Notas: Después de 483 años, 500 crisis y 40 bloqueos creativos aquí estoy nuevamente con un nuevo one-shot, está vez de un cuento famoso que nunca me leyeron en la primaria, famoso mis bolas.
En fin, como siempre le agradezco a Kasito por presionarme- que digo, ayudarme a corregir, hacer la portada y el resumen, gracias kaso, ¿qué haría sin tí? Pero ya, espero lo disfruten que me costó un huevo terminarlo.

«CaperuTom y el gran pollón del lobo feroz»
(One-Shot de AlejoTwcLover)
Érase una vez, cuando los tigres aún fumaban, un joven chico de belleza arrobadora que pataleaba incesantemente frente a las órdenes de su madre, molesto porque no quería ir a casa de su abuela.
—No quiero ir donde mi abuela, mamá, ¡ella huele a mierda! —alzó la voz el chico a lo último, recibiendo una cachetada por parte de su madre.
—¡Tom, cuida tu vocabulario! Es tu abuela, está enferma y tú vas a ir a llevarle sus medicamentos y, si te niegas a llevárselos, voy a dejarte de nuevo en la casa del perro —amenazó la mayor, Tom bufó, tomando la canasta con los medicamentos dentro, ya que no tenía opción.
Su madre sonrió y, cómo si no lo hubiera amenazado con dejarlo durmiendo afuera sin importarle si moría de hipotermia, le advirtió que se abrigará.
—Y no olvides saludar a tu abuela de mi parte. —Tom ignoró a su madre, yéndose y cerrando la puerta estrepitosamente a sus espaldas—. Ugh, niño malcriado…
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—Odio a mi madre y a mi estúpida abuela… —dijo el joven de rastas para sí mismo, ya que nadie podría escucharlo en medio del bosque. —¿Y por qué carajos vivimos en medio del bosque y convenientemente cerca de la casa de mi abuela? —cuestionó el rubio también.— Esto es un puto cuento de hadas y yo soy la maldita Caperuza azul —terminó por decir el menor, cambiando el rojo por azul ya que su capa era de ese color.
Mientras el joven caminaba pacientemente a la casa de su pobre abuela, y maldecía a los cuatro vientos tal acontecimiento, es que no se percataba para nada de que otra persona lo estaba siguiendo desde las sombras, espiándolo y escondiéndose en los arbustos para que el menor no lo descubriera.
Los minutos pasaban y a medida que Tom caminaba más, iba agotando energías, deteniéndose a mitad de camino, dispuesto a tomar un descanso.
—Bien, un descanso no me hará mal, no va a morir si me tomó unos segundos para descansar —habló el rubio mientras se sentaba en una roca cercana.
En su descanso Tom no notó la enorme silueta que estaba detrás suyo, encantado con los animales que anteriormente se le habían acercado, tenía algún tipo de encanto con los conejos y pájaros del bosque.
—Ay, ¡son tan tiernos! —halagó el de rastas mientras sostenía a uno de los conejos entre sus manos, era una bola de pelos.
A pesar de que Tom aún seguía sin percatarse de la presencia de aquel imponente ser los demás animales si que se habían dado cuenta, uno de ellos desmayándose del susto.
—¡Ejem! ¡Pero qué cordero más distraído! —habló el mayor como último recurso, teniendo por fin la atención del menor.
Tom dejó al conejo en el suelo, volteándose para ver de dónde provenía aquella voz, arqueando una ceja.
—¿Eh? ¡Yo no soy un estúpido cordero! Tú eres el único animal apestoso aquí. —Tom se cruzó de brazos en frente de aquella bestia, indignado por el apodo que le había puesto.
—Ah, ¿¡cómo te atreves a decirme de esa manera!? ¡Cordero insolente! —se quejó el mayor pero Tom no parecía estar prestándole atención.
—No tengo tiempo para lobos estúpidos, adiós… —Y cómo si no fuera con él, Tom se levantó y siguió con su camino, el lobo fue a detenerlo.
