Día 5: Girldick
Nota: Día 5 del incestember 2026 organizado por Sunmess Odinson. Aquí Bill y Tom son mujeres pero peculiares, se entenderá conforme lean, ya que en sí Bill es intersexual aquí.
NO LEER si te incomodan temas sensibles como abuso escolar, entre otros.

(One-Shot de Kasomicu)
«Cocoon»
Cuando Charlotte quedó embarazada, se sintieron felices por la noticia, ya que junto con Jörg querían ser padres, no tenían la mejor economía, pero les daba ilusión el tener un bebé.
Sólo que el vientre de Charlotte comenzó a crecer más rápido de lo normal.
—Estás comiendo demasiado —mencionó Jörg en un punto, y su mujer frunció el ceño, porque no se podía discutir con él, ella sabía que estaba comiendo más que lo usual, lo esperable para una mujer embarazada, sólo que tampoco tanto para que le creciera así el vientre, y las hormonas sólo hacían que quisiera ponerse a llorar porque si bien ambos habían querido ser padres, el cambio en su cuerpo, las molestias y demás sólo las llevaba Charlotte, no Jörg, ella comprendía que él tenía que trabajar como camionero, dejándola sola la mayor parte del tiempo, haciéndose cargo de casa y también para ganar algo de dinero, se iba donde algunos vecinos para lavarles ropa, plancharla o cocinarles, no pudiendo pasar tiempo en sus casas pero sí haciéndolo desde la suya para luego devolverles sus prendas limpias y planchadas, y sus ollas con comida.
Sólo que si bien no tenían un dinero para control de natalidad, Charlotte usaba lo que ganaba con sus vecinos para ir comprándose vitaminas prenatales y de esa forma es que se hizo su primera ecografía cuando tenía seis meses, ya algo cansada de los reclamos de Jörg por su alimentación, cuando él ni siquiera había sido capaz de cumplirle un antojo, haciendo que Charlotte sólo llevara culpa por lo que ingería, ya que la última vez que intentó pedirle que le comprara algo, no lo hizo, argumentando que no se lo merecía por estar así de gorda.
—Ya no me pidas antojos, mi amor, por favor —le había susurrado Charlotte a su bebé, entre sollozos, y de algún modo su hijo lo entendió porque desde ese momento no volvió a sentir antojos de nada.
Pero cuando estuvo haciéndose la ecografía, sola porque Jörg estaba demasiado cansado para acompañarla, es que Charlotte entendió el por qué había subido tanto de peso.
—Son gemelos monocigóticos porque comparten placenta y la misma bolsa amniótica —masculló el doctor mientras le pasaba el cabezal del ecógrafo.
Charlotte sonrió cuando vio las formas en la pantalla y escuchaba los latidos de sus pequeños, no era por lo que comía, es que habían dos.
—¿Son niños o niñas, doctor? —inquirió Charlotte en lo que profesional movió más el cabezal sobre su vientre.
—Son niñas, una de ellas está cubriéndose pero estos gemelos al compartir ADN siempre tienen el mismo sexo, la otra se le nota que es niña —explicó el galeno y Charlotte acentuó su sonrisa, en lo que sollozaba porque todo este tiempo había comido no por dos, incluyéndola, sino por tres, y aún así, lo había hecho con culpa por los comentarios de su marido.
Una vez que le dieron el informe, es que Charlotte regresó a casa, encontrando todo igual, con Jörg dormido pero tenía que contarle y mostrarle las fotografías para que conociera a sus pequeñas.
Lo removió con cuidado y él despertó frunciendo el ceño, fastidiado.
—Carajo, mujer, tengo que conducir en unas horas, ¿qué te he dicho de despertarme cuando duermo? —reclamó Jörg con tono enojado y el semblante también haciéndolo más que evidente.
—Es importante, Jörg, sino no lo hubiera hecho. Fui al médico y mira, tendremos dos niñas, aquí están —explicó Charlotte con emoción, mostrándole el informe con las fotografías, que su marido sólo alejó de un manotazo.
—¿Dos? ¿Tendremos dos hijas? ¡Mierda! Ahora más gasto, y tú qué ni me dejas dormir, ya sólo vete, mujer. Esto arruina de por sí todos nuestros planes —refunfuñó Jörg antes de darle la espalda, echándose a dormir.
El rechazo que sintió Charlotte fue tal que se puso a llorar apretando el papel contra su pecho, dejando la habitación que compartía con el padre de sus hijas.
Ni siquiera pudo decirle que tenía que programarse una cesárea ya que al compartir el saco era riesgoso un parto natural. Ella misma sabía que su seguro del Estado no se haría cargo de la cesárea, así que tendría que ver para ella misma costeársela aunque fuera pagando de a pocos. Era como si estuviera sola, porque sabía que no tenía más familia, sólo Jörg, con quién ni siquiera estaba casada.
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El día de la cesárea, cuando Charlotte tenía siete meses, es que nacieron sus niñas, sólo que… Había algo irregular, lo supo por las expresiones de los médicos al ver a las pequeñas en la incubadora.
—¿Qué sucede? ¿No están bien mis niñas? —preguntó Charlotte, que ya hasta sabía los nombres que le pondría a sus bebés, iban a ser sus pequeñas Annabelle y Thomasin, sus preciosas gemelas que se moría por abrazar, sólo que el sentir una incertidumbre por el comportamiento extraño de los médicos y enfermeras la ponía de mis nervios.
Y cuchicheaban más entre sí, antes de que una enfermera se acercó con una de sus bebés en brazos, haciendo que Charlotte no pudiera cargarla por la cesárea pero sí la acarició, era tan pequeña que sólo hacía que sintiera mucho amor en su pecho.
