
One-Shot de Kasomicu
«Servicio completo»
Por ello es que Tom estaba casado, con una mujer que primero le gustó a Bill, que sí, él decía que era abiertamente homosexual porque Tom ya había tenido una mala experiencia con el gusto de Bill por las mujeres, principalmente por Verina, la cual no fue una adicción a su relación, simplemente un engaño del menor. Así que Tom le había dicho tajantemente que así le gustaran también las mujeres, debía mantener una imagen de un chico homosexual para que ninguna se sintiera que tenía una oportunidad con él, fuera de Sara o Heidi, nadie estaba permitido para el rubio, y él había accedido, porque era consciente de lo que era capaz Tom, de dejarlo nuevamente, y Bill no podía permitirlo. Ya había tenido suficiente arrepentimiento que le dedicó a Tom un disco entero “Billy is not okay”, como para pasar por lo mismo.
Así que habían acordado que tendría una relación abierta, donde compartirían con una mujer, y pues Heidi fue la elegida, tenía la mente suficiente abierta como para alarmarse por lo que ellos tenían, sin embargo, no habían contado con que era realmente una mujer muy intensa, por lo que se arrepentían de tenerla en sus vidas, no obstante, era una buena tapadera y suplía su función en el sexo.
Pero ahora estaban solos. Pasando tiempo frente a la cámara, grabando sus comentarios de la serie que estaban haciendo para Netflix, así que Bill miró a Tom con fijeza, con una sonrisa, la cual el mayor correspondió.
—¿Qué crees que significa servicio completo? —preguntó Bill con fingida ingenuidad, él sabía exactamente lo que significaba, simplemente quería hablar con Tom en doble sentido, lo suficientemente sutil para pasar desapercibido frente a la cámara, Tom rió y le correspondió la mirada.
—Es lo que hago por ti todo el día —respondió Tom, con aire juguetón.
—¿Todo incluido? —cuestionó Bill, alzando una ceja.
—Todo. Eso incluye todo —contestó Tom, ahora mirando a la cámara para no sonrojarse, a sabiendas de la connotación que les estaba dando.
Eso supuestamente habría quedado ahí… Sin embargo, cuando las grabaciones del día terminaron, Bill jaló a Tom a su camerino.
—¿Qué pasó? —preguntó Tom en voz baja, pero se dio cuenta de los ojos oscurecidos de su gemelo, el cual puso seguro a la puerta y lo empotró contra ella, para comenzar a besarlo.—Bill, aquí no —pidió el castaño, luciendo nervioso mirando a los costados.
—¿Qué? ¿Ahora te da pena? Si prácticamente gritaste frente a todos que me haces servicio completo… Entonces quiero que cumplas tu palabra y me ofrezcas ese servicio ahora —susurró Bill contra su cuello, para después lamerlo, mientras subía sus manos por debajo de su camiseta, Tom intentó resistirse, pero era en vano, el simplemente sentir el aliento de su gemelo contra su piel hacía que se erizarse, el castaño tenía toda la fuerza suficiente para empujarlo y alejarlo de sí mismo, pero… No quería, no realmente.
Por ello tomó por el rostro a su gemelo, comenzando a besarlo, abriéndole la boca, mientras metía sus dedos entre sus cabellos, sintiendo cómo su lengua con piercing era pasada por su paladar, haciéndolo gemir durante el beso, arqueándose contra la pared. Tom bajó el cierre de su casaca, lanzándola a un lado, anhelando tocar la piel del rubio, metió sus manos por debajo de su camiseta, acariciando la piel tatuada, mientras subía por sus pezones perforados, sintiendo el cúmulo de carne poniéndose erecta bajo sus dedos, apretó sus pezones, haciéndolo gemir, y viendo cómo se relamía sus labios con lascivia, sabía que los pezones del rubio eran muy sensibles, y por lo mismo es que había puesto piercing allí. Tom levantó la camiseta de su gemelo para comenzar a chuparlo, mientras Bill se regodeaba con la escena pero lo jaló del cabello bruscamente, separándolo, dejándolo con la lengua fuera.