—Hey, hey, ¡espera! ¿Ni siquiera te asustaste? —Tom negó con la cabeza.— ¿Ni un poco?…
—Ya, bien, si tengo que hablar contigo para que la historia avance entonces no hay de otra, ¿cómo te llamas? —Tom terminó por ceder y el lobo lo miro desconcertado.
ㅡWill, Will el lobo feroz. ㅡTom contuvo la risaㅡ. ¿Qué te causa tanta gracia? ㅡWill frunció el ceño.
ㅡ¿Por qué llamarte cómo lo que eres? Will, todos sabemos que eres un lobo feroz, en serio, todos. ㅡTom miró hacia la nada y sí, hablaba de nosotros.
Will se sintió algo avergonzado, Tom trató de calmarlo.
ㅡIgualmente ya no importa, bien, ¿qué era lo otro? Ah sí, los dientes. ㅡEso era lo que seguía después del nombre, tenía que preguntarle por qué sus dientes eran tan grandes o una mierda así, sin embargo, Tom tenía mejores planes.
Will era mil veces más grande que Tom pero el de rastas poco le importó aquello, y cómo si de un peluche se tratará, lo tiró al suelo de un solo empujón, Tom era muy fuerte o Will se estaba dejando hacer, era obvio que lo segundo.
ㅡA la mierda con el guión, merezco algún tipo de recompensa si es que voy a casa de mi abuela, la maldita vive a una hora de sólo caminata. ㅡTom se subió encima de Will, frotándose por encima del regazo del pelinegro.
Will jadeó, aferrándose con sus manos a las caderas del rubio y gruñendo por cómo se movía tan habilidosamente encima suyo, poniéndose erecto casi al instante.
Tom se quitó las prendas superiores mientras aún seguía frotando su culo contra la polla enfundada del lobo, ambos tenían los pantalones puestos pero Will podía sentir su trasero como si no tuviera ropa de por medio, iba a enloquecer.
Cuando finalmente Will estuvo completamente duro es que Tom se bajó de encima suyo y desabrochó su pantalón, estaba sucio y tan destrozado que incluso cuando quiso bajarle la cremallera está se rompió y el pene de Will salió casi que de un brinco, lo cual le facilitó el trabajo.
—Vaya, me rompiste la cremallera, ¡ahora voy a mostrarle el pene a todos los animales del bosque! —Se quejó el mayor pero Tom no le dio importancia, muy concentrado en el tamaño y grosor de aquella bestia.
—Uh, maldición, es grande —declaró el menor mientras tomaba el miembro entre sus manos y escupía en la punta, comenzando el vaivén de arriba a abajo.
Will jadeaba y gruñía conforme Tom lo masturbaba, inclinando la cabeza hacía atrás cuando este se metió su pene a la boca, chupándolo con ganas mientras con su otra mano acunaba sus testículos.
Tom, a pesar de nunca haber chupado un pene en su vida, se estaba esforzando por hacer sentir bien a Will, había visto gente aprovechar la soledad del bosque y, de vez en cuando, los espiaba mientras tenían relaciones, algo raro pero que afortunadamente le dio algo de experiencia, por observación, para esta primera vez.
Tom dejó que Will se concentrará en sus labios alrededor de su polla mientras se quitaba su propio pantalón, era difícil con una sola mano, tenía que mantener el equilibrio ya que si usaba ambas tendría que sacar el pene del pelinegro de su boca y no, era muy delicioso para prescindir de ello.
Will estaba ensimismado en su propio placer, absorto por las miles de sensaciones que estaba sintiendo, él también era virgen y era lógico, no siempre tenía la oportunidad de conocer gente tan atrevida y directa como lo era Tom, él era diferente.
De pronto su polla se sintió levemente solitaria, fría, Tom había dejado de chuparlo, ¿por qué? Will alzó la vista y miró al rubio.
ㅡOh, dios… ㅡpensó Will en voz alta mientras observaba a Tom completamente desnudo, lamiendo y chupando dos de sus dedos de forma lasciva.
Tom succionaba sus dedos con gula mientras que con su otra mano tomaba y apretaba una de sus nalgas, separando una de la otra estando de piernas abiertas, mostrándole a Will una imagen en alta resolución de su entrada fruncida y lista para ser penetrada por sus dedos.
