Día 3: La familia los descubre.
Nota: Pues aquí Tom y Bill son primos, sólo que también hice referencias a los Kaulitz del mundo real. Vendría a ser el día 3 del incestember 2026 organizado por Sunmess Odinson.

«Con las manos en la masa»
(One-Shot de Kasomicu)
Los viajes familiares eran una costumbre que poseían los Kaulitz desde siempre, que dos veces al año, se daban un tiempo para irse todos juntos.
Bill y Tom habían crecido básicamente como hermanos, aunque en realidad no lo fueran, ya que así tuvieran el mismo apellido eran primos. Sino que tanto Jörg como Simon Kaulitz, eran hermanos, que se llevaban tres años de diferencia, entonces no había una brecha muy grande entre ambos, habiendo salido de fiestas conociendo la misma gente y enamorándose de Charlotte y Dunja, quienes eran mejores amigas.
Por lo mismo es que cuando se casaron con ellas, es que tanto Charlotte con Dunja festejaron el estar embarazadas casi al mismo tiempo, teniendo Dunja a Bill, su hijo mayor, y Charlotte a Tom, su único hijo, que se llevaban en sí semanas de nacidos, siendo primos pero creciendo como hermanos ya que básicamente vivían en una casa duplex hasta que Dunja luego tuvo a Dante y finalmente a Emily, por lo que tuvieron que irse a una casa más grande pero en la misma cuadra.
Entonces ya era común que las familias, incluyendo a los abuelos, viajarán juntos, por lo que ahora que Bill y Tom tenían dieciocho años seguían haciéndolo.
Los Kaulitz habían llegado al hospedaje, que estaba a unos quince minutos de distancia de la playa, sólo que el rubio de rastas puso una expresión de malestar cuando todos estaban alistándose para irse a la playa luego de haber acomodado todo en sus habitaciones.
—¿Pasa algo, mi amor? —cuestionó Charlotte fijándose en su hijo.
—Es que el viaje no me sentó muy bien, creo que me quedaré mientras que van a la playa —masculló Tom.
—Ay, bebé, ¿es tu estómago o tienes otro malestar? —preguntó Charlotte con preocupación mirando a su unigénito.
—Un poco de picazón en la garganta y el cuerpo débil, pero ya se me pasará, no quiero arruinarles el viaje, puedo quedarme a esperarlos, disfruten de la playa, mamá —instó Tom.
Bill arqueó una ceja viendo a su primo.
—No, mi vida, yo me quedo a cuidarte —sentenció Charlotte con determinación y Tom miró a Bill como pidiendo ayuda.
—Tía Lottie, yo puedo cuidar a Tom, al fin y al cabo, ya tengo experiencia con niños enfermos —soltó Bill con retintín en evidente burla.
—Las tres semanas más sobrevaloradas, primo mayor —rebatió Tom con ironía y el pelinegro sonrió.
—Pero puedo hacerme cargo de ti, Tom, para que tu mamá vaya tranquila —mencionó Bill.
—Ay, Billy mi amor, muchas gracias, entonces yo ayudaré a cuidar a Dante y Emily, mientras cuidas a mi Tomi —farfulló Charlotte viendo a su sobrino, quien le ofreció una cálida sonrisa.
—Sí, tía, descuide, yo me hago cargo —le aseguró Bill.
Charlotte lo abrazó antes de mandarle beso volado a Tom, y unirse al resto de los Kaulitz para subir a la camioneta que habían alquilado para ir a la playa.
Bill luego miró a Tom, posándole la mano sobre la frente.
—No siento que estés con fiebre, pero sería mejor que te haga una fusión y caldo para que te recompongas —ofreció Bill viendo a su primo, quien puso los ojos en blanco y sujetó su rostro para besarlo, dejando sorprendido al más alto, no tanto por el beso, ya que ambos eran novios, a escondidas por su parentesco, sólo que sí le sorprendió que lo besara estando mal, aunque no le importaba resfriarse si era pasarlo con Tom.