—Sí, muy rico y todo, pero quiero que me la chupes —ordenó el rubio, abriéndose los pantalones y sacando su miembro erecto, mostrándoselo, Tom asintió y se puso de rodillas, metiéndoselo a la boca sin dejar de verlo, relajando su garganta para que le entrara más.
El castaño chupaba con gusto, pasando su lengua por las venas notorias de la verga de su hermano, sintiendo cómo salivaba conforme seguía succionándolo, más profundo, escuchando cómo su gemelo gemía, sin dejar de verlo, fascinado por las expresiones que ponía, cómo se mordía los labios, o abría la boca por completo, era una completa imagen erótica, sin saber que Bill también disfruta de verse hundirse en sus labios, no sólo porque lo apretaba deliciosamente con su cavidad, sino también por el deseo con que lo hacía, porque sí, Tom tenía una jodida fijación oral, de la cual él había sacado provecho desde adolescentes… Porque siempre lo veía mordiéndose el dedo, o masticando los lápices, así que decidió darle algo que ponerse en la boca.
Entonces realmente Bill disfrutaba de Tom comiéndoselo con la boca, porque era muy hábil, la forma en que movía la lengua, sinuosa por toda su longitud, cómo ahuqueaba las mejillas, sí… Era algo obsceno verlo, principalmente porque sabía que él solamente había disfrutado de esa visión. Tom no le había hecho oral a ningún otro hombre, y eso lo hacía sentir especial.
Tom chupó con ahínco, poniendo su mano en la base de su miembro, saboreando su preseminal, disfrutando de cómo le pulsaba su erección en la boca, sintiendo la suya apretar en sus pantalones.
—Detente —ordenó Bill, jalándole nuevamente del cabello, sabía que eso le gustaba a Tom, que lo dominara, que fuera un poco brusco, por eso es que lo hacía así, lo escuchó gemir cuando lo jaló, sacándole el miembro de la boca, lo observó con el hilillo de saliva que dejaba y lo levantó, volviéndolo a besar, paladeando su propio sabor en su cavidad, sintiendo con gusto la barba de Tom raspándole el rostro, amaba los vellos del castaño, le encantaba hacer referencia a que le gustaban los osos, pero en realidad nunca pensaba en un hombre grande velludo, sólo en Tom, que si bien no tenía todo el pecho cubierto con vello, sí tenía lo suficiente, al igual que él mismo, y por eso sabía que también le gustaba a su gemelo, porque de hecho sólo se enfocaban en sus propios gustos, lo que le agradaba al contrario y cómo se sentían cómodos, no para gustarle a nadie más.
Incluso Heidi había insinuado que quería cortarle el cabello a Tom, o la barba, y Bill había sido muy tajante respecto a ello, que se mantuviera al margen. Tom siempre había tenido el cabello largo, y era algo muy suyo, y ella no era nadie para meterse entre ellos, al menos a puerta cerrada.
Se concentró en sus labios nuevamente, sintiéndolos tan suaves contra los suyos, claro, no eran suaves como los de una mujer, pero sí en comparación a un hombre, y Bill nunca podría cansarse de besarlo, siempre despertaba en él tantas cosas con esa simple acción. Se besaban con fruición, con lascivia, pero también como una muestra de afecto, de la devoción que sentían por el contrario. Recorriendo sus bocas, sabiendo qué parte chupar y morder, conociendo todo del contrario. Se amaban muchísimo más de lo que podrían enfrascar en palabras. Se separaron por aire y vieron con fijeza, se relamieron los labios en movimiento básicamente reflejo, sabían que sólo era el comienzo, no se desnudaban porque no podían permitírselo, si bien la puerta tenía seguro, de todas formas si tardaban mucho podrían entrar y descubrirlos, por ello debían ser rápidos.