Cuando estuvieron lo suficientemente ensalivados es que Tom los llevó en dirección a su entrada, jadeando a medida que ingresaba el primero, pajeándose para distraerse del dolor.
Will disfrutaba del espectáculo, viendo a Tom masturbarse mientras se metía el dedo, primero lento y después rápido, arqueándose levemente al haber hallado su próstata y metiéndose un segundo dedo tiempo después.
Tom jadeaba incesantemente mientras se penetraba a sí mismo con ambos dedos, atacando su próstata repetitivas veces mientras seguía el vaivén alrededor de su pene, Will estaba completamente embelesado viéndolo, imaginándose a él mismo como aquellos dedos que penetraban tan exquisitamente el ano dilatado del rubio.
Tom necesitaba estar muy bien preparado ya que Will era grande, demasiado y, por lo tanto, Tom metió otro dedo más, masturbándose velozmente y ayudándose del preseminal como lubricante.
Tom ya tenía tres dedos dentro, estaba cerca del orgasmo por lo que siguió pajeándose con velocidad y metiendo sus dedos con insistencia, sí, disfrutaba de lo que estaba haciendo pero lo que más le excitaba era la mirada expectante de Will y cómo ni siquiera se atendía a sí mismo por estar concentrado viéndolo tocarse.
ㅡAh, ¡W-Will! ㅡNombró en voz alta Tom al pelinegro antes de correrse en la palma de su mano.
Will, que no dejaba de verlo, seguía duro, dolía pero era un dolor soportable, tampoco es como que supiera pajearse, por eso miraba y, cómo no, también por qué estaba loco por el rubio.
Tom sacó los dedos de su interior y se acercó a Will, poniéndose encima de su regazo pero no sentándose, más bien agachado mientras tomaba el pene del de pelaje azabache, metiéndolo de a poco dentro de su cavidad.
Will se deleitaba a sí mismo con la imagen de Tom introduciéndose su polla dentro suyo, se sentía tan malditamente bien que Will no pudo contenerse, tomándolo de la cintura y obligándolo a sentarse de una sola, metiéndosela por completo y sacando un chillido por parte del de rastas.
ㅡ¡Ouhm! ¡Vas a romperme, imbécil! ㅡSe quejó Tom mientras dejaba a su cuerpo acostumbrarse a la sensación.
ㅡLo siento, no puedo evitarlo, te sientes jodidamente bien aquí adentro ㅡhalagó Will sin dejar de moverse, Tom apretaba y quemaba a más no poder, era una sensación exquisita que Will no podía manejar.
Will se dejó llevar por el instinto ya que aún no dejaba de ser un lobo, tomando a Tom con fuerza de las caderas y obligándolo a dar saltos encima de su polla, Tom no se quejaba, le gustaba la rudeza que Will ejercía en él aunque aún así no dejaba de ser levemente doloroso.
El pene erecto de Tom daba botes contra su vientre bajo, mismo que se abultaba conforme Will lo embestía con suma rudeza y el rubio se aferraba con fuerza a los hombros del mayor.
ㅡ¡O-oh! M-más… Má-as.. ㅡexigió el rubio aún aferrado al cuerpo del lobo y este obedeció, siendo aún más rudo y apretando más las caderas del menor, eso dejaría marca.
Tom se arqueaba y gemía a los cuatro vientos, no le importaba si lo escuchaban, no habían más que pájaros y animales en ese lugar, las preocupaciones no existían e igualmente al de rastas no le hubiera importado ser follado frente a un millón de personas, era una puta de primera.
Era un milagro que no se hubiera desgarrado siendo hoy su primera vez, haciéndolo de esa manera tan sólo con saliva como lubricante y aparte de esa forma tan brusca pero bueno, Tom no se lo cuestionaba, sabía que era un cuento de fantasía y porno, ese era su mundo, uno no tan realista evidentemente.
Tom apretaba en un puño los cabellos de Will, salivando mientras él seguía saliendo y metiéndose con fuerza dentro de su interior.