Sin embargo, el de rastas se aferró a la cintura de Bill, empujándolo hacia su habitación, a lo que el pelinegro se separó.
—Espera, espera, si estás mal no podemos… —quiso hacerlo entrar en razón Bill, por más que el beso y cercanía estaba excitándolo, era porque no quería que Tom se descompensara.
—No estoy enfermo, tonto, sólo quería que estuviéramos a solas. Sabía que ibas a querer cuidarme si mostraba signos de enfermedad, así que así tendríamos tiempo de pareja sin nadie que sospeche —susurró Tom contra sus labios y Bill sonrió.
—Siempre tan travieso, por ti vale la pena cumplir la frase de al primo se lo arrimo —respondió Bill alzando insinuante las cejas y ahora Tom fue quien se rió.
—Ya, idiota, vamos al cuarto que me muero por sentirte. Y esta vez me toca arriba —farfulló Tom mordiéndose el labio inferior.
—Sabes que no duro mucho cuando estamos así —dijo Bill, y Tom le guiñó un ojo.
—Servirá para más de una ronda entonces —soltó Tom con coquetería para jalarlo de la mano hacia la habitación, empujando a su primo sobre el colchón, mientras que desvestía con presteza.
Bill hizo lo mismo, porque les tocaba aprovechar el tiempo que tendrían a solas, poniéndosele el miembro algo duro con la visión del cuerpo desnudo de su primo, quien se situó con el rostro contra la pelvis de Bill, sujetando su hombría pesada contra su mano, apoyando su rostro y lamiéndolo con gula.
Bill siseó al sentir esa lengua experta de Tom, quien luego chupó la cabeza, retrayendo sus dientes para evitar hacerle doler, en lo que ahuecaba sus mejillas, consiguiendo que Bill creciera más dentro de su boca, Tom iba saboreando lo salado del pene de su primo, mientras su propia dureza latía contra el colchón, sólo que quería probar a su primo antes de montarlo, ponerlo bien duro para que esa verga lo hiciera llegar a la gloria a base de sentones.
Bill se aferró a las rastas de Tom, adorando cómo se veía con las rastas sueltas, no con gorro ni con la liga, con su textura suave y cómo es que le ponía esos ojos de sierva al momento de mamársela con gula. Amaba tanto a su primo, y cómo le prendía…
—Voy a correrme… —avisó Bill, sin saber si Tom quería tragárselo o alargar más su placer para luego montarlo, y cuando el rubio se lo sacó de sus labios hinchados es que supo que iba a ser lo segundo, porque se levantó para sacar el lubricante de su cajón y sentarse sobre su regazo, comenzando a frotar su trasero contra su dureza, dejando caer su propia hombría sobre el vientre de Bill.
Bill veía cómo es que Tom era hermoso sobre él, meciendo sus caderas y aumentando su placer al hacerle sentir la presión de sus nalgas contra su pene, pero el de rastas tomó una de sus manos, dirigiéndola a su trasero y Bill apretó la nalga del rubio, pasando el dedo por la raja de su culo, sintiendo cómo es que frunció su agujero y mordió su labio inferior.
Era un mensaje tácito que Bill supo captar, pasando ese mismo dedo por encima de la zona arrugada, pero con la mano libre echándose lubricante, iba a preparar ese trasero para recibirlo.
Tom soltó un jadeo, echando la cabeza para atrás, quebrándose sobre Bill, al momento en que ingresó el primer dedo, hurgando en su interior, buscando ensancharlo, mientras que mordía su lengua por la concentración, es que sentía a Tom contrayéndose contra su dígito, pero no bastó uno, por lo que le metió dos… Y Bill sentía cómo es que se abría más y más, hasta que al tener tres dentro de Tom, ya estaba con el miembro goteando preseminal incluso sin tocarse, era tiempo de metérsela.