—Sus gemelas… Una tiene una anomalía —musitó el doctor, mientras venía otra enfermera con la otra bebé.
—¿Anomalía? Pero las veo perfectas —habló Charlotte, contando los dedos de sus bebés, fijándose que sí, estaban completos.
Pero luego es que lo comprendió cuando mostraron debajo de la manta.
Una de sus niñas tenía pene, pero no testículos, y Charlotte pensaba que seguro era normal, era un varón, pero el doctor insistía que eso se daba en gemelos que no compartía bolsa ni placenta, o directamente con mellizos, que era una anomalía porque tampoco tenía testículos como si más bien el clítoris se hubiera desarrollado de más, y los labios vaginales cerrados, ya que había un espacio más largo entre el perineo hasta el trasero de su hija.
Que tendrían que ver ese tema a futuro, porque su otra bebé sí poseía una vagina normal.
Charlotte no sabía cómo sentirse, pero seguían siendo sus hijas, sus niñas y… Al momento de llenar los datos de la partida de nacimiento, pusieron que eran dos mujercitas.
Jörg ni siquiera fue capaz de ir a recogerla, ella tuvo que regresarse sola en taxi con sus pequeñas, teniendo que recibir ayuda de las enfermeras para subirse, haciendo que Charlotte se cuestionara muchas cosas al momento de ver a sus niñas, porque eran preciosas, pero se sentía sola, ellas eran su razón de vivir, sólo que… El mundo no entendería fácilmente la anatomía de su pequeña Annabelle, tendría que ser algo que ocultar, principalmente en aquel pueblo, porque pueblo chico, infierno grande recitaba la frase y era algo muy cierto.
Se suponía que ella quería tener un bebé para completar la familia que añoraba tener, sin embargo, se sentía más como una madre soltera, incluso con las hormonas a flor de piel, y lidiando con la noticia sobre su pequeña, es que ni siquiera podía decírselo a Jörg y ese vacío sólo le hacía sentir más miserable, no obstante, no podía enfocarse en ello, no cuando sus bebés la necesitaban firme y fuerte por ellas.
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Más pronto que tarde, Charlotte supo que esa soledad sólo era el vaticinio de todo lo que seguiría, porque Jörg no soportó la noticia de que una de sus hijas no fuera normal, la consideraba una abominación y Charlotte destrozada prefirió quedarse sola que seguir recibiendo aquel rechazo del padre de sus hijas.
—No les faltará nadie más porque mamá siempre estará para ustedes —les aseguró la mujer para luego besarles sus pequeñas frentes con todo el amor que les tenía, por más que también estuviera llorando al hacerlo.
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Conforme Annabelle y Thomasin fueron creciendo, es que también fueron demostrando sus distintas personalidades, ya que Annabelle solía ser más introvertida, y Thomasin, por el contrario, era más extrovertida, pero manteniéndose siempre protectora con su hermana diez minutos menor.
Charlotte veía cómo es que sus gemelas crecían, y que entendió también por qué habían repetido que su “Billie”, cómo era que le decían de cariño, era una niña y no un niño, ya que le comenzó a crecer el busto, un poco más tarde que a Tomie, pero estaba allí, su propio cuerpo era más delgado, tirando más a una forma andrógina al ser alta, sin cintura marcada ni caderas anchas, mientras que Tomie sí tenía el cuerpo con cintura estrecha, y pechos de un tamaño un poco más grande que el promedio, sólo que su hija mayor no tenía vello corporal, ni tampoco le venía el período, siendo algo inusual porque su hija ya tenía catorce años, aunque decían que en ocasiones así venía tarde, como de quince o dieciséis.
Sólo que tanto Tomie como Billie habían lidiado con comportamientos negativos a lo largo de su vida, desde que Billie tenía que guardar sus distancias en la escuela, usando el baño de niñas, sí, pero no pudiendo bañarse con sus compañeras, o cambiarse el uniforme de Educación física con todas presentes, y Tomie, sólo por apoyo moral, hacia lo mismo, consiguiendo que el resto viera esto como falta de confianza y como si quisieran ocultar algo.
En las clases de Natación, era lo mismo, Billie usaba una bermuda por encima de la ropa de baño, algo que había sido respetado por su maestra, más que nada porque sí habían leído el archivo de la menor, a sabiendas de su caso especial. Sólo que lo diferente siempre atrae atención, y no siempre de forma positiva, y por eso había un enigma frente a lo que ocultaba Billie, y al parecer también Tomie, ya que ella seguía cosas por imitación, para proteger a Billie, y que el cuestionamiento fuera sobre ambas.
Sólo que Billie sabía que llamaba más la atención, porque si bien ambas podían mantener ese comportamiento de ocultarse, Tomie sí tenía un cuerpo más femenino que ella, ya que incluso aunque Billie se depilara las piernas o axilas, no era como Tomie que hasta parecía el cuerpo de las modelos de revista, siendo lampiña, con un cuerpo bien formado hasta pechos que eran de envidiarse y por eso Billie había querido establecer las diferencias entre ambas, tiñéndose de negro, adquiriendo un look más oscuro, y hasta haciéndose piercing a escondidas, tanto en la lengua como en la ceja.
Pero Tomie al ver eso de su hermana, decidió también hacerlo, no como tal teñirse de negro o en aquellas zonas, más que nada pensando en que si la veía su mamá iba a reclamarle a Billie y prefería que lo hiciera con ambas, así que se hizo un piercing en el labio y un cambio de look más radical porque no sólo se aclaró su cabello sino que se hizo rastas, manteniendo esa distinción, sólo que también con un cambio de look transgresor que fue un dolor de cabeza para Charlotte pero terminó por dejarlo pasar.
Eran adolescentes al fin y al cabo.