Bill volteó a Tom contra la puerta, comenzando a bajarle los pantalones. Sacó un sobre de lubricante de su bolsillo trasero, y se lo echó en dos dedos, comenzando a lamer su cuello mientras separaba sus piernas, ubicándose entre ellas, tanteando con sus dedos sobre su fruncido agujero. Tom siseó al sentir cómo iba ingresando sus dedos, estaba relajado, porque sabía que era Bill, el cual le respiraba el cuello, ciñendo su cuerpo en su espalda, y le excitaba en demasía sentirlo de esa forma… Boqueó cuando Bill curvó sus dedos en su interior, dando con su próstata. Tom nunca lo diría, pero amaba la sensación de tener a Bill dentro suyo, por lo que se arqueó, presionando sus caderas y trasero contra los dedos del rubio, quería más, necesitaba más, quería sentir su miembro latir en su interior, porque si bien se turnaban, Tom prefería por mucho ser quien recibía toda la intensidad de Bill cuando le hacía el amor, se sentía tranquilo cuando cedía el control por completo, de su cuerpo y toda su mente.
Bill delineó su cuello con la lengua, sintiendo cómo Tom se iba dilatando, abriéndose para él, relajado como cada vez que lo hacían.. Introdujo otro dedo, dándose cuenta cómo el castaño apretaba intencionalmente su trasero, simplemente para excitarlo, así era Tom, travieso, estaba tentándolo, sabía que de esa forma le sería difícil resistirse.
—Joder, Tom… Déjame prepararte porque no quiero hacerte daño —soltó Bill contra su oído.
—Carajo, Bill, sólo métemela, no soy una puta mujer —se quejó el castaño.
—Igual nunca te haría daño —masculló Bill, usando una voz más calmada, curvando los dedos nuevamente dando su punto de placer, para después dejar un beso corto en su cuello.
Tom se derretía con esos gestos y palabras, cómo a pesar de los años, y errores que había cometido Bill, siempre se tomaba la dedicación y delicadeza para hacerle el amor… Por más que fuera egoísta, porque Bill lo era pero nunca con él.
—Suficiente… —soltó Bill, con la voz cargada de deseo, sacando sus dedos de Tom, el cual jadeó por la sensación, extrañando apretar su interior—. No comas ansías, ahora entraré… —acotó, para separar sus nalgas y comenzar a guiar su erección hacia su entrada.
Ambos gruñeron cuando Bill entró por completo, Bill se apoyó contra su nuca, luchando por no correrse tan pronto, pero con la mamada previa era difícil contenerse. Tom empujó su trasero contra Bill, por lo que el rubio lo tomó por las caderas y comenzó a penetrarlo, luego volvió a salir, esta vez coordinando mejor la embestida, para darle justo en su próstata, por lo que Tom tuvo que morderse los labios, porque él sabía muy bien lo ruidoso que era, y no estaban en el lugar adecuado para dejarse llevar, por lo que ocultó sus gemidos contra sus labios, mientras sentía cómo era rellenado por Bill… Se aferró a la puertas, mientras el rubio se daba impulso, presionándole por dentro, haciéndolo sentir en la jodida gloria, amaba la sensación del miembro cálido de Bill, palpitando en su interior, entrando y saliendo, con estocadas certezas, porque su relación de años había hecho que Bill adquiriese el talento para saber cómo hacérselo rico y como le gustaba.
Siguieron el vaivén de las estocadas, Tom poniendo los ojos en blanco por disfrutar de cómo pulsaba la virilidad de su gemelo en su interior, fusionándose como si fueran un sólo ser, y así se sentían, era como el eco del placer del contrario retumbara en los confines de sus cuerpos, en su mente… Realmente sentían como si sólo existieran ellos en el mundo, un doble placer, y por eso no disfrutaban del todo el sexo con otras personas, porque lo que hacían estaba más allá de este mundo, el deseo que nacía en su interior era uno que no podrían sentir por nadie más, por más que el mundo dijera que su amor era enfermo… Ellos sabían que iba más allá del placer físico, el resto simplemente no entendía la naturaleza de su unión y no les importaba a ellos nada más en ese instante.