—Ven y siéntate sobre ella —demandó Bill, y Tom se mordió el labio inferior, alzando las caderas para sujetar la dureza del más alto, alineándola sobre su agujero, y comenzando a dejarlo entrar…
Tom mismo se estaba empalando con la verga de su primo, porque amaba la sensación no sólo de ser llenado, sino de ese control al estar encima suyo, aunque de todas formas también le gustaba estar en otras posiciones mientras fuera con Bill, habían empezado a acostarse desde que eran menores de edad, y podrían decir, sin exagerar, que habían probado tantas posiciones que seguramente el kamasutra les quedaba corto.
Bill sujetó el miembro de Tom, masajeándoselo mientras veía al de rastas dar botes sobre él, haciendo que su pelvis se empujara pero también bizqueara de cómo lo apretaba y movía las caderas, ya que Tom llevando el ritmo de las embestidas y apretándolo así de delicioso, hacían que se corriera con facilidad, por lo mismo es que Bill quería masturbarlo para que al menos se vinieran pronto los dos.
—Salta, salta, mi conejito —halagó Bill apretándolo con la mano que no lo masturbaba, en la cadera, ayudando a Tom a seguir impulsándose sobre él.
Tom gimió, apretando más su interior, por sentir la mano de Bill en su cadera y cómo es que le hablaba, era algo casi infantil, pero le encendía.
—Bill… Uhmn… ¡Aah! —gimoteó Tom apoyándose sobre el pecho de su primo, sintiendo sus piernas queriendo fallarle porque ya estaba a punto de correrse.
Pero antes de que ambos pudieran alcanzar su culminación es que se abrió la puerta del cuarto de Tom, dónde habían decidido estar porque Bill tendría que compartir espacio con sus hermanos.
—Tomi bebé no podía estar tranquila así que traje medicamentos por si acaso… ¡¿Qué están haciendo?! —preguntó Charlotte apenas fue consciente de lo que pasaba frente a ella.
Bill por inercia jaló la sábana para taparlos, al menos en parte, aunque por la posición era más que obvio lo que estaba sucediendo, sólo que a Bill se le bajó la excitación por completo al ver a su tía y a Tom igual. Ellos habían sido muy cuidadosos por años, y la verdad habían esperado hasta oír el motor del auto irse para poder aprovechar el tiempo a solas, sin embargo, Charlotte había pedido un desvío para comprar en la farmacia, y luego insistió en volver para al menos dejarle la medicina a la mano sin esperar encontrar a su hijo y sobrino acostándose.
Ni siquiera podía decir que Bill estaba abusando de Tom, porque su hijo estaba montado sobre él completamente desnudo, un abuso no podría darse si su hijo estaba de brincona sobre su sobrino.
—Mamá yo… —Tom se trabó sin saber qué excusa dar, ni siquiera podía procesar del todo aquella situación.
—Lottie, ¿por qué demoras tanto en venir? —Se escuchó la voz de Dunja, quien entró también al cuarto antes de que pudieran evitarlo.—¡Bill Kaulitz! —gritó la pelinegra completamente alterada por la escena que se desarrollaba frente a ella.
Si había sido bastante malo para los primos que entrara Charlotte cuando estaban en plena faena, se había puesto aún peor cuando tenían a Dunja, cada uno viendo a su madre en aquel momento de vulnerabilidad.
Tom y Bill querían que se los tragara la tierra, ya que sabían que lo suyo era algo prohibido, sólo que no habían podido evitarlo, de hecho sí habían intentado alejarse y “ser normales”, sólo que terminaban volviendo a ellos, estaban muy enamorados uno del otro, y eran conscientes de que debían ser cuidadosos porque cometían incesto pero se confiaron de más y por ello habían sido descubiertos.
—Dunnie, Lottie, ¿por qué tardan tanto? —inquirió Simon, el padre de Bill al momento de unirse también.