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—Oye, Kaulitz, ¿por qué sigues sin querer bañarte con el resto de chicas? ¿Te crees demasiado superior para hacerlo? ¿O es porque te da vergüenza que veamos tus patéticos limoncitos? —se burló Ashley al fijarse cómo es que Billie no se cambiaba en el cambiador y bañaba en la ducha comunal, sino la individual.
Billie apretó la mano que tenía alrededor del pecho por su toalla, porque evidentemente no podía decirle que hacía todo eso porque tenía pene.
—¿Y a ti qué verga te importa, estúpida? ¿Por qué mejor no te miras al puñetero espejo antes de ver paja en ojo ajeno? ¿O qué? ¿Vas a seguir queriendo convencer al resto de que tus horribles cejas sin forma que las depilas como líneas es tendencia sólo para no sentirte mal contigo misma? Ridícula —escupió las palabras Tomie porque la tenían harta que siempre buscarán hacer sentir mal a su hermana, sujetándola por la mano—. Vamos, Billie —instó la de rastas para jalarla en dirección a los baños privados, nuevamente por apoyo moral es que su gemela también usaba los baños individuales para bañarse, aunque no tuviera nada que ocultar.
En lo que su compañera se quedaba fingiendo que lloraba, para que vinieran el resto de su séquito de imbéciles a consolarla porque siempre le gustaba hacerse la víctima.
Billie le ofreció una sonrisa leve a su gemela.—No tenías que hacerlo, Tomie, luego se las van a agarrar contigo también y tú… Sabes que eres normal.
Tomie bufó. —¿Yo normal? Me dicen marimacho por cómo me visto y actúo, que no me sé comportar como una señorita al abrir las piernas al sentarme, ni mucho menos poseo el vocabulario de una, Billie, sin mencionar que casi cumpliré diecisiete años, es más que obvio que hay algo malo conmigo para que no me baje el periodo, así que me importa una mierda lo que la gente considere “normal” —terminó por decir la de rastas sujetando también la toalla sobre su busto.
Billie suspiró. —Sabes bien que si vistes así es porque quieres “apoyarme”, y no es necesario, Tomie, podrías tener una vida más tranquila si sólo… No fueras tan protectora conmigo, es decir, te amo mucho y agradezco tu cuidado, sólo que te perjudicas también —explicó la pelinegra, y Tomie la miró frunciendo el ceño, para terminar por sujetarla de la quijada, haciendo que Billie no estuviera cabizbaja, sino que la viera de vuelta, haciéndole notar la intensidad en los ojos iguales a los suyos.
—Mira, Annabelle Kaulitz, debes entender que eres mi hermana, mi otra mitad, mi alma gemela, y mi gemela, y me importa tres hectáreas de verga tu opinión si va a tratarse sobre de que quieras decidir por mí, no, me importa un carajo perjudicarme, porque esta gente de mierda, va a seguir siendo mierda, no sólo contigo, sino con el resto, y crecerán, serán adultos, y demás, y seguirán siendo la misma mierda, porque sólo te juzgan por ser diferente, y a mí realmente eso me enferma. Si tengo que darle la espalda al jodido mundo por ti, y exponerme a lo que diablos me digan, me importa un carajo, porque siempre serás lo más importante mí, ¿ok? Mamá y tú son lo que único que me interesa —sentenció Tomie con determinación porque esto no era de ahora, ella nunca quiso ser amiga de Ashley, porque sabía que decía pestes de ambas cuando le intentó dar la mano para ofrecerle su amistad, prometiéndole que podría ayudarla a mejorar su apariencia, aunque fuera una forma sutil de decirle que se vestía horrible, y a la de rastas nunca le cayó la gente doble cara, por eso es que nunca sucumbió a sus estupideces, y eso le dolía en el ego de la muchacha, que no pudo hacerla caer en sus mentiras, donde conocía su punto débil, que era su hermana, y por eso se desquitaba a solas con ella, ya que su gemela no era de defenderse ni nada, sólo agachar la cabeza.
Billie sintió cómo su corazón se apretó en su pecho, sin poderse girar ni nada, sonrojándose ante las palabras de su hermana, porque la de rastas siempre había sido así, tan… Fuerte y protectora, que terminó por nublarse sus propios ojos, viendo cómo se suavizaba la expresión de la rastas, para soltarle la quijada, y abrazarla.
El sentir el calor de Tomie contra el suyo siempre le daba calma, quizá porque habían compartido el vientre materno, pero Billie terminó por suspirar, Tomie la besó la mejilla, para luego secarle las lágrimas y acariciarle el rostro con afecto.
—Así que, tomemos una ducha, ¿ok? —susurró Tomie y Billie asintió, cada una metiéndose a uno de los cubículos individuales de las duchas.
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Pero Ashley no iba a quedarse tranquila, luego de dar “su versión” de ser por siempre la víctima, que no hizo absolutamente nada y las gemelas Kaulitz la atacaron de la nada, omitiendo todo lo que ella dijo porque era “inocente”, es que convenció a todas sus amistades de que ellas eran el enemigo, y así es como su séquito comenzó a idear planes porque la pobre de Ashley no buscaría venganza, ¿verdad? Sólo necesita que el resto sí tomara acciones por ella, algo que Ashley era del todo consciente, y por eso siempre se mantenía al margen para que las demás hicieran todo por “saltar en su defensa”.
Así es como Marie pensó que tendrían que ver la forma de destruirlas, por más que no fueran populares, sí eran llamativas, y no podían andar por ahí, pavoneándose o creyendo que podían tratar así a quienes les debían respeto, es decir, ¿en qué cabeza les cabía? La escuela estaba dominada por Ashley y todas ellas, ¿cómo se les ocurría creer que podían intentar sublevarse y meterse con ella y salir ilesas?
