suspiró, ¿se la presentaría o ya se habría ido?
Tom abrió la puerta y vio a Bill que también se había bañado recientemente porque tenía la toalla alrededor de su cabeza.
—Te traje tu ropa limpia —farfulló Tom, dejándola encima de la cama del menor, intentando rehuir la vista, porque le daban los flashbacks sexuales por más que no lo vio en ningún momento, sabía que era él y lo había oído. Agradeciendo que Tami ya se hubiera ido.
—Gracias, Tomi —musitó Bill con una sonrisa.
—Eh… ¿De nada? Digo, igual fuiste un imbécil que no me ayudó pero ya —farfulló Tom, tomándole por sorpresa el descaro de Bill para agradecer.
—En realidad sí te ayudé —rebatió Bill, y Tom lo miró, frunciendo el ceño, ya dejando de lado la vergüenza por cómo se lo había follado su gemelo, no, le daba más coraje que dijera eso.
—¿Por telepatía o cómo? —preguntó Tom con cinismo.
—Te ayudó Tami, mi novia, y el que ella haya sacado ropas de la secadora, cuenta cómo un apoyo de mi parte —aclaró Bill, y Tom apretó la mandíbula y puños, porque no podía decirle que no, ya que “Tami” se había atorado, no él.
—Igualmente fue ella, no tú, así que no cuenta —replicó Tom.
—¿Cómo vas a desmerecer todo lo que hace Tami por mí? —interrogó Bill indignado.
—No quiero escucharte, me voy a mi cuarto —cortó Tom, porque no quería terminar peleando con su gemelo por una mujer, girándose para irse pero Bill se había puesto de pie lo tomó por el brazo deteniéndolo—. ¿Qué quieres?
—No te vayas, quería que me digas qué te pareció conocer a Tami, ¿es linda, verdad? —cuestionó Bill mirándolo con fijeza y Tom tragó saliva sintiéndose nervioso.
—Supongo, no sé, no hablamos mucho —respondió Tom esquivo.
—¿No es muy conversadora, no? Es que lo suyo no son las palabras. ¿Sabes? Tami tiene otros talentos —musitó Bill todavía viéndolo con intensidad, y Tom se ponía nervioso porque sentía que la conexión entre gemelos podría jugarle en contra y terminaría notándose que estaba mintiendo.
—¿Cuál es tu punto? —interrogó Tom queriendo irse aunque tenía aún el agarre de su hermano en su brazo, que fácilmente podría empujarlo, sólo que le quemaba su contacto por los recuerdos.
—¿De qué color es el cabello de Tami? —inquirió Bill y Tom se quedó paralizado.
—No me fijé, sólo vino y se ofreció a sacar la ropa, la dejé y ya —contestó Tom, ya que realmente no tenía idea de qué color sería, si pelinegra, rubia, pelirroja, no podía adivinar, Bill nunca se lo había dicho.
—¿Cómo no te vas a fijar en el color de cabello de alguien? Está literalmente sobre su cabeza, es imposible no verlo —mencionó Bill con suspicacia.
—Porque le vi las tetas, ¿ok? Le vi las tetas y por eso no me fijé en su color de cabello —soltó Tom cualquier excusa idiota que pudiera sacarlo de aquella situación y Bill rió.
—¿Entonces le viste las tetas a mi novia? Y digo… No me ofende, sólo que soy más de culos que de tetas, así que no tiene mucho de dónde agarrar —ironizó Bill y Tom tragó saliva duramente.
—¿Cuál es tu jodido punto? Tengo cosas que hacer, Bill —repuso Tom, aunque su idea era más bien pedir delivery para comer algo y luego sumirse en la miseria de no volver a ser follado por el amor de su vida por no ser una chica plana que le gustaba el sexo anal.
Bill se relamió los labios y le respiró sobre la boca a Tom, haciendo que el de rastas sintiera su corazón latir acelerado, teniendo la idea de que su hermano iba a besarlo, sin embargo, eso no podría ser, sólo estaba enojado por haberle visto las tetas a Tami o no fijarse en su cabello, quizá por no darle la importancia que él tenía para su novia.
—¿Por qué estás cojeando? —preguntó Bill y Tom se removió del agarre.
—Me caí en la ducha, ya me voy —repitió Tom ahora sí volteándose para caminar en dirección a la puerta, pero Bill llegó antes cerrándola y apoyándose sobre ella, observando al de rastas.
—No conociste a Tami —dijo Bill, pero no era pregunta estaba asegurándolo.
Tom sintió que había sido descubierto con su mentira, intentando mirar a un costado y sonrojándose al hacerlo.
—No lo hice, es cierto, tomé una siesta y luego… Ya no estaba la ropa en la secadora, así que supuse que alguien la sacó y que fue Tami porque tú eres un maldito flojonazo —masculló Tom, ya que no podía decir absolutamente nada del físico de la muchacha, lo mejor era inventarse algo sobre la marcha.
Bill rió. —No, eso tampoco es cierto.
—¿Qué? —preguntó Tom con la voz aguda por el pánico que le dio que Bill dijera eso, ¿entonces lo sabía?
Pues claro… Bill habría podido decirle que follaron rico en la lavandería y su novia desmentirlo porque nunca pasó, Tom se sentía un estúpido ahora mismo, empalideciendo en lo que esperaba su sentencia por ser un mal hermano. Bill sabía.
Bill se acercó hasta él, haciéndolo retroceder hasta que el revés de las rodillas de Tom chocaron contra el borde de la cama. Nuevamente le respiraba encima de los labios, y miraba con aquella intensidad en sus orbes.