—Yo conozco a mi mujer, hermano, no iba a estar tranquila hasta corroborar que Tom… —agregó Jörg, uniéndose a su hermano mayor, pero ambos se quedaron perplejos ante la escena frente a ellos, haciendo que la vergüenza de Bill y Tom fuera aún más en aumento, ¿cómo se recuperaba uno de algo así?
—¡Apúrense que los niños me están sacando de quicio! —se escuchó a lo lejos la voz de Abraham, el padre Jörg y Simon, y antes de que se le ocurriera también entrar con sus nietos menores, es que Simon cerró la puerta detrás de ellos.
—¿Qué demonios están haciendo? —increpó Jörg viendo a su hijo y sobrino con los ojos inyectados en sangre por la impresión.
—Papá… —quiso responder Tom, sintiéndose un niño pequeño en vez del adulto que ya era a sus dieciocho años.
—Tíos, papás, lo sentimos —habló Bill por fin.
—¡Sepárense ahora mismo, carajo! Y vístanse —demandó Simon también enojado.
Tom se bajó de encima de Bill, manteniendo el agarre de la sábana, Bill se tapó con la mano para sujetar las ropas del suelo, dejándole espacio a Tom para que se vistiera en el baño primero, no juntos porque tenía los ojos de todos taladrándoles, era evidente que no podían demostrar una cercanía en este punto, Bill estaba con la cabeza gacha, hasta que Tom salió con rapidez, aún descalzo para que Bill pudiera vestirse.
Cuando ambos jóvenes estuvieron listos, es que se acercaron hacia sus padres que seguían con la misma expresión de decepción retratadas en sus rostros.
—¿Cómo es posible que estén haciendo algo así? Son primos —arguyó Charlotte con indignación.
—Primos hermanos para más descaro —acotó Dunja sin saber cómo sentirse.
—Si ustedes eran homosexuales o algo así, no íbamos a juzgarlos, muy su asunto lo que se metan por detrás, ya son adultos, ¡¿pero entre ustedes?! Podían fijarse en cualquier otro muchacho, son atractivos, ambos, no para meterse con su primo hermano y mucho menos durante las vacaciones familiares. Si no los encontrábamos nosotros, pudieron hacerlo los niños o sus abuelos —regañó Simon, pensando lo terrible que habría sido que ese escenario pasara, porque Dante tenía trece años y su pequeña Emily diez.
—Si quieren experimentar, háganlo fuera de aquí, y no entre ustedes, esto se tiene que terminar ahora mismo —soltó tajante Jörg observando a su hijo y su sobrino.
Tom miró sus manos sobre sus muslos, cómo estaban apretadas, sintiendo la mandíbula tensa mientras que parecía que iba a llorar en cualquier momento. Quería ver a Bill, pero no podía, quería buscar la calma en sus brazos, en su apoyo incondicional que había tenido siempre, porque Tom se había criado cómo hijo único, hasta cierto punto sobre protegido, pero Bill siempre había sido quien había creído en Tom, dándole confianza para que fuera más libre, así que sabían que esto no era un acto experimental por morbo, ellos estaban enamorados, por eso sus primeros besos habían sido entre ellos y fase de experimentación como tal, también, sólo que quisieron fijarse en otras personas, en chicas o chicos también y no había funcionado.
Bill tenía la postura cabizbaja de cuando recibía un regaño, porque él era el hermano mayor, ejemplo de Dante y Emily, claro que no había querido que ellos se enteraran, y fue un descuido el no cerrar la puerta, porque dejó que la cabeza de abajo le ganara a la de arriba. Él había pasado todo lo que un hijo mayor tenía que lidiar, los errores, y cómo es que luego tuvo que hacerse responsable de sus hermanos menores, y no se quejaba porque los amaba, sólo que también era difícil cuando a los ocho años ya tenía que lidiar con un niño de cinco y una recién nacida, ya que si bien amaba a sus padres, también habían sido un poco descuidados con su crianza en el sentido de que en ocasiones Bill mismo tenía que hacerse cargo por ellos tomar por sentado que era su responsabilidad.