Marie se encargaría de darles su respectiva lección.
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Billie por lo general trataba de evitar con todas sus fuerzas ir al baño, o si lo hacía, esperando un momento que no estuviera tan ocupado, por más que estuviera sola en el cubículo, y orinara sentada, de todas maneras tenía pánico de que alguien descubriera su verdad, por lo que si veía el baño con otras personas dentro, prefería aguantarse.
Y ahora al irse al baño, lo encontró vacío, sintiéndose un poco más tranquila, estaban en clases, pidió permiso para ir a los servicios, y los otros salones también estaban en clases, ingresó al baño y se sentó al orinar, luego de poner pedazos de papel en el borde para evitar entrar en contacto directo, si bien podía sólo hacerlo de pie, prefería no hacerlo porque sino dejaría gotas en el borde, que podría limpiar, sólo que… Ella sabía que no era un hombre, porque seguía sin tener testículos, algo que tendría que operarla cuando creciera le había dicho su madre pero no quería martirizarse con ello, no era un hombre ni era del todo una mujer, era como una jodida mezcla, pero intentaba apegarse a su feminidad para orinar sentada.
Después de acomodar todo para apoyarse en el asiento, es que se sentó, sujetando de todas formas su miembro dentro del mismo inodoro para evitar que chocara contra el interior antihigiénico del retrete, comenzando a miccionar.
Sólo que todo pasó muy rápido, cuando Billie escuchó unos sonidos es que alzó la vista y se fijó que la estaban grabando mientras se reían.
—Bingo, tu secreto es que eres un maldito travesti, Kaulitz —se burló Marie, que había monitoreado los horarios de la gemela menor, dándose cuenta que repetía un patrón al ir a la misma hora al baño, escondiéndose antes de que ella llegara para poder grabarla y tomarla fotos, descubriendo que tenía un pene.
Billie se tapó de inmediato mientras sentía su rostro arder, porque se sentía por demás humillada.
—Por favor, sólo vete, borra eso, por favor —rogó Billie, encorvaba sobre sí misma, sintiendo cómo se le aguaban los ojos al haber sido descubierta.
—Uy, ¿vas a llorar? ¿Y por qué no lo pensaron mejor antes de meterse con Ash? ¿Creen que ella no tiene amigas quienes las defiendan? Fenómenos y seguro tu hermana machona es igual, malditos degenerados que sólo se meten en nuestro espacio —agregó Marie, antes de bajarse y salir del baño.
Billie se mantuvo encorvada sobre sí misma mientras lloraba, porque si bien había recibido burlas de toda índole, había podido dejarlos pasar, y no es que ahora quisiera hacerles algo, por más dolor y rabia que sintiera, no sabía qué hacer, ¿pedirle a su madre que la cambiara de escuela? Pero iba a cumplir diecisiete, estaban a casi el término del año, y todavía le faltaba el próximo año. Se sentía atrapada, dolida y… Pensó que mejor sería morirse, desaparecer para no seguir acarreando con esto, sólo que también el rostro de Tomie vino a su cabeza.
—Nacimos juntas y nos moriremos juntas, Billie —le había repetido Tomie en más de una ocasión.
Así que Billie no podía pensaren matarse, por más que no fuera la primera vez que lo hacía, sólo que eso no quitaba que quisiera desaparecer para siempre por completo.
Billie no salió del baño hasta que Tomie preocupada por la demora de su hermana, fue a buscarla, sólo a ella le abrió, y ella le comentó en sollozos lo que pasó y Tomie sintió la rabia recorrerle, porque tendría que hacer lo que fuera para quitarles ese vídeo que esas malditas le habían hecho a su hermana.
Y no quedó ahí… Cómo es que el vídeo lo difundieron entre todos, siendo ya la intersexualidad no un secreto de Billie, por más que lo supieran los maestros, sino algo de conocimiento público, por lo que incluso padres empezaron a quejarse de que permitieran a una persona así usar el baño de mujeres, que podría abusar de sus hijas, porque consideraban a Billie “un desviado” y “potencial violador”.
Charlotte al enterarse de todo esto, es que fue a las autoridades de la escuela, para hacer valer los derechos de su hija, que era una menor de edad, y el que la hubieran grabado en las instalaciones de la escuela, y que lo compartieran, seguía siendo difusión de pornografía infantil, y que los iba a denunciar, sólo que ellos argumentaban que fue otra menor quien lo hizo, y que por eso no podía proceder.
Lo que resultó en que la sancionaran a Marie, para que no fuera un mes a la escuela, y a Billie también, aunque ella hubiera sido la víctima, porque querían “protegerla”, alejándola de todo, aunque era más para calmar las aguas del resto de padres de familia.
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Tomie no quería ir a la escuela dejando a su hermana sola en casa, pero su madre insistió, porque era necesario para que le pasará los apuntes y Billie pudiera hacer los trabajos desde casa.
Entonces la de rastas seguía yendo a la escuela, a diferencia de Billie, es que a Marie su sanción, sí le daba más repercusiones en el sentido de que jalaría el año, es decir, tendría que hacer vacacional o examen sustitutorio en todos los cursos, y para Tomie eso ni siquiera era el peor castigo, deberían haberla expulsado.
La gente la miraba mal, y los cuchicheos se mantenían durante las clases, por el tema tan extraño que era que una chica tuviera pene y fueran gemelas.
Tomie intentó enfrentar a Heidi, porque Ash le rehuía como la cobarde que era, fingiendo que le tenía miedo.
—Necesito que borren ese vídeo, porque recibí amenazas de que lo subirán a internet —masculló Tomie viendo a la rubia quien se carcajeó.
—¿Y por qué te haría un favor? —preguntó Heidi arqueando una ceja.