Bill siguió arremetiendo contra Tom, sintiendo ambos sus pieles unidas de su trasero contra su pelvis, disfrutando tenerlo desnudo en su interior, ya que con el resto usaban preservativos, nunca entre ellos, porque no querían que nada se interpusiera entre ambos. Bill mantuvo el ritmo errático de las embestidas, sintiendo cómo apretaban sus testículos, acercándose peligrosamente al orgasmo, mientras que el castaño no tocaba su miembro pero estaba bañado en preseminal, sintiendo cómo su interior quemaba por tanto estímulo, se correría pronto, de eso estaba seguro.
Normalmente preferían hacerlo viéndose frente a frente, para embeberse con las expresiones del contrario, sin embargo, hacerlo así, también tenía su dosis de erotismo, principalmente porque sabían que fuera había otras personas y estaban arriesgándose a ser descubiertos.
Bill apretó sus nalgas, hasta que sintió cómo Tom lo absorbió en su interior, tanto que sentía que se hundiría por siempre en su hendidura, para luego correrse contra la puerta, el rubio embistió un par de veces más, hasta que se vino dentro suyo, disfrutando de la sensación de tener sus entrañas recibiendo toda su generosa cantidad de semen. Se salió con sumo cuidado, disfrutando de la vista erótica que era mirar cómo su esencia salía del trasero de su gemelo, para bajar por sus muslos.
—Mierda, si te sigo mirando terminaré por metértela otra vez —halagó Bill, pero de igual forma se acercó a su mesa sacando toallitas húmedas que pasó con suavidad por la piel de su gemelo, limpiando el excedente, para luego ver cómo Tom se estremecía al tener aún la zona sensible pero terminaba por subirse los pantalones, tomando unos trapitos húmedos para limpiar su desastre contra la puerta.
—Tal vez en casa lo repitamos —soltó Tom juguetón con una sonrisa y los ojos achinados.
—Sí que me diste un servicio completo, eh, no puedo quejarme —soltó Bill, tomándolo por el rostro y volviendo a besarlo, esta vez cargado de dulzura, pasando sus labios por el contrario, para luego delinearlos con su lengua—. Te amo, Tomi.
—Y yo a ti, ratoncito —respondió Tom, para luego volver a besarlo, le subió el cierre a Bill—. No dejes que se escape mi precioso —bromeó.
Bill se rió al darse cuenta que se había olvidado subir el cierre.
—Bueno, deja me arreglo un poco para disimular el sudor, ¿no crees que deberías hacer lo mismo? Porque no es como dentro del set puedas hacer una maratón que explique por qué tu frente brilla más que nuestro futuro —molestó Bill.
Tom bufó, y cedió de mala gana que Bill le pusiera polvo para disimular su sudor.
—También serviría que nos peinemos. Al menos un poco. Entre tantos jalones ya me dejaste hecho un desastre —acotó Tom, sujetando el peine de Bill, y comenzando a peinarse.
—¡Pero luego le quitas tus pelos, eh! —ordenó Bill, intentando arreglarse el cabello frente al espejo.
—Bueno, ya debo irme. Nos vemos a la salida —avisó Tom, recibiendo una nalgada de Bill, a lo que sonrió pícaro en respuesta.
Ambos volvieron a besarse antes de que Tom saliera del camerino, limpiándose la boca por el brillo labial de Bill. Se fijó que nadie estuviera cerca y caminó como si nada, añorando que ya regresaran para tener su dosis extra de “tiempo de gemelos”.
F I N
¿Qué les pareció? Y aquí les dejo el link que inspiró este fic. Ahora, a seguir celebrando el cumpleaños de nuestros gemelos favoritos.
Jijijiji 😏😋
gracias por leer y comentar :3