Con Tom se sentía un poco más libre, porque si bien era como un hermano, aunque fuera su primo, tenía la misma edad, entonces no había una obligación con él, que sí, se preocupaba porque lo amaba, pero también había crecido con él siempre, como un equipo, hasta enamorarse perdidamente de él.
El escuchar la orden de que debía terminar con su primo destrozaba a Bill, porque claro que era consciente de que estaba mal lo que hacía, es decir, cometía incesto y había sido descubierto en el acto, pero no era por experimentar.
—No lo haré, tío. Con todo el respeto que usted se merece, pero no somos menores de edad para estar bajo sus reglas. Sé que estuvo mal que se enteraran de esta manera, pero también soy consciente de que esto no es por morbo, estoy enamorado de Tom, lo amo y no voy a terminar con él —soltó Bill, alzando la mirada y sujetando la mano de Tom.
El de rastas le apretó de vuelta la mano a Bill, y miró la determinación en sus orbes, iba a luchar por lo suyo, y Tom se sintió orgulloso, pese al temor, se fijó en sus padres y tíos.
—Tampoco lo haré, Bill es lo más importante para mí, admito que fuimos imprudentes pero esto no es experimentación de ningún tipo, estoy seguro de mis sentimientos por Bill, quien es mi primo pero también el amor de mi vida —masculló Tom, sintiéndose fuerte si iba de la mano de su primo, que ambos podrían luchar contra todas las vicisitudes, por más que hubiera sido criado como hijo único, él nunca se consideró que estuviera solo, porque siempre tuvo a Bill.
Los rostros conflictuados de sus familiares eran un poema, porque tanto Bill como Tom, no habían demostrado ese comportamiento tan determinado antes, Bill mismo había sido un hijo mayor que había cedido mucho para cuidar a los menores, comprendiendo que él dejaba de ser la prioridad para que sus hermanos lo fueran, y siendo el protector con ellos, en más de un caso comprensivo en muchos aspectos, y ahora… Demostraba que alzaría la voz por el amor que sentía por su otro primo.
Mientras que Tom, que sí, había sido sobreprotegido, y un tanto caprichoso en ocasiones, no había dado problemas, no de los grandes al menos, sólo una que otra llamada de atención por graffitis o travesuras típicas de niños y adolescentes como molestar a los vecinos con el timbre o llamadas de broma, pero ahora demostraba que podía sentirse seguro de algo, para no agachar la cabeza y simplemente obedecer, como esperaban que se comportara, no.
—¡¿Cómo se les ocurre normalizar esto?! Teniendo el descaro de enfrentarnos —arguyó Charlotte con el rostro rojo de indignación, alzando la voz, pero no lo suficiente para que se filtrara a través de la habitación, pero sí en un tono que hacía evidente, junto con su expresión, lo muy enojada que estaba.
—No vamos a dejar que arruinen las vacaciones, literalmente todos hemos hecho una organización en nuestros trabajos para poder venir a relajarnos, y ustedes con su egoísmo están haciendo esto más grande de lo que es, no es así, Bill ni Tom, te hemos criado mejor que esto —habló Simon tajante mirando a su hijo mayor.
—No estamos pidiendo que paralicen sus actividades por esto, sólo que no dejaremos de ser pareja, incluso podemos seguir manteniéndonos a escondidas para que mis hermanos ni ustedes, nos vean, porque no fue nuestra intención en primer lugar. Pero no terminaremos nuestra relación, eso no está en discusión. Y tú padre, me has criado para ser responsable y consecuente con lo que hago, y es lo que haré, soy consecuente con lo que digo, siento, y el amor que tengo por Tom, es algo de lo que no voy a prescindir —masculló Bill con total seguridad en sus palabras, porque él no iba a dejarse amedrentar.