—Ustedes son todas despreciables, cómo las detesto. Si lo suben a Youtube o una página porno o lo que sea, la denuncia que ya hay contra Marie va a extender a todas ustedes y ya no sólo sería por compartirlo en un salón de clases, sino en toda internet, lo que podría meterlas en el jodido reformatorio —soltó Tomie con frustración.
—Oh, ahora me amenazas, entiendo… No saben convivir con gente normal, gentuza como tú no debería existir —escupió las palabras Heidi con asco.
Tomie se resistió las ganas de golpearla apretando los puños para irse, era tan frustrante pero no podía ganarse más problemas, precisamente por querer defenderse es que le habían hecho eso a Billie en primer lugar, haciendo que sintiera culpa.
Pero su conversación no había sido privada, Tomie la encaró cuando habían otros escuchando, tanto así que a la de rastas le llegó un mensaje de un número desconocido.
“Escuchamos lo que hablaste con Heidi, no apoyamos lo que están haciendo, tenemos el vídeo original, podemos borrarlo si después de clases vas la casa abandonada detrás de la escuela para conversar”.
Todo eso gritaba a una trampa, pero así fuera un mínimo de oportunidad de salvaguardar a Billie lo haría.
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Cuando llegó a la casa abandonada, es que notó que estaba ahí Henry con una lata de refresco, el novio de Heidi, y Tomie tensó la mandíbula.
—Hola, Kaulitz, mira, como te dije, no estoy de acuerdo con lo que están haciendo para perjudicarlas. Yo tengo el vídeo en el archivo original para borrarlo, ya que Marie me dio su teléfono para evitar que lo confiscaran —relató Henry en un tono de preocupación.
—Entonces bórralo —soltó Tomie.
—Sí, lo haré, sólo que quisiera que conversemos un poco, por favor, si no te molesta, ¿quieres un poco de refresco? —ofreció Henry su propia lata.
—No me interesa hablar contigo, ni eres mi maldito amigo, sólo borra el vídeo para irme —sentenció Tomie manteniéndose firme.
—Pero, ¿podríamos ser amigos, no? Si yo no te hice nada —masculló Henry con una sonrisa ladeada—. Anda, bebe un poco —instó el muchacho.
—No quiero hacerlo —repitió Tomie, retrocediendo cuando vio que Henry avanzaba con la lata, pero terminó por chocar contra el pecho de otra persona, quien la agarró por detrás, inmovilizándole los brazos, mientras que la de rastas se removía.
—Bueno, no quisiste por las buenas —masculló Henry, en lo que sujetaba con violencia la quijada de Tomie para meterle el refresco, tapándole la nariz y cerrándole la mandíbula, imposibilitando que pudiera escupirlo terminando por tragar.
—Genial, ahora sí, falta que cooperes para confirmar si realmente el único fenómeno es tu gemelo o tú también, aunque se ve que tienes buenas tetas —halagó Brian, quien sujetaba a Tomie por detrás, mientras que Henry le tapó la boca, riéndose y buscando quitarle los pantalones para también grabarla, ya que si bien Heidi se lo había pedido, también sabía que era mejor hacer que supieran cuál era su lugar.
Pero Tomie dejó que la adrenalina se superpusiera por sobre el efecto de la droga, mordiéndole la palma, en lo que le metía un codazo a Brian, mientras que Henry se retorcía por su mano adolorida, haciendo que la de rastas corriera lo más que pudiera para huir de ellos…
Cuando llegó a su casa, su madre estaba trabajando, pero su primer impulso fue dirigirse a su lugar seguro, que contrario a lo que uno pudiera pensar, no era su habitación, sino meterse al cuarto de Billie, quien estaba con audífonos mientras veía el teléfono, pero la fijarse en su hermana sudando y tambaleando acercándose a ella, es que se los quitó y se puso de pie para ayudarla a llegar a la cama, secándole el rostro y viéndola con preocupación porque no sólo era que Tomie había llegado sudando, con la expresión un tanto perdida, sino también que había estado sujetando sus pantalones, y si bien lo hacía por los anchos algunas veces al correr, Billie se percató que al ponerla en la cama, los tenía bajados.
—¿Qué pasó, Tomie? ¿Qué te hicieron? —preguntó Billie con la garganta apretada, porque podía imaginarse muchas cosas horribles para que su gemela regresara así.
—No… No pasó nada, sólo… Intentaron… —se trataba Tomie no sólo por haberse quedado sin aliento por tanto correr, sino también por la droga recorriendo su sistema.
—¡¿Intentaron abusar de ti?! Tomie por favor, respóndeme, hay que buscar ayuda —masculló Billie sintiendo la rabia por lo que habían hecho a su hermana, ligado a la preocupación, y la frustración de no poder haber podido ayudarla.
—No… Quería ver… Si era como tú para grabarlo… El imbécil de Henry y Brian, ellos… Me llevaron con engaños para que borren tu vídeo y no… Me metieron a la fuerza un vaso que tenía algo… No me siento tan bien, pero los golpeé y huí para venir contigo —farfulló Tomie, jalando a su hermana para que la abraza echada, porque no podía mantenerse sentada, Billie le correspondió la gesto, mientras que procesaba el nivel de crueldad que poseían aquellas personas, que carecían de su propia humanidad para querer hacer tanto daño al resto porque eran diferentes, fuera de que se sentía culpable, ya que si ella no hubiera nacido así, como un fenómeno, Tomie no estaría en aquella situación, ¿y si no escapaba? Podrían haberla grabado, o aún peor, abusado de su gemela.
Billie lloraba abrazando fuertemente a Tomie, que también saturada por todas las emociones fuertes, había terminado por colapsar entre sus brazos, haciendo que ambas buscarán ser el refugio de la contraria mientras que sollozaban.