—Sé que fuiste tú —soltó Bill.
—Yo… Eh… No sé de qué… —intentó defenderse Tom, sólo que todas las excusas plausibles que pudo haber pensado en decir si es que Bill lo sabía, se apagaron al tenerlo frente a él. Bill lo odiaría, seguro tenía asco aunque su cara no fuera de repulsión… No sabía cómo interpretar la expresión que ponía Bill.
—Shh —lo calló Bill, poniéndole un dedo encima de sus labios llenos y el pelinegro se acercó aún más hasta que Tom sintió su aliento en su oído—. Lo supe desde el comienzo.
Tom sintió que su mente explotaba, abriendo grandemente los ojos y giró su rostro, buscando la mirada de Bill.
—¡¿Qué?! —increpó Tom con indignación, aunque no fuera en sí el más apto para indignarse.
—Tami no existe —explicó Bill sonriendo, separándose para abrir su cajón, sacando un baúl donde mostrarle su contenido notaba que tenía lubricante y masturbadores masculinos en forma de ano y boca—. Ellas… Son Tami. La verdad es que hace un tiempo te vi bañándote en la ducha, te la jalabas y metías los dedos donde se te escapó mi nombre. Quise pensar que sólo era una coincidencia por algún otro Bill, sin embargo, ambos nos veíamos con hambre y… Como no parecías dar señal alguna de hacer algo, sólo quedándote como un imbécil con las groupies, es que inventé a Tami, suena parecido a tu nombre y en sí a veces digo Tom o Tomi, sólo que tu cabeza preferirá asociarlo a que sólo es por mi novia. Por eso cuando te atoraste en la lavandería, lo vi como la oportunidad perfecta para darnos lo que queríamos por tanto tiempo. Y esperé que al menos fueras sincero, y me dijeras que lo disfrutaste, porque yo lo hice y te sentí gozarlo, callándote aunque se te escaparan los gemidos pero no, seguiste mintiendo —regañó el menor.
Tom estaba procesando todo lo dicho, cómo es que Bill había deseado a Tom por tanto tiempo al punto de orquestar todo para tener sexo con él.
—¿Sólo quieres que seamos follahermanos? Es decir… Si hiciste tanto sólo por ponerla, por morbo, ¿es eso? —cuestionó Tom, pensando que si era sólo algo fetichista, podría aceptarlo sólo quería dejarlo en claro desde el comienzo, ya que no quería salir lastimado, porque él no sólo quería sexo con Bill, seguía amando a su gemelo, sólo que también había deseo y buscar que se complementaran de diversas formas.
Bill frunció el ceño aún más. —¿Eres imbécil o qué? Está bien que tenga mucho amor propio, adore los espejos y que sea narcisista, pero no es sólo un jodido fetiche. Te amo, idiota, y por eso me duele verte con otras personas, porque sé que no eres feliz, y yo tampoco lo soy. Y… Sé que es una mierda enferma y retorcida, lo sé. Pero contigo quiero todo, Tom. Eres mi gemelo, mi alma gemela, eres todo para mí. No quiero que estés con alguien más ni yo estarlo, no quiero que nos neguemos esta oportunidad. Nadie va a amarnos así como nosotros lo hacemos, porque nacimos juntos y nos pertenecemos —expuso el menor.
Tom sintió cómo su pecho se apretaba ante lo dicho por su gemelo, porque era todo lo que Tom ansiaba oír, lo que quería de Bill, con lo que soñó desde siempre, no era sólo sexo, habían hecho el amor incluso sin besarse, por lo que el de rastas se acercó a Bill, tomándolo por el rostro para besarlo, ambos cerraron los ojos ante el contacto de sus labios, unas bocas casi idénticas, y la manera en que encajaban sus lenguas la una contra la otra.
Se separaron por aire, viéndose con ojos brillantes y sonrisas arrobadoras.
—Te amo, Bill, y quiero todo contigo, así seas un enfermo manipulador que hizo todo un plan en vez de hablarlo directamente conmigo —dijo Tom, relamiéndose los labios al sentir el sabor de Bill, cómo es que tenía muchas ganas de que su gemelo le hiciera lo mismo que en la lavandería pero ahora sí diciendo su nombre y viéndolo al recibirlo.
Bill rió. —También te amo, Tomi. Y… Sabes que me gusta hacer un poco de producción. Pero tampoco tú te confesaste —señaló el pelinegro.
—¿Ahora crees que pueda ser tu “Tami” pero con lubricante y besándote mientras me lo haces? —preguntó Tom con aire seductor, jugando con su piercing del labio, moviéndolo insinuante.
—No, ahora no serás un masturbador, serás Tom, mi gemelo, mi amor, quiero escucharte gritar mi nombre cómo esa vez que te vi a escondidas, porque mi sonido favorito son tus gemidos —arguyó Bill y volvió a besarlo, para empujarlo sobre la cama, aún manteniendo la unión de sus labios.
Tom se dejó hacer, abriéndole campo entre sus piernas a Bill, mientras se aferraba a su espalda, rasguñándosela con sus uñas cortas, porque Bill pertenecía a aquel lugar entre sus piernas, y Tom estaría abierto para él siempre…
F I N
Si les gustó no olviden dejar un comentario, por favor, todo me sirve para seguir creando más contenido toll :’3
momentos donde una o sabe si querer ser tom o bill o ambos
JAJAJAJJAJA, pues así varios de mis lectores me dijeron que quisieran ser Bill XDD, por la vista supongo XD, gracias por leer y comentar :’3