—¡A-ahh! ¡E-eres demasiado bu-bueno cómo para ser un perro vírgen!… —dijo en voz alta Tom sin poder controlar el volumen de su voz.
—¿¡Perro!? Más vale que cuides tus palabras, mocoso —Will cambió de posición, acostando a Tom en el suelo y él quedando arriba, aplastando al rubio con su peso aunque este no se quejara.
Tom apenas era visible entre aquella figura grande e imponente llena de pelos que lo estaba penetrando con fuerza, tan profundo que lo hacía ver estrellas.
Tom ya no podía más, estaba cerca de correrse y Will, casi leyendo sus pensamientos, tomó el pene de Tom y con su pulgar tapó el orificio de la punta, prohibiéndole el tan esperado orgasmo.
Tom frunció el ceño por la sorpresa pero antes de que pudiera reclamar o exigir Will lo besó, ninguno era experto pero conforme se iban dejando llevar, lograron convertir algo inexperto en un beso apasionado, jugueteando con sus lenguas y Will mordiendo el labio de Tom hasta que por falta de oxígeno ambos se terminaron separando, un hilillo de saliva conectando ambos labios o bueno, labio a hocico.
Will dio un par de estocadas más antes de finalmente correrse dentro del interior de Tom, anudándose ya que era parte de él al ser un hombre lobo, llenando por completo al rubio.
Tom se sentía impotente ya que Will seguía sin permitirle correrse, aún con su pulgar prohibiéndoselo.
Will era obvio que lo estaba provocando, sin embargo, no era tan malo por lo que después de un rato finalmente quitó su pulgar, masturbándolo hasta que se corrió igual, manchando su vientre y el de Will en el proceso.
—Imbécil…—Se quejó el rubio con el ceño fruncido, Will rió, era un corderito muy tierno.
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Después de que el nudo bajó es que ambos se vistieron y asearon, claro, para Tom fue más difícil teniendo el culo chorreando semen y por eso Will le dio una mano, chupándoselo, degustando su propio sabor y, al mismo tiempo, dejando la entrada de Tom totalmente limpia.
Lastimosamente ambos al llegar a la casa de la abuela es que se dieron cuenta que estaba muerta por no haberle traído sus medicamentos a tiempo.
—Mierda —insultó Tom a la nada mientras veía el cuerpo frío y sin vida de su abuela, era una pena terrible.
—¿Puedo comerla? —cuestionó el mayor con la saliva desbordándose por su hocico.
—Pero- ¿qué te pasa? Idiota, ¡es mi abuela! —recalcó el menor con evidente enfadó.
—Pero está muerta y, además, no podemos dejarla pudrirse aquí en medio de la nada, sola y con frío —Will puso ojos de cachorro y Tom se tomó el puente de la nariz, los muertos no sentían frío ni mucho menos tristeza por estar solos.
Después de una negociación justa que, al principio se negó, Tom terminó por aceptar y Will se comió a la abuela, no sabía nada mal.
Lo único que quedó de la pobre anciana fue su ropa, terrible forma de comérsela, viendo sus tetas aguadas y su vagina aunque era necesario, Will la necesitaría.
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—Oh, ¡mi hermoso niño!, Por fin estás… —La voz de la mujer se cortó cuando abrió por completó la puerta y distinguió a la enorme figura al lado de su pequeño retoño. —…Aquí —terminó la frase tiempo después. ¿Ella era su madre?
—¡Hola, mami! Mira, traje a la abuelita a casa, se sentía muy enferma y necesita de nuestra ayuda, ¿podemos tenerla aquí unos días? —Tom junto sus manos casi a punto de arrodillarse mientras que la abuela tosía fingidamente.
La madre no sabía qué pensar, ni bien pudo vocalizar algo y su hijo ya tenía a «la abuela» dentro de casa, Simone estaba muy confundida.
—Pero, mamá, ¿por qué eres tan grande?… —Se dio la vuelta Simone mientras cerraba la puerta a sus espaldas.
—Es parte de crecer, mijita, en unos años serás igual de gigante que yo —explicó la anciana con voz ronca mientras acomodaba sus lentes.