—Perdóname, Tomie, yo nunca quise meterte en esta situación, no quería que te hicieran esto, no quería nacer así… Si fuera menos deforme, no habrías pasado por esto —barbotó Billie aún abrazando a su hermana mientras estaban echadas ambas en la cama.
—No… No es tu culpa, Bibi —arguyó Tomie, buscando moverse un poco para verla—. Es la gente… —terminó por decir antes de que la adrenalina se apagara por completo, haciendo que cerrara los ojos, desmayándose.
—¿Tomie? ¡Tomie! —intentó despertarla Billie, pero la de rastas aún no se movía, apoyó su oído contra su pecho, escuchando los latidos de su corazón, le puso la mano contra la nariz y sí respiraba, sólo que entendió que las drogas la habían tumbado.
Billie se mantuvo abrazada a Tomie, sin dormirse, manteniéndose vigilante, acariciando el rostro de su gemela, quitándole las zapatillas, gorro, y soltándole el cabello, para que pudiera dormir mejor, iba a cuidarla tal cual Tomie siempre había hecho con ella.
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Al Tomie despertarse es que se fijó que Billie estaba con ella, mientras que la de rastas sentía un dolor punzante en la cabeza, sequedad en la boca y confusión.
—¿Tomie? ¿Estás mejor? —preguntó Billie, a lo que su gemela parpadeaba confundida.
—Tengo sed y me duele la cabeza —respondió Tomie, a lo que Billie se movió para sujetar en vaso de agua que tenía en su mesa de noche, básicamente esperando que despertara su hermana.
—Toma, bebe —instó Billie, ayudándola a sentarse, porque Tomie aún estaba habituándose a cómo se sentía su cuerpo, se terminó el vaso, sólo que los recuerdos vinieron de golpe, a lo que miró a su gemela.
—No recuerdo bien cómo vine aquí, sólo que sí huí de esos imbéciles de Henry y Brian —relató Tomie y Billie puso expresión cabizbaja.
—Sí me contaste todo lo que te hicieron… Por mi culpa. Nunca me perdonaré por eso —masculló Billie.
—¿Tu culpa? No, son ellos. Esos malditos mal nacidos son quienes están mal, Billie. Tú no tuviste nada que ver, sólo fuiste una víctima más, ellos no debieron nada de eso en primer lugar —mencionó Tomie convencida, pensando lo miserables que habían sido para organizar todo para perjudicarlas.
—Tomie pudieron violarte por mi culpa. No puedo sólo pensar que soy una víctima, porque no lo soy, soy deforme, soy una chica con partes de chico, y aún así, no del todo, no poseo testículos, mi cuerpo no es como el de un hombre, soy una mezcla horrenda que hizo que nuestro padre nos abandonará por no querer criar a un fenómeno, y he crecido con ese recordatorio toda la vida, por mis compañeros, por todos los que saben. Nadie me querrá nunca, Tomie, si yo no me suicido es por mamá y por ti, no por querer seguir viva, porque sé que nunca podré ser normal, ni tener amistades ni parejas, nada, porque no merezco ser amada, sólo soy un maldito error —soltó Billie todo lo que la atormentaba internamente, porque nunca sería libre, entonces si todo el mundo la había hecho sentir miserable, culpándola por algo que no decidió, ¿cómo podía creerse el que fuera una víctima? Si durante toda su existencia se había repetido el mismo patrón de que ella era el error, el fallo, que no merecía ningún tipo de consideración, ni siquiera para tener un trato especial, sólo para la dejaran en paz, como si su sola existencia fuera una maldita falla y debió morirse desde el inicio porque sólo causaba repudio en el resto, y también perjudicaba a quienes amaba, porque su padre las abandonó por ser deforme, haciendo que Tomie también perdiera un padre y su madre un marido.
Ella era la falla, quien nunca debió nacer, porque Tomie nació perfecta, era hermosa, tal cual era, indistintamente de sus gustos masculinos y su forma de ser, no tenía nada de malo en ella, incluso el no tener el período por cómo el resto de sus compañeras se quejaba de ello, sólo hacía que Billie lo considerara una ventaja, aparte del hecho de que literalmente no tenía vellos en las axilas ni piernas, ni nada, sólo la hacía aún más bella.
Tomie la sujetó por el rostro, haciendo que la viera fijamente, con la energía renovaba aunque todavía le doliera la cabeza, sólo que era más doloroso escuchar lo que decía su gemela.
—Tú no eres un maldito error, Annabelle, tú eres mi gemela, eres preciosa y mereces ser amada, por quién eres, porque el que seas diferente no te hace un error, cualquier chico o chica sería afortunado de tenerte, porque eres una persona increíble, no sólo atractiva, sino también por tu manera de ser, cómo amas cantar incluso aunque sólo lo hagas en la ducha, o cómo escribes poemas que terminas tarareándolos cuando crees que nadie te ve, pero yo lo hago, Billie, esa compasión que demuestras, todo de ti es importante, te hace especial, te hace suficiente para ser amada —sentenció Tomie acariciando las mejillas de su gemela, quien la miró, sintiendo el corazón latirle acelerado ante las palabras de la rubia de rastas.
Siempre había pasado que la ponía muy nerviosa cómo Tomie la veía con tanta intensidad, y también las palabras que decía, porque sabía que su gemela la amaba, y ella también lo hacía, sólo que… A veces su propia cabeza, quizá por lo mismo que no había podido relacionarse con otros, la terminaba confundiendo y haciéndola malinterpretar ese afecto, no de forma consciente, o bueno, no se lo había dicho a Tomie, el que a veces soñaba con ella en otros contextos no tan fraternales.