—Si me estás hablando de esa forma, Bill Kaulitz, simplemente pensaré que ya que legalmente eres un adulto, puedes valirte por ti mismo, pagarte la universidad e independizarte, ya que no quieres ceñirte bajo mis normas —refutó Simon viéndolo con seriedad, ya que Bill en su propio afán estaba siendo muy altivo y no respetando a quién le hablaba.
—Simon… —quiso rebatir Dunja mirando a su esposo, pero se calló al ver cómo es que él la miró.
—Ustedes me habían dicho que de todas formas, iba a necesitar un aplazamiento por los gastos de Dante y Emily, ¿no es así? Porque también no les salía muy a cuenta el que me fuera al campus si he sido el cuidador de mis hermanos desde pequeños, así que estoy dispuesto a hacerlo bajo tus términos, padre —dijo Bill, en este momento sacando su lado orgulloso, que sí, pecaba de soberbio, pero era por el cansancio de que amaba a sus hermanos, pero él tampoco era padre de los pequeños. Él podría ver la posibilidad de trabajar en algo que no sea de medio tiempo, sino tiempo completo para ir viendo el alquiler y todo lo que necesitaría en caso de irse.
Tom estaba sorprendido, porque no esperó que sus tíos tomaran esa actitud, y miró a sus propios padres aterrorizado, porque sí, él estaba trabajando como cajero en un McDonald’s, sólo que no podría vivir con eso en caso lo botaran.
Sólo si bien Jörg y Charlotte estaban enojados, no querían soltarle aquella amenaza a su unigénito, porque, al final de cuentas, eran su único hijo, porque cuando nació, Tom estaba amarrado con su propio cordón en su cuello, naciendo sin respirar, que fue atendido de emergencias y estuvo en la incubadora hasta que estuvo estable, y cómo es que ya no podían tener más hijos porque también Charlotte presentó otras complicaciones con el embarazo.
—Al menos… Mantengámonos tranquilos en lo que resta del viaje, ¿no crees así, hermano? Quizá este tiempo les sirva para reflexionar, calmarnos todos y de regreso a Berlín podremos tomar una decisión con la cabeza fría —ofreció Jörg, porque si esto seguía así, terminaría por descontrolarse.
Simon vio a su hermano. —Sólo porque nuestros padres y suegros están fuera, y porque aquí los únicos adultos responsables somos nosotros, es que te haré caso, hermano —acotó y luego observó a su hijo—. Pero espero seas un hombre de palabra, Bill, y que sigas siendo consecuente cuando regresemos a casa —soltó en un tono de advertencia.
Bill se limitó a asentir, porque responderle en su mismo tono iba a darle más problemas, y aún tenían que ir con sus abuelos y hermanos, sólo que la mano de Bill se mantuvo firme alrededor de la de Tom.
—Entonces no hay ninguna excusa real para que se queden aquí, vámonos a la playa —ordenó Jörg.
Bill y Tom se miraron entre sí, alistando sus propias mochilas con las cosas que necesitarían para acompañarlos, mientras que terminaban por salir de la habitación junto a sus padres. Se podía sentir la tensión cargada en el ambiente, pero también debían seguir, porque tomarían la responsabilidad de sus actos, y no terminarían su relación…
Aunque se quedaron un poco atrás, con Dante y Emily rondándolos, haciendo que Bill tomara la mano de su hermana y Tom de su primo menor, ellos completamente ajenos a todo lo que había pasado, compartían tiempo entre primos y al menos era un respiro para sus padres porque cerca de los niños fingían sólo ser primos.
Si bien Bill adoraba a sus hermanitos, él sabía que si le daban a elegir, siempre elegiría a Tom, porque era capaz de darlo todo por él, hasta recibir una bala, o explotarse trabajando para nunca terminar con su primo, y Tom, incluso aunque tuviera muchas inseguridades, sabía que tampoco dejaría a Bill jamás.
El mundo nunca estaría listo para entender su amor, sólo que ellos tampoco hacían algo malo, sólo se amaban, y lo seguirían haciendo contra viento y marea.
F I N
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