—¿Por qué eres tan peluda? —volvió a preguntar y Tom empezó a sentirse nervioso.
—Oh, bueno, por el frío, ya sabes que en invierno no tengo abrigo suficiente y eso… —aclaró la abuela mientras rascaba su cabeza.
—¿Pero y esos dientes tan grandes qué tienes?… —cuestionó la mayor y la abuela tragó en seco.
—Son falsos, hijita, los de hueso se me han caído con el tiempo y no puedo vivir a base de sopa, necesito sólidos —agregó la abuela ya con los pelos de punta.
Simone estuvo a punto de decir algo más pero Tom lo notó, interrumpiéndola sin siquiera haber hablado del todo.
—Bueno, la abuela necesita descansar, dormirá conmigo —fueron las últimas palabras que dijo Tom antes de irse escaleras arriba con su abuela.
Simone tenía muchas dudas, no recordaba a su madre de esa forma, era extraño, sin embargo, decidió no cuestionarse más la apariencia de su mamá y siguió con sus quehaceres.
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Tom seguía incrédulo por lo irreal de la situación, era evidente que Will no era su abuela, si no un lobo de casi dos metros y pelo por todas partes que fingió ser ella.
ㅡHey, no te mortifiques, no se dio cuenta ㅡcomentó Will al ver la cara del de rastas.
ㅡBien, no lo haré, es sólo que bueno, mi mamá fue más ingenua que de costumbre ㅡsonrió levemente Tom y Will correspondió a su sonrisa.
ㅡSi pero eso nos ayudó, ¿no? Ahora estoy aquí y por más ingenua que haya sido tu madre eso ya no importa, ven, aprovechemos el momento a solas ㅡWill tomó a Tom de la cintura, llevándolo en dirección a la cama y el de rastas no se quejó, dejándose llevar por el momento.
Y desde ese momento Will y Tom fueron inseparables, ambos viviendo en casa de la madre de Tom que, a pesar de que Will se equivocaba y dejaba salir errores, Simone nunca supo que él no era su madre.
Al tiempo Tom se enteró que estaba esperando a un bebé, Simone enloqueció, ¿como su retoño había quedado embarazado?
ㅡPero eso era otra historia ㅡterminó por decir Tom, mismo quien tenía en manos un libro y usaba unos lentes de forma graciosa.
Al final se dio a entender que Tom siempre fue quien narró toda la historia. Bill cerró la laptop, confundido y al mismo tiempo excitado.
ㅡEso fue… ㅡintentó Bill buscar la palabra, la tenía en la punta de la lengua.
ㅡ¿Raro? ㅡcuestionó el mayor por diez minutos.
ㅡNo, espectacular ㅡrespondió Bill que ya había hallado la palabra.
ㅡBill, es porno barato… Aunque admito que el lobo estaba muy bien hecho ㅡagregó el de rastas y Bill asintió.
ㅡSí, bueno, aún la tengo dura ㅡcambió de tema Bill, tomando su propio pene, rodeándolo con su mano y acariciando la punta.
ㅡBill… ㅡTom rodó los ojos.
ㅡ¡Toom! ㅡrespondió Bill con cara de perrito regañado.ㅡPrometo que no te vas a arrepentir.
A Tom realmente se le había quitado la excitación, por más que le gustará ver a Bill masturbarse, no le gustaba mirar porno, sólo Bill podía calentarlo al máximo, los vídeos no le causaban nada y mientras el pelinegro estaba profundamente concentrado en el vídeo el de rastas estaba aburrido.
A pesar de que Tom ya no quería hacer nada por qué su erección había bajado Bill se encargó de hacerlo cambiar de opinión, chupándosela y tiempo después Bill se lo hizo con rudeza, tal cual vio en el vídeo de Will y Caperuza Tom, mismo que le recordaba a su Tom, tanto por el nombre como por su actitud.
F I N
Al final todo fue un vídeo porno barato que dos pubertos de quince años estaban viendo, cosa de adolescentes, no lo entenderían.
Si les gusto me ayudarían mucho dejando un comentario 🙂