Sin embargo, en este instante donde se habían abierto el corazón, y Billie escuchaba las palabras que siempre había deseado oír, el que fuera suficiente para ser amada, el cómo Tomie se fijaba en todo lo que hacía hasta decirle que era importante y valiosa, que Billie no lo pensó mucho antes de actuar, inclinándose y besando a su gemela, con la de rastas sorprendiéndose por el gesto, y Billie se percató lo que había hecho, separándose de ella.
—Perdóname, Tomie —farfulló Billie apenada porque había actuado por impulso, ahora su hermana que de por sí había vivido un evento traumático por su culpa, pensaría que ella era un monstruo por haberla besado.
Tomie detectó el miedo en los ojos de Billie, aquel pánico y temor la rechazo, al sentirse mal por lo que había hecho, sólo que para ella no fue algo malo, sólo la sorprendió la habérselo esperado, por lo que ahora fue Tomie quien se inclinó y la sujetó por la nuca, respirándole sobre los labios, viéndola con fijeza.
—No tienes que pedir perdón porque no estuvo mal, Billie —susurró Tomie contra sus labios para volver a besarla.
Billie le correspondió, sintiendo que su propia cabeza hacía un cortocircuito, porque los labios acolchados de su gemela, que se suponía que eran iguales a los suyos, pero no, se sentían más suaves, más gruesos y… Diferentes, aunque en esencia la recordarán a sí misma, que Billie sólo atinó a seguir moviendo sus propios labios contra los suyos, cuanto Tomie coló su lengua entre ellos, haciendo que Billie soltara un jadeo por cómo sintió el músculo serpertear contra el suyo, con sus manos sobre sus propios muslos, evitando tocar a Tomie aunque sintiera muchas ganas de hacerlo.
Pero es que Tomie amaba mucho a su gemela, y si ella la había besado, para ella misma fue natural, que pudieran sentirse boca a boca, cuando ambas eran dos seres que se habían dividido de la misma fusión de genes en el interior de su madre, Billie no podría ser un error porque era parte suya, y ambas habían sido un conjunto, una sola, y si Billie creía que nadie la iba a amar, Tomie la haría sentir que era valiosa y amada por ella… No podían no encajar cuando habían sido el mismo ser.
Mientras que Billie tenía su propio conflicto interno porque amaba la sensación de los labios, lengua y dientes de Tomie, cómo es que ella demostraba su propia necesidad por ella al momento de corresponderle, pero las manos de la pelinegra seguían sobre sus propios muslos, limitándose el querer tocar a Tomie, aunque sintiera que su propia zona sur iba abultándose…
Pero no hizo falta que Billie se siguiera limitando cuando Tomie usó la mano libre que no la tomaba por la nuca para bajarla hasta uno de los pechos de Billie, haciendo que ella se arqueara al sentir cómo le apretó por encima, endureciendo su pezón por la estimulación, mientras gimió contra los labios de Tomie y la mano de Billie se movió hasta uno de los pechos de Tomie, que era más grande que el suyo, por mucho y apretó la carne blanda, sintiendo que también se formaba un pequeño bulto por el pezón de la rubia.
Tomie la soltó, quitándose su camiseta, con el sostén deportivo debajo, que también se sacó, dejando al descubierto sus pechos que hicieron que Billie tragara saliva al verlo dar rebote por el movimiento, no se veían desnudas como tal desde que eran niñas, y el cuerpo de ambas había cambiado por mucho desde aquel entonces.
La de rastas empujó a Billie contra el colchón, haciendo que las rastas de Billie cayeran por la gravedad y su gemela la consideraba tan bella con su rostro sonrojado, ojos brillosos, y también los labios hinchados por el besuqueo previo.
Tomie se sacó de sus prendas inferiores con rapidez, quedando por completo desnuda y volvió a besar a Billie, bajando con sus labios por su cuello, sintiendo cómo es que escarapelaba la piel de su hermana, y colando su mano por debajo de su camiseta, hasta meterla por debajo de su sostén y apretar su pezón erecto.
Billie soltó un jadeo, aferrándose con una mano en la sábana, y la otra sobre uno de los pechos de Tomie, que era tan suave, tan delicioso, que sólo hacía que se endureciera más…
Cuando Tomie la desvistió, es que Billie la ayudó a quitarse sus propias prendas, aún con la inseguridad por su anatomía disfuncional, pero también con el miembro erecto por el momento compartido, sin embargo, Tomie no la miró con rechazo, sino con deseo, por cómo se dilataron sus ojos y tragó saliva.
Tomie se fue a uno de sus pequeños pechos, los que eran motivo de burla para el resto, porque Billie no tenía un tamaño grande, ni cintura tan estrecha ni caderas amplias, siendo más bien cuadrada, más como un chico sin testículos y con pechos pequeños que una chica, sin embargo, Tomie chupó con gula uno de sus pezones, lamiéndolo por fuera y apretándole el otro con la mano libre, con Billie mordiéndose el labio inferior para intentar no gemir.
Tomie besaba todo su cuerpo, bajando por sus costillas, hasta su vientre plano, demostrando devoción en sus actos, adoración, cada parte insultaba y motivo de repudio en Billie, su gemela se aseguró de demostrarle que le encantan, y excitaba… Por cómo ella misma se separó de Billie sólo para sentarse sobre su regazo, comenzando a frotar su intimidad contra la de su hermana, sintiendo cómo su vagina se lubricaba copiosamente contra el miembro de su gemela, que salía contra su sexo… Haciendo que Tomie gimiera y Billie subió sus manos para apretarle los pechos que daban botes por cada momento donde su gemela seguía moviéndose encima suyo.
Tomie siseaba porque no sólo era sentir la dureza de su hermana latir contra su intimidad, sino también cómo le apretaba los pechos sensibles por su constante excitación, que la de rastas terminó por separarse levemente para tomar el pene de su gemela y comenzar a introducírserlo, hasta terminar sentada sobre el regazo de Billie, quien sólo apretó más los senos de su gemela, con los pulgares estimulando los pezones, acostumbrándose a la sensación de tener el calor de su gemela alrededor suyo, era tan apretado, cálido y húmedo que sentía que se había muerto y estaba en el cielo… Aunque este acto la mandaría al infierno.
Tomie sabía que era virgen, pero ella misma se estaba forzando a habituarse al tamaño de su gemela en su interior, porque dolía sí, pero era Billie, la volvió a mirar, sintiendo aún sus manos alrededor de sus pechos y se inclinó para besarla, con Billie soltando sus senos para acariciar su espalda mientras le correspondía el beso, bajando hasta su cintura y luego sus caderas, hasta apoyarlas en su trasero, haciendo que Tomie gimiera por el apretón que le dio y su propio interior se apretara alrededor de la pelinegra, relajándose, mojándose más alrededor de la dureza de Billie quien masajeó más las nalgas firmes de su gemela, jugando con sus labios, porque la amaba, la había deseado en silencio pero también la adoraba.
Tomie sintió todo el afecto de su gemela en aquel ósculo, y las caricias que le prodigaba, que comenzó a mover su pelvis y Billie le apretó más del trasero, para hacer que subiera y bajara sobre su dureza, ella siempre había sentido que estaba mal, odiando esa parte de su cuerpo, a veces con sus pensamientos intrusivos dónde deseaba cortárselo, dificultándosele incluso el masturbarse porque había a una desconexión con esa parte de su anatomía, sin embargo, al momento de estar dentro de Tomie, es que sentía que era algo suyo porque estaba dentro de ella…
Tomie gimió contra la boca de su gemela, dejando de mecerse sobre ella porque las piernas le fallaron por el placer nunca antes sentido pero Billie la hizo girar para dejarla bajo suyo y seguir embistiéndola, aferrándose a sus muslos para seguir penetrándola, apoyando sus labios contra la unión del hombro con el hombro de su hermana mientras se quebraba para más profundidad… Era el único momento donde Billie se sintió en paz…
Alcanzando el orgasmo en el interior de su gemela, mientras que Tomie también se había corrido al tenerla dentro suyo, dándole tantas veces en su punto G, para Billie terminar por salirse, observando cómo su semen brotaba por los labios de su gemela, sólo que su semen como tal no era tan blanco como los de los hombres, sino más claro casi transparente, pero trató de no enfocarse en los detalles obscenos y se echó al costado de Tomi, para abrazarla por la cintura, apoyando su rostro contra sus pechos a lo que la de rastas soltó un suspiro y acarició los cabellos negros de su hermana.
Ambas no habían sido conscientes de que la puerta estaba entreabierta y Charlotte decidió no decir nada al respecto, no por ser una alcahuete, sino que los vecinos le dijeron al regresar del trabajo que habían notado cómo Thomasin regresaba corriendo con las ropas casi bajadas, y que vieron que venía de la casa abandonada de dónde salieron unos muchachos.
Tenía que hablar con sus hijas, pero no para recriminarles que… Hubieran hecho algo así, sino para cuestionar por qué Tomie había sucedido allí, ya que luego de lo que pasó con Billie, no esperaba nada bueno de nadie de aquella escuela.
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Después de que Charlotte habló con Tomie, es que salieron esa misma noche a la comisaría para que el médico le hiciera los exámenes toxicológicos, junto con la declaración de sus vecinos, porque esto ya necesitaba un escarmiento más allá de hacerles repetir el año o suspenderlos.
Porque ya tenían diecisiete años, seguían siendo menores de edad, incluyendo a sus compañeros pero no podían seguir dándoles un trato de “niños” a quienes demostraban un comportamiento que era criminal.
Fue duro, porque Charlotte estaba sola, no había más familia que la apoyara, sin embargo, se mantuvo firme en su denuncia hasta conseguir que enviaran al reformatorio a todos los responsables de aquellos abusos, los padres de los involucrados terminando por pagarle una indemnización por los daños ocasionados.
También expulsaron a Ashley, por más que ella “no estuvo relacionada directamente”, al decomisarle el teléfono, tenía todas las conversaciones previas que la hacían parte del problema, terminando por llevar terapia psicológica obligatoria, y con un reporte que no era fácil de eludir, por lo que iba a darle problemas al momento de buscar otra escuela, por lo que tendría que terminar su educación en un colegio no escolarizado para alumnos problemáticos.
Haciendo que todo fuera acomodándose para las gemelas, que también cambiaron de escuela para poder estar en paz, manteniéndose con su relación a escondidas.
Charlotte seguía fingiendo no saber, y no se preocupaba por algún embarazo, porque con el dinero que ganaron en el juzgado, les hicieron más exámenes a sus hijas, dando en sí con el resultado de que Tomie no poseía un útero, sino los testículos que se habían quedado abultados entre sus labios inferiores, y que por eso nunca le vino la menstruación.
Eran un caso raro a nivel genético, Tomie repelía la misma testosterona, por eso es que no tenía vellos corporal, su cuerpo era femenino, pero no tenía un útero, simplemente siendo como una muñeca, mientras que Billie tenía testículos internos, que aprovecharía en operarla para que descendieran, aunque igualmente era igual de estéril que su hermana porque al haber quedado allí tantos años, no podían generar espermatozoides, y… Charlotte al menos sabía que sus hijas se protegían entre sí, y que nadie las comprendería, porque el mundo era demasiado cruel con lo que es distinto.
Entonces ella fingiría no saber y las dejaría vivir en su burbuja dónde al menos al una estar para la otra, ya nadie más intentaría hacerles daño.
F